Este mega-broli de más de 500 páginas reúne las dos obras de Suehiro Maruo conocidas como La Sonrisa del Vampiro. La primera es de 2000 y la segunda (subtitulada “Paraíso”) de 2004. Sin duda se trata de los trabajos responsables del súbito crecimiento en la popularidad del maestro del ero-guro.
La primera parte, que se extiende a lo largo de 230 páginas, es brillante. De verdad, no hay nada para objetar. Los personajes están magníficamente delineados, la trama es compleja e hipnótica, los sacudones violentos funcionan, el clima es tremendamente cautivante y perturbador... Es un comic tan original, tejido con una cancha y con una solvencia, que aunque no te interese en lo más mínimo el tema de los vampiros, te va a atrapar.
El problema empieza en la segunda parte, una secuela innecesaria, que le resta impacto a la primera parte. Esta vez, a Maruo le sale todo mal. Suma muchos personajes y presenta bien a muy pocos; como ya no es novedad el tema de los vampiros que matan gente, agrega misterios sin pies ni cabeza, que nunca termina de explicar. Además le sube los decibeles al erotismo (que siempre está, pero en el segundo tramo parece más forzado, menos lógico), incorpora unas cuantas secuencias oníricas que muchas veces suman sólo confusión, y por supuesto, más violencia, más truculencia. No me quiero poner a discutir una por una todas las decisiones que toma Maruo y que yo no comparto. Posta, lo único que conserva esta segunda parte de todo lo bueno que tuvo la primera son los dos personajes centrales (Runa y Mori) ahora en roles menos protagónicos, y el clima siniestro, ominoso, sombrío, ese al que Maruo sabe como nadie disfrazar de sofisticación, sensualidad y elegancia.
Y si bien el resultado de esta segunda parte decepciona bastante (sobre todo porque al editarlas en un mismo tomo, es inevitable la comparación con la primera), la lectura arroja un balance positivo. En parte porque las primeras 230 páginas son alucinantes y en parte porque a lo largo de todo el tomo tenemos al sensei Maruo dibujando en un nivel superlativo. Fiel a su estilo preciosista, cercano al de André Juillard, el autor se vuelve a zarpar como en sus mejores trabajos, con rostros sumamente expresivos, un gran equilibrio entre blancos, negros y grises, esos detalles apabullantes en los decorados, en la ropa y en los paisajes... Todo lo que ya le vimos hacer bien a Maruo, acá está perfecto. Incluso el gore, los insectos, los garches sucios, manchados de sangre y violencia. Toda esa atmósfera bizarra, corrupta y por momentos casi surreal que uno asocia con Maruo, acá brilla en todo su esplendor.
Y no mucho más. La Sonrisa del Vampiro hoy en día es un clásico y se ganó ese rótulo con sus propios méritos. Si estás buscando por dónde entrarle al universo de Suehiro Maruo, esta es la historieta ideal. Y ya sé que está descatalogado, pero si encontrás el libro que trae sólo la primera parte, comprate ese y obviá la secuela. Si, como yo, te avivaste tarde y sos demasiado fan de Maruo como para resistirte a este mega-hardcover, entrale nomás, que el dibujo del ídolo justifica cada peso que pagues por él (por el hardcover, no por el ídolo).
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martes, 24 de junio de 2014
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