el blog de reseñas de Andrés Accorsi
Mostrando entradas con la etiqueta Juan José Ryp. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan José Ryp. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de mayo de 2025

SÄBADO HISTÓRICO

No es que sea una fecha realmente memorable, por ahí lo más importante de hoy es el partido de Racing, que todavía no empezó y no tengo idea cómo va a salir. Pero es un sábado histórico porque tengo para comentar dos obras muy basadas en el contexto histórico en el que están ambientadas. Ahí vamos. Pude conseguir el Vol.2 de Britannia, esa interesantísima serie de Valiant cuyo Vol.1 habíamos visto acá el 07/10/19. Me veo tentado a repetir mucho de lo que ya dije en la reseña del Vol.1, pero no lo voy a hacer, simplemente los invito a leerla o repasarla. Peter Milligan y Juan José Ryp nos invitan a acompañar a Antonius Axia, el único detective del antiguo Imperio Romano, en otra aventura muy violenta, muy sangrienta, en la que -a diferencia de la primera vez- el elemento sobrenatural no está tan presente, o por lo menos no cobra el relieve que cobraba en aquel Vol.1. De nuevo hay peligros muy extremos, de los cuales es casi ilógico que Antonius salga ileso, pero esta vez zafa de un modo un poco más creíble. Y lo que se repite es la caracterización de Nerón como un emperador perverso, caprichoso y un toque desequilibrado (le falta la campera de cuero para parecerse a uno que pulula por estos pagos) y el trabajo que hace Milligan para obtener un inagotable jugo dramático de algo que otras ficciones históricas naturalizan, como es el rol absolutamente postergado de la mujer en este período histórico. En este segundo arco de Britannia, de nuevo van a ser las mujeres las que motoricen la historia, y las que se luzcan tanto en roles de aliadas de Antonius como de antagonistas del detective. Por su menor ambición, por su carácter menos épico, este segundo arco me gustó bastante más que el primero. Y tal vez tenga que ver también con el hecho de que uno ya conoce mínimamente a dos de los personajes centrales (Antonius y Nerón). Como siempre, la prosa de Milligan está afilada, y el guionista es generoso en materia de diálogos picantes. Pero lo mejor es cómo nos explica un montón de cosas acerca de la sociedad, la política y la religión en la antigua Roma sin ponerse didáctico, sin entorpecer la narración con textos explicativos o diálogos que subrayen o expliciten demasiado esta data que al lector promedio de historietas de aventuras (y encima de Valiant) probablemente le falte. El dibujo de Juan José Ryp es excelente, exuberante, tan completo, tan detallado, que lo único que hubo que hacer fue reventar los lápices en el Photoshop y dárselos así, sin entintar, al talentoso colorista Frank D´Armata. Que también podría no estar, porque la verdad es que todo lo realmente importante para entender y disfrutar de la historia ya lo había puesto Ryp en el dibujo. Pero el color potencia algunos climas, algunos efectos... y queda lindo. Destaco una vez más el laburo de Ryp en la documentación y en la planificación de las secuencias, dos rubros en los que Britannía te pasa por encima, sin piedad. Y además la expresividad de los personajes, en un relato donde las emociones son sumamente importantes. No sé si hay más sagas de Britannia, pero esta (de 2017) es prácticamente una gema en la corona del inmenso Peter Milligan.
Cumbe se dio a conocer en Brasil en el 2014, pero yo conseguí la edición ampliada, la de 2018, que trae más bocetos, más textos y un glosario en el que se explican algunos términos que usan los personajes. Este libro, publicado y galardonado en medio mundo y desconocido en Argentina, contiene cuatro historias cortas escritas y dibujadas por el notable Marcelo D´Salete, todas ambientadas en Brasil, en la época en la que los traficantes de esclavos traían a Sudamérica a centenares de personas capturadas en Congo o Angola, para trabajar como esclavos en las plantaciones de los grandes latifundistas europeos (o descendientes de europeos) que se dedicaban a la agricultura o la ganadería en el nuevo continente. Las cuatro historias giran en torno a la búsqueda de la libertad por parte de estos hombres y mujeres explotados, ultrajados o maltratados por los europeos. Estamos en un punto en el que unos cuantos ya lograron escaparse de las haciendas y nuclearse en pequeñas tribus en las selvas de Brasil, donde de alguna manera tratan de retomar las tradiciones que conocieron en África, desde la religión hasta la caza y la pesca. Pero claro, acá tienen muy cerca a un enemigo sumamente despiadado y letal, que son los blancos, convencidos de que los negros son objetos de su propiedad y dispuestos a matar a aquellos que huyen del yugo. Las historias de D´Salete (descendiente de africanos) son durísimas, desgarradoras, por momentos muy crueles, muy violentas, pero con ciertos resquicios por los que aparece cada tanto un vuelo poético muy conmovedor. Son historias de rebelión, de coraje, también de pérdidas trágicas, amores imposibles y apuestas demasiado riesgosas en pos de una felicidad que nunca es completa. No quiero explicar de qué va cada una de las historias, pero sí subrayar que D´Salete las narra de manera muy descomprimida, con pocas viñetas por página, con muchas secuencias mudas y muchos recursos para que el lector se sienta inmerso en estos relatos y los sufra casi en carne propia. Con tantas escenas mudas y con pocos cuadros por página (a veces, también hay páginas de 10 y 12 viñetas) cobra mucha relevancia el dibujo... y pasa algo muy extraño, que es que a D´Salete le funciona un truco que en general sale mal: la combinación de varias técnicas de entintado distintas en un mismo dibujo. El brasileño combina plumín, pincel, grandes manchas negras, texturitas logradas con trazo muy fino, esfumados, efectos logrados con esponjas, sombreados de pincel seco al estilo José Muñoz o Lorenzo Mattotti... cosas que normalmente no se combinan con tanta armonía como la que vemos acá. D´Salete nos ofrece un menú muy amplio de tècnicas basadas en el blanco y negro, todas pensadas para retratar de modo potente y expresivo las atrocidades que nos cuentan los guiones. Y le quedan páginas tensas, vibrantes, de una expresividad sobrecogedora. En Argentina, conocimos a Marcelo D´Salete gracias a la edición de Noite Luz que nos trajo el recordado sello Ex Abrupto, pero no hay señales de que nadie quiera publicar una obra del mismo autor MUCHO más lograda que aquella de 2008. Nada más, por hoy. Me pongo a ver el partido de Racing y después me voy un rato a la Feria del Libro. Nos reencontramos pronto con nuevas reseñas acá en el blog.

lunes, 7 de octubre de 2019

LUNES PRIMAVERAL

Por fin tengo un ratito para redactar unas reseñas y empezamos con el final de la trilogía de StarCraft: Ghost Academy.
Básicamente, para el tercer y último tomo el guionista David Gerrold cambia totalmente el tono de la obra: Acá llega a su fin la onda de centrarse en los conflictos internos dentro de la academia, los grupitos de estudiantes enfrentados y cómo cada uno de ellos va ganando cancha en el uso de sus poderes y en su rol como armas vivientes al servicio del Emperador. En reemplazo de esto (y de la sutil exploración del rol de la academia en el complejo andamiaje político del Dominion), tenemos una guerra a todo o nada, en un planeta lejano, contra la furibunda y monstruosa raza alienígena a la que ya habíamos visto masacrar a montones de humanos en el tomo anterior. Y nada más. No más internas entre los Ghosts, no más ajedrez entre los capos de la academia y el Emperador y sus ministros, no más ejercicios, no más simulacros.
Para liquidar la saga, Gerrold decide que el Dominion mande al muere a los chicos que se entrenan para ser Ghosts y que, los que puedan, sobrevivan. Y de eso se trata este último episodio: de los chicos y chicas enfrentando a esta raza de hiper-fieras antropófagas en un planeta en el que vuelan las bombas atómicas. Páginas y páginas de acción, tiros, explosiones y violencia al recontra-palo, mínimamente decoradas por el “dilema moral” de estos milicos que no tienen mayores reparos en mandar al frente a los jóvenes protagonistas de la saga. ¿Es poco? Probablemente. Pero es lo que hay.
Por suerte está todo muy bien dibujado por Fernando Heinz Furukawa y sus asistentes (entre los que se destacan Rocío Zucchi y Gonzalo Duarte, encargado de la aplicación de las tramas mecánicas). Esto mismo mal dibujado, sería poco menos que cancerígeno, pero el laburo a destajo de FHF hace que la historia sea dinámica, que los personajes tengan cierta onda y que la espectacularidad y la grandilocuencia tengan un poco más de sustento. Si hay algo que redima a StarCraft: Ghost Academy es sin dudas la faz gráfica. O en una de esas todo lo que pasa acá es re-importante y re-canónico para la continuidad del videojuego, la verdad que no tengo idea. A mí me sirvió para descubrir el excelente nivel que alcanzó Fernando Heinz Furukawa en su búsqueda de una estética cercana al manga, pero fácil de ensamblar con una narrativa 100% occidental, apoyada sobre todo en la machaca. Ojalá encuentre otros trabajos suyos con guiones más atractivos.
Hacía… no menos de 15 años que no tocaba un comic de Valiant, pero las críticas zarpadas que recibió Britannia me hicieron darle una oportunidad a esta saga creada por el maestro Peter Milligan, junto a un dibujante español que siempre me resultó interesante, Juan José Ryp. Sumémosle el dato de que esto está totalmente desenganchado del Universo Valiant, y que lo conseguí a muy buen precio. Imposible resistirse.
Una vez que lo leí, me bajó un poco el entusiasmo. Es una buena historieta de aventura histórica, no lo dudo en absoluto, pero en algunos aspectos se queda a mitad de camino. Me interesó mucho el planteo, el hecho de tener en pleno Imperio Romano a un protagonista que intenta resolver crímenes por medio el análisis racional, intelectual… en una época en la que todo se explicaba por los caprichos de los dioses, y el emperador era un loco de mierda como Nerón. En ese contexto de gran irracionalidad, el personaje de Antonius Axia propone algo distinto y muy atractivo. Milligan trabaja muy bien el tema del rol de las mujeres en esta sociedad, al introducir por un lado a las vestales y por el otro a Bodmall, la aldeana bretona de apariencia perdularia pero profundamente conectada a los saberes místicos de su pueblo. Sin estas mujeres de su lado, Antonius no podría haber sobrevivido a esta experiencia ni mucho menos resuelto el misterio que lo mandó a investigar Nerón.
Y quizás lo más choto sea que Antonius llegue vivo al final de la historia. La amenaza a la que se enfrenta es tan grossa, lo supera tanto a tantos niveles, que incluso con la ayuda de Bodmall y las vestales resulta medio inverosímil que salga entero y/o victorioso de esta ordalía. El resto, pongámosle que está bien. Hay una bajada de línea anti-imperialista, está esta reivindicación de las mujeres (absolutamente ninguneadas en la antigua Roma), hay un misterio sobrenatural bien llevado… Lo que no me cerró mucho fue la faceta más aventurera, la resolución de los conflictos por la vía de la violencia. Terminar así la saga quizás requería de otro tipo de héroe, más cerca de Conan que de Sherlock Holmes. Milligan tuerce un poco la figura de Antonius para que se banque cosas que Conan se bancaría y Holmes no, y eso –para mi gusto- desvirtúa un poco el desenlace.
El dibujo de Juan José Ryp (cuyo verdadero apellido es Rodríguez y Prieto) está muy bien. El español trabaja con su clásico trazo finito, sin masas negras, como para que se luzca muchísimo el coloreado a cargo de la gran Jordie Bellaire. Los fondos y paisajes están laburadísimos, la reconstrucción histórica está tan cuidada como en cualquier comic francés, la narrativa no tiene fisuras, el gore pega donde y cuando tiene que pegar, el garche no llega a ser porno, las expresiones faciales están muy logradas… Gran trabajo de este obrero del lápiz. Hay más arcos de Britannia, pero andá a saber si algún día los veo tan baratos como para querer comprarlos.

Esto es todo por hoy. Seguramente habrá una entrada más durante la semana y durante el finde nos encontramos en Rosario, en la décima edición de Crack Bang Boom. ¡Arrivederci!