martes, 2 de junio de 2026
MARTES SOBRENATURAL
De nuevo tardé mucho en leer un par de libritos, pero la verdad es que estoy a full con la Comiqueando Digital, que está quedando bárbara.
Empiezo en Japón, año 2019, con algo que ya es casi un clásico: una adaptación de un relato de Howard P. Lovecraft realizada por el virtuoso mangaka Gou Tanabe. En esta ocasión, Tanabe se mete nada menos que con La Llamada de Chtulhu, y la convierte en un relato de casi 280 páginas que te pone los pelos de punta. Uno tiende a creer que, porque ya leyó las versiones de Lovecraft y de algún otro historietista (pienso por ejemplo en las adaptaciones de Alberto Breccia junto a Norberto Buscaglia), y ya sabe lo que va a pasar, está como "vacunado", como inmunizado frente al torrente de sensaciones que generan estos relatos. No, maestro, nada te inmuniza frente a una maravilla del horror como La Llamada de Chtulhu. La forma en la que Lovecraft construye ese misterio y cómo lo complejiza (y lo corrompe) cuando le agrega toda la mitología de los Primigenios es algo para lo que nunca estamos del todo preparados. Sobre todo para los dos primeros tercios del relato, cuando todo resulta muy cercano, muy posible, muy real. Después, cuando La Llamada... abandona el entorno urbano y nos lleva a locaciones mucho más aventureras, es como que te predispone mejor para un encuentro con lo fantástico y lo imposible. Pero para ese momento, ya el misterio es tan espeso que se hace opresivo y no podés soltar el libro.
A esto sumémosle el trabajo de Tanabe, y ya está, ya nos dejaron a un paso del Arkham Asylum. En Enero de 2025, cuando reseñé otro libro de Tanabe/ Lovecraft, dije " Ya está. Creo que después de esto, no tiene mucho sentido seguir leyendo adaptaciones de obras de Lovecraft hechas por Tanabe. Acá alcanzó una cima apoteótica, majestuosa, y todo lo que venga después (aunque esté dibujado como los dioses cósmicos) va a parecer poco frente a esta epopeya". Bueno, "ya está", las pelotas. Este libro me sedujo desde la portada y me atrapó por completo. Me hizo cagar en las patas y me deslumbró como me suelen deslumbrar los mangas de Tanabe. Acá me encontré, además de con las versiones dibujadas de los dioses ancestrales de Lovecraft, con un laburo magnífico en la reconstrucción de los Estados Unidos de la época (principios de los años ´30) y con esa ciudad perdida de R´lyeh que solo un genio demente podía visualizar. Pero además, Tanabe entiende que Lovecraft no es solo el impacto de las criaturas pesadillescas y el horror cósmico. El tipo conserva a rajatabla el ritmo parsimonioso de los cuentos, toda esa parte lenta y enroscada en la que los protagonistas tratan de explicar de manera racional lo que empieza a desenvolverse frente a sus ojos. Y lo narra con jerarquía, sin "casarse" con el texto, con tiempo y espacio para conjurar un clima que nos envuelva ineluctablemente en el misterio.
No sé si voy por más, pero este libro me parece brillante, hiper-recomendable.
Un año después, en 2020, el sello Black Label de DC nos trajo de vuelta al Hellblazer de la gente, el Hellblazer fumador y puteador, picante al mango y heroico hasta por ahí nomás. Rise + Fall, sin embargo, no me pareció una gran historia, principalmente porque el argumento me resultó medio flojo, medio desabrido. Sin ser un embole, no está a la altura del formato cheto ni de las casi 150 páginas que dura la historieta. Esto mismo podría haber sido un Annual de Hellbalzer, o dos numeritos (tres a lo sumo) de la serie regular. Pero tampoco, porque en la serie regular (la buena, la de Vertigo), si bien los guionistas tenían bastante autonomía, se respetaba una continuidad. Esto no la respeta: acá tenemos a un John Constantine que parece tener menos de 35 años, cuyo padre está vivo, y cuya vida sexual pasa básicamente por compartir la cama con varones. Aparece el infaltable Chas, también bastante más joven que en la serie regular de Vertigo, y aparece un Lucifer que te patea toda la continuidad a la mierda, porque parece ser el First of the Fallen y el Lucifer de Sandman fusionados en un mismo personaje, que no tiene prácticamente nada en común con ninguno de los dos capos del Averno que tuvieron un cierto peso en el universo de Vertigo.
Si fuera eso solo, ponele que te lo fumás. Pero además, como decía, el argumento es finito, le falta relieve. La bajada de línea socio-política no está muy enfantizada, es como si alguien le hubiese dicho al guionista "Che, no te olvides de meter algo vinculado a la lucha de clases o a las desigualdades sociales, que al fan termo de Hellblazer le copa esa onda". "Uy, cierto. Bancame que ya le meto algo". Incluso llegué a pensar que esto lo había escrito un yanki, que no son los más cancheros en materia de lucha de clases... pero de pronto aparece un elemento re-british que para los yankis es todavía más indescifrable, que es la pasión futbolera, y me descolocó por completo. Me fui a Google, y descubrí que el guionista de Rise + Fall, Tom Taylor, es australiano. Y ahí me cerró todo un poquito más.
Sin dudas lo mejor de Rise+ Fall es el dibujo de Darick Robertson, mucho mejor que en Transmetropolitan o en The Boys, a un nivel similar al que peló en Happy!, que probablemente sea su trabajo que más disfruté. Robertson le saca un provecho enorme al formato más grande, mete viñetas impactantes, puestas arriesgadas, y encima está apuntalado por un muy buen colorista, el argentino Diego Rodríguez. Por ahí pasa lo más rescatable de una saga que tiene una buena idea (el demonio que vive dentro de un pibito al que John creía muerto hace más de 20 años), pero que se estira al pedo, con personajes secundarios que no aportan casi nada, con un clima de perversión sexual que pierde la gracia muy rápido y con una resolución medio fumanchera que los yankis (que se enteraron ayer que al futbol se juega con una pelota redonda) deben haber odiado, porque los deja muy arafue. Igual prefiero mil veces este intento fallido de Tom Taylor antes que esas aventuras de Constantine con la Justice League, Dark o no Dark.
Nada más, por hoy. En unas horitas, en los canales de YouTube de Comiqueando y La Batea, estrenamos nuevo episodio de Opiniones Meméticas. Nos vemos ahí y nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.

