el blog de reseñas de Andrés Accorsi

viernes, 22 de julio de 2016

22/07: SHOWCASE PRESENTS LEGION OF SUPERHEROES Vol.5

Hoy, otra reseña “de las de antes” para comentar este mega-masacote de 520 páginas que me bajé de a puchitos durante esa semana que pasé en España.
Allá por un lejano 26 de Enero de 2011, con el tomo anterior enfrente, yo decía que había que “bancar mínimo un tomo más para que las historias y los dibujos dejen de oler a naftalina”. Ahora lo confirmo, con más convicción. Esta es la etapa de clara transición entre un Vol.4 anticuado y bastante pavote y un Vol.6 que, el día que salga, le va a dejar claro a más de uno por qué la Legion of Super-Heroes de los ´70 era un título más que interesante. Este tomo arranca con las últimas historias en las que la Legion ocupa los back-ups de la revista de Superboy, que a partir de su n°197 pasa a llamarse Superboy and the Legion of Super-Heroes. Y ya está, se acaban (por unos cuantos años) las aventuras solistas del único personaje realmente detestable que tiene esta serie, que es esa absurda versión juvenil del Hombre de Acero, seguramente la peor idea en las extensas carreras de Jerry Siegel y Joe Shuster.
El guionista principal de esta etapa es Cary Bates, quien muy de a poquito empieza a plantear historias más intrincadas, con giros menos predecibles. Para el n°209, Bates comenzará a alternarse con Jim Shooter, que regresa más maduro, con ganas de contar historias distintas a las que vimos en el Vol.4. El gigante de Pittsburgh será quien aporte las mejores historias del tomo al introducir dilemas éticos más jodidos, temas vinculados a la realidad de los lectores (la discriminación racial, por ejemplo) y toques de personalidad un poquito más marcados en algunos legionarios. No te digo que todo sea genial, ni siquiera que todo sea legible, pero se notan las intenciones tanto de Bates como de Shooter de ir llevando de a poco a esta serie hacia algo que pudiera emocionar ya no a los pibes de 10 años de 1968, sino a los adolescentes de 1976.
Un gran impulsor de esta transición es el maestro Dave Cockrum, quien aportó a la serie un dibujo más moderno, sin la estridencia de un Jack Kirby o un John Buscema, pero con una cierta sensibilidad marveliana que ayudó muchísimo a sacudirle la herrumbe a la Legion. Después de rediseñar el cuartel, las naves, los trajes de casi todos los miembros y participar en la creación de uno de los más grossos (Wildfire), Cockrum dejó la serie tras el n°203. Era el momento de un dibujante todavía más radical, más extremo, el primero en dejar de dibujar a los legionarios con caras de nene y meterles patillas o pelo largo a los varones y trajes todavía más escuetos a las chicas: Mike Grell venía a romperla y se quedará en el Siglo XXX muchos números, para beneplácito de los fans de la acción más extrema, los ceños fruncidos y los dientes apretados. Por momentos, esta impronta más violenta y más oscura de Grell va a contrastar con el tinte más ingenuo de los guiones, pero en general el aporte de “Iron Mike” será fundamental para terminar de lavarle la cara a la Legion y salir a conquistar nuevos fans.
Este Showcase llega hasta el n°220 de SATLOSH y si sos fan de la serie es importantísimo, porque acá vas a ver hitos como la boda de Bouncing Boy y Duo Damsel, la muerte de Invisible Kid, la aparición de Wildfire, la renuncia de Matter Eater Lad y el viaje de Karate Kid al Siglo XX, donde protagonizaría una serie “solista” pensada para colgarse de las tetas del boom de las artes marciales que sacudió a EEUU a mediados de los ´70. Obviamente falta mucho en materia de desarrollo de personajes y hay muchos argumentos que se tiran literalmente a la marchanta para cumplir la imposición de que cada número ofrezca una o dos historias completas. Pero comparado con el material de los ´60, esto es jugadísimo. Long Live the Legion!

miércoles, 20 de julio de 2016

HORA DE VOLVER

La verdad es que durante esa inolvidable semana en España no tuve tiempo para postear nada. Sí para leer, porque el viaje fue largo. Así que, ya en casa, es hora de reseñar algunos de los libritos que me bajé en aviones, trenes y micros.
Pedro and Me es una novela gráfica editada en 2000, en la que Judd Winick (que todavía no era guionista, sino autor integral) nos cuenta su experiencia en MTV: The Real World, uno de los primeros realities de la historia de la televisión. En esa convivencia filmada por no sé cuántas cámaras, este joven dibujante newyorkino se hizo amigo de Pedro Zamora, un chico nacido en Cuba y emigrado a EEUU, portador del virus del HIV. La historia de Pedro conmovió a todo el país, sobre todo porque unos pocos meses después de terminado el reality, este incansable vocero de los enfermos de SIDA falleció, con sólo 24 años. En 180 páginas, Winick nos cuenta su vida, la de Pedro y la increíble experiencia de haberse conocido en condiciones tan atípicas como un reality que vieron millones de personas, donde también participaba la que hoy es la esposa del autor. Por supuesto que el conflicto central es la enfermedad de Pedro, y desde el primer momento sabemos que va a terminar mal. Pero el tono no es excesivamente bajonero ni solemne. De hecho, creo que lo mejor que tiene la obra es el tono, la forma en la que Winick nos mete en la historia y logra que nos interesemos por lo que sucede sin apelar a golpes bajos y sin predicar. El dibujo no llega a ser precario, pero no brilla demasiado. Lo que más me gustó de la faz gráfica es el rotulado, que me hizo acordar mucho al de Scott McCloud. Si no te aburre la temática, Pedro and Me se puede abordar como una historieta autobiográfica muy lograda, o como un rastreo arqueológico de la época en que Judd Winick todavía dibujaba sus propios guiones, sin superhéroes, pero con luchadores de carne y hueso.
Finalmente, y después de muuuuchos años, conseguí el tomito que me faltaba de Los Reyes Elfos, casualmente el primero, el que dio origen a la extensa saga creada por Víctor Santos también en el 2000. Al haber leído todo lo posterior, ya sabía todo lo que iba a pasar en estas primeras 42 páginas: el príncipe Ehren Heldentodsson regresa a Alfheim tras un largo exilio en medio de un clima enrarecido y debe suceder en el trono a su padre, que muere en un combate. Lo que me llamó la atención es cómo suceden estas cosas, a qué ritmo, y con cuántas pistas acerca de lo que iba a pasar más adelante. Evidentemente acá había un plan, Santos sabía muy bien que esto era sólo el principio y abre un montón de puntas que más adelante se van a explorar a fondo. Las 42 páginas parecen 64, porque hay muchas páginas con más de 12 viñetas. Esto permite que el espacio alcance para explicar todo el entramado sociopolítico de Alfheim, presentar a los personajes y desembocar en una machaca no tan enfatizada, pero muy satisfactoria. El dibujo está muy verde comparado con lo que veremos hacer más adelante a Santos, y aún así se la re-banca.
Vamos con el primer tomo de Sex Criminals, la muy original, picante, transgresora y ganchera serie de Matt Fraction y Chip Zdarsky. Al dibujante no lo conocía y la verdad es que me gustó mucho, sobre todo por cómo trabaja la composición de las viñetas, por cómo encara esas páginas de muchos cuadros y por su manejo del color, que es impactante y elegante a la vez. Al guionista, en cambio, ya lo tengo bastante junado y –por más limada que sea la idea de esta serie- difícilmente me sorprenda como me sorprendió con Casanova, por citar su obra más personal. Lo que sí me resultó increíble es lo zarpado del contenido, la cantidad de menciones y apariciones explícitas de las pajas, los lechazos, los dildos, los petes, los garches, los orgasmos y todo el universo de los placeres carnales, que en la historieta aparecen con frecuencia sólo en el género porno, y están prácticamente suprimidos en todos los demás. Acá a Fraction se le ocurrió la forma de que una historia de amor y aventuras funcione en torno a un “superpoder” íntimamente ligado al sexo, y el resultado es gracioso y efectivo. Le falta un poquito más de fuerza a la aventura: por momentos parecieran sobrar los villanos, su aparición no resulta ni a palos tan natural ni tan interesante como la relación entre Suzie y Jon, que está muy, muy bien trabajada. Obviamente me cebó como para ir por un segundo tomo… y para desear que los autores no se jueguen a estirar la idea más de lo que esta puede resistir sin hacerse burda o reiterativa.
Tengo más material leído así que, si llego con el tiempo, clavo una reseña más antes del domingo. Será hasta pronto!

viernes, 8 de julio de 2016

FERIADO CON RESEÑAS

Se me atrasó unos días el viaje a España, así que aprovecho para meter otro posteo, con reseñas de tres libros que me bajé esta semana.
Uno de los artistas que iba a viajar a Gijón y finalmente tuvo que cancelar (gracias a la ineptitud y la desidia de la cancillería argentina, para peor) es Iñaki Echeverría, quien está presentando su nuevo libro, La Vida de un Padre Abrumado. Se trata de tiras de humor costumbrista (unas cuantas se publicaron en el sitio web de Comiqueando hace un par de años), centradas en un dibujante de treinta y muchos que tiene que lidiar con dos hijas chiquitas. Por momentos se parece bastante a Siento y Miento, de Alfredo Rodríguez, con la diferencia de que el personaje de Iñaki está solo. No aparece ni se menciona nunca a la mamá de las nenas, un personaje cuya importancia crece a medida que su existencia se silencia. Al final, ya hace MUCHO ruido el tema de que nunca se mencione a la madre de Cata y Francisca. Por suerte el humor de Padre Abrumado es fresco, ingenioso, filoso en los momentos justos, con una dosis de mala leche que le impide derrapar hacia la ternura blandengue… y el dibujo de Iñaki es buenísimo, simple, efectivo y original. Un libro zarpado en tamaño y en calidad de edición que –si hay justicia en el mundo- será comprado, disfrutado y atesorado por bocha de gente de la que habitualmente no consume historietas.
Las Oscuras Manos del Olvido, de los maestros españoles Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí, es la típica historieta que hace 20-25 años yo habría puteado sin piedad. Por amarga, por pretenciosa, por diluir una trama de acción (una vendetta entre gansters de Marsella y terroristas del País Vasco) entre miles de escenas introspectivas, por bombardearnos con data acerca de tragedias históricas del Siglo XX (la “guerra sucia” entre la ETA y el gobierno español, la cruenta independencia de Argelia), por inundar los diálogos de referencias a los cuadros de Michel Serre, las canciones de Charles Aznavour, las novelas de Albert Camus y las películas de Pier Paolo Pasolini. Todas esas cosas, hace unos años me molestaban, me parecía que iban contra la esencia misma de la experiencia de leer comics. Después, por suerte, uno madura y se da cuenta de que con esos elementos también se puede enriquecer notablemente una trama… y venderle el proyecto a un editor francés. Como siempre, Hernández Cava descolla a la hora de darle profundidad a los personajes y los conflictos y humilla con la calidad literaria de sus bloques de texto. A la larga, lo único que no me fascinó del guión es el ritmo. Y el dibujo de Seguí es magnífico, muy distinto de lo que hacía en El Víbora en los ´80, pero de un nivel inobjetable. Si no te ennerva que una novela gráfica se tome a sí misma demasiado en serio, Las Oscuras Manos del Olvido te va a atrapar.
Cierro con un nuevo tomo de Bakuman, el manga sobre mangakas que conmueve y apasiona de punta a punta, sin bajar jamás la calidad, sin quedarse sin ideas, sin perder la magia y la capacidad de sorprendernos. Este Vol.13 es casi un autoconclusivo insertado en medio de la saga. El guión de Tsugumi Ohba se las ingenia para que todo, incluso los mangas que producen los Muto Ashirogi (y sus colegas/amigos/rivales), pase por el tema del amor y las relaciones sentimentales. No se desactiva ninguna de las subtramas que se venían desarrollando, pero todas pegan un viraje para el lado del romance, resuelto con maestría por el guionista. Hay situaciones muy cómicas, que me hicieron reir bastante, y como siempre, mucha data acerca del backstage de las antologías shonenosas más populares del mercado japonés. El dibujo de Takeshi Obata, brillante como siempre. La verdad que mientras leía Death Note jamás se me ocurrió que este tipo podría ser un crack dibujando comedia costumbrista. Pero bueno, los genios son así. En Argentina faltan salir siete tomos para completar la serie y uno ya empieza a desear que no salgan nunca, porque la idea de una vida sin Bakuman es aterradora.
Me llevo varios libros para leer en el viaje y la tablet, así que no prometo nada, pero es probable que postee alguna reseña desde Gijón. ¡Hasta pronto!

viernes, 1 de julio de 2016

¡LLEGO EL SEGUNDO SEMESTRE!

Se viene una ola de magia, alegría y prosperidad, con lluvia de inversiones, dólares y medallas en los Juegos Olímpicos de Río. Para festejarlo, comparto estas tres reseñas, las últimas por un tiempito porque el miércoles me voy de viaje y no sé si voy a tener tiempo para escribir y subir material al blog. Por las dudas me llevo la tablet, pero no prometo nada.
Arranco con el Vol.3 de Bárbara, con el que completamos la mítica saga de Ricardo Barreiro y Juan Zanotto. Este es el tramo más aventurero, en el que Barreiro deja de lado la faceta más política y la trama se concentra en la aventura. La ambientación post-apocalíptica cede su lugar a la space opera, y todo pasa por las naves espaciales, los planetas y las criaturas con las que Bárbara y sus amigos se encontrarán una vez que se lancen al espacio exterior. Barreiro era muy fan de la ciencia-ficción y para cada cosa tenía una explicación compleja y sesuda, que a veces empantana un poco el ritmo de los relatos. Pero, aún con esa liviandad que antes no tenía, este tramo de Bárbara está muy bien. Una pena que se acabara sin antes desarrollar más a los nenes mutantes, una idea magnífica que termina por dejarnos un sabor a deus ex machina. El dibujo de Zanotto, magistral como siempre, con un laburo monumental en fondos, trajes, armas, naves, etc.. Si podés conseguirla, no dejes de darle una posibilidad a esta gran epopeya de la historieta argentina de aventuras.
Me voy a Bélgica, donde en 2012 se estrenó una película del Marsupilami con actores, escrita y dirigida por Alain Chabat. Con el mismo guión, Batem y Colman realizaron el comic, publicado como Vol.25 de las aventuras del Marsupilami. Sur la Piste du Marsupilami es un álbum más extenso que los normales, con 60 páginas de historieta. El argumento tiene varios puntos de contacto con el de Le Nid des Marsupilamis, el clásico álbum de Spirou y Fantasio (obra de André Franquin) lanzado en 1960. Pero al estar apuntado a un público más amplio (no sólo infanto-juvenil) el largometraje –y por ende el comic en cuestión- ofrecen una trama más compleja, con más personajes, más peripecias y obviamente sin Spirou ni sus amigos. Los autores exploran a fondo el aspecto sociopolítico de Palombia y satirizan duro a su dictador. También se llevan palos tremendos las grandes cadenas de televisión. Obviamente, al lado de los dibujos de Franquin, a los de Batem y Colman les falta muchísima onda, pero en general están bien, respetan la consigna de que los personajes humanos se parezcan a los actores sin que eso desentone con la estética icónica del Marsupilami. No creo que me siente nunca a ver la peli, así que para mí Sur la Piste du Marsupilami será siempre un comic bastante entretenido, un toque más ambicioso que el típico álbum infanto-juvenil franco-belga, con el que pasé un buen rato.
Cierro con Crypto Zoo el tercero (y último) de los libros en los que Rick Veitch convierte sus sueños en historietas. Claramente se trata de ese tipo de bizarreadas que uno sólo compra cuando las ve a un precio ridículo. Ni drogado pago los u$ 18 que vale esto según su precio de tapa. Los argumentos son… sueños que tuvo Veitch en los ´70. El maestro los anotó y casi 25 años después los convirtió en comics que siguen la lógica de los sueños. Me imagino que un psicólogo la pasará bomba descubriendo signos, elementos que deschavan ciertas facetas de la psiquis del autor, pulsiones primales, atávicas… Yo me limité a no tratar de entender ni interpretar nada. Me dejé llevar por el vértigo de los relatos y me encantaron los dibujos, llenos de homenajes al Rey Kirby. El principal acierto de Veitch fue optar por una grilla única, la más clásica, la más accesible, la de tres tiras de dos viñetas. Y no sólo para homenajear a Kirby, sino para no agregarle extrañeza ni complejidad a historias que son, ya desde su origen onírico, bastante incomprensibles. El libro termina con una breve historieta a todo color donde Veitch sube grosso la apuesta en el dibujo, la narrativa y la prosa que nos ofrece en los bloques de texto. Broche de oro para un libro rarísimo, que recomiendo si te interesa particularmente la temática de los sueños, o si sos hardcore fan de este hiper-capo del Noveno Arte, nunca valorado en toda su dimensión.
Gracias por el aguante y la seguimos pronto!

jueves, 23 de junio de 2016

23/06: POWER MAN AND IRON FIST ESSENTIAL Vol.2

Hoy, una reseña como las de antaño. Me tomé varios días para bajarme este masacote de 624 páginas que retoma la historia de los Héroes de Alquiler justo donde deja el tomo reseñado aquel lejano 12/10/10. Acá tenemos todos los números entre el 76 y el 100 de esta serie decididamente menor dentro de lo que es la producción de Marvel de la primera mitad de los ´80. Aún así, sin chances ni pretensiones de jugar en Primera, hay varias cosas para rescatar, más allá de mi cariño por Luke Cage y Daniel Rand, quienes seguramente cosecharán millones de nuevos fans ahora que son parte del Universo Marvel de Netflix.
En la reseña del Vol.1 yo postulaba que si esta serie tiene algo así como una “etapa clásica”, tendría que ser la que cuenta con Mary Jo Duffy en los guiones, Kerry Gammil en los lápices y Ricardo Villamonte en las tintas. De esa papa bastante fina, este libro nos ofrece cinco episodios, los últimos cinco, porque Gammil se despide en el n°79. Villamonte se va en el n°81 y Duffy en el 84. Las historias en sí no son gran cosa, son aventuras menores de justicieros urbanos que operan al “nivel de la calle”. Hay un crossover con Daredevil (que estaba en las gloriosas manos de Frank Miller y Klaus Janson) que busca traerle nuevos lectores a la serie y después, peleas menores contra matones y villanos de la B que no suman ni restan. Lo atractivo pasa por el desarrollo de personajes, que es algo en lo que Duffy no defrauda en lo más mínimo. La guionista le abre el juego a varios secundarios interesantes, entre los que se destacan Misty Knight, Colleen Wing, Bob Diamond, D.W., y un personaje que yo creía que había sido creado para las series de Netflix y sin embargo ahora me entero que aparece en los comics de Power Man desde los ´70: la doctora Claire Temple, interpretada en la pantalla chica por Rosario Dawson.
Seguimos adelante y cuando no le queda más remedio, el coordinador de la serie, el maestro Denny O´Neil, se hace cargo de los guiones. Poquitos números, apenas cinco, entre los cuales hay un excelente unitario en el que Luke y Danny se cruzan con Moon Knight, otro paladín de tercera línea que en esa época operaba en New York. Está bueno también eso, que los guionistas hagan tanto énfasis en la ciudad. Este es un comic bien urbano, donde los héroes rara vez salen de New York, y tantos los textos como los dibujos reflejan (y a veces satirizan) muchos detalles de lo que era la vida en la Gran Manzana de los ´80.
Pero estamos en el n°90 y de nuevo nos quedamos sin guionista. Es la hora de que haga su debut un pibe de las inferiores, un tal Kurt Busiek. Estos primeros números de Busiek no están mal, pero son comics del montón, no hay grandes ideas, no le pega sacudones grossos a ningún personaje y dedica cuatro números a avanzar a ritmo muy tranqui hasta el n°100, que es un poco más grandilocuente que lo que veníamos viendo.
En materia de dibujantes, una vez que se va el exquisito Kerry Gammil entra otro pibe con poca experiencia: Denys Cowan, al que vemos mejorar de a poco, y al que le tocan entintadores muy disímiles, desde un interesantísimo Carl Potts hasta verduleros impresentables que merecen prisión perpetua. Los últimos siete episodios del tomo los dibuja el veterano Ernie Chan, en un estilo que ya para 1982-83 se veía anticuado. A veces lo dejan entintarse a sí mismo, pero en varios episodios lo entinta otro pibe que hacía su debut en Primera: Mike Mignola. Al principio, el combo Chan-Mignola hace agua por todos lados, porque los estilos chocan groseramente. Para los… dos últimos números, ya hay una mejor comunión gráfica entre el filipino que la descosía en Conan y el futuro creador de Hellboy.
Y no hay más. La revista de Power Man & Iron Fist llegó hasta el n°125 y esos 25 episodios finales no están recopilados en libro. La verdad que los Essentials no me dejaron tan cebado como para ponerme a juntar las revistitas. Pero después de Busiek toma los guiones Christopher Priest (cuando todavía se llamaba Jim Owsley) y eso es un gran punto a favor, así que quién te dice…

viernes, 17 de junio de 2016

LECTURAS DE ESTA SEMANA

¿Ya es viernes de nuevo? Cómo pasa el tiempo, ma-mita… Bueno, esta semana leí poco, tres libritos, nomás, que es más o menos la media de este último tiempo. A este ritmo, voy a terminar de bajar los pilones de material que tengo sin leer para el 2025, más o menos…
Arranco con el Vol.2 de Bárbara, que lo único choto que tiene es el prólogo ;). Este es el tramo de la saga en el que Ricardo Barreiro mete más bajada de línea política. Obviamente la aventura sigue al palo, hay explosiones, persecuciones, muertes truculentas de buenos y malos, una escena en la estación Plaza Italia del subte pensada como homenaje a El Eternauta, algún garchecito, sesudas explicaciones con más ciencia que ficción para algunos de los elementos de tinte más fantástico que Barreiro incorpora a las historias, y además queda espacio para jugar cartas fuertes a la hora de transmitir un mensaje político claramente revolucionario. ¿En 1980, plena dictadura militar? ¿Estaba loco ese tipo? Y, un poco sí. El apodo no se lo ganó gratis. Y además vivía en Europa, donde estaba mejor visto jugarla de Che Guevara desde una labor artística. Lo cierto es que las historias están buenísimas, la trama central avanza un montón, el desarrollo de Bárbara como personaje está muy logrado, e incluso el Loco se da el lujo de proponer juegos de narrativa bastante arriesgados para lo que era la historieta argentina de esa época. Los dibujos del maestro Juan Zanotto, bellísimos y potentes como nunca. Una auténtica maravilla.
Vamos con Crumple, una novela gráfica del ídolo Dave Cooper publicada por Fantagraphics allá por el 2000. Al igual que otros trabajos de Cooper, acá tenemos una historia salpicada de bizarreadas, inmundicias, groserías e incorrección política. De hecho (y mirá lo que te digo) no sé si hoy alguien se animaría a publicar una obra como esta, en la que lo más parecido a un villano es un grupo de minas feministas, a las que Cooper retrata como una patota de marimachos intolerantes. Por supuesto, el “héroe” tampoco es tal cosa: Knuckle es un perdedor nato, un pajero, mentiroso, cagón, insensible y con menos luces que la lancha del contrabandista. Y su amigo Zev es otra rata ventajera a la que sólo le interesa divertirse y ponerla. Con todo esto, Cooper arma una trama muy extraña y a la vez muy ganchera, que lleva inevitablemente a situaciones extremas, incómodas, en las que te cagás de risa incluso a pesar tuyo. Lo único que no me terminó de convencer es que Crumple se haya hecho en blanco y negro, porque (no hace falta que lo diga yo) el laburo de Cooper a color suele ser majestuoso. Igual en blanco y negro el dibujo se re-disfruta.
Y cierro con All-New Doop, esta extrañísima gema que nos regalara hace un par de años el maestro Peter Milligan, junto al español David Lafuente. Esto es rarísimo, de verdad. La historia sucede en paralelo con el intrincado crossover Battle of the Atom, que involucró a varios títulos de los X-Men allá por 2014. Milligan toma un motón de escenas de esa saga y nos las muestra desde otro lado, desde atrás, desde las márgenes, desde la óptica alienígena de Doop. Pero además se anima a indagar en Doop, y por fin sabemos quién es, de qué juega, de dónde viene y por qué hace lo que hace este personaje creado por el guionista inglés y Mike Allred en las páginas de X-Force. All-New Doop es poesía meta-comiquera pasada de rosca, con un montón de referencias cinéfilas (Ingmar Bergman, Humphrey Bogart, Alfred Hitchcock, etc.), con diálogos desopilantes y una libertad inverosímil que Milligan aprovecha a full. El dibujo de Lafuente está muy bien, obviamente no es Mike Allred, pero se banca con mucho decoro el contraste entre personajes más “realistas” (las versiones pasadas, presentes y futuras de los X-Men y sus enemigos) y personajes totalmente caricaturescos, como el propio Doop. Si te cebaste con X-Force y X-Statix, acá está el broche de oro a esa farsa inolvidable e insuperable pergeñada por Peter Milligan.
Hasta acá llegamos. Ni bien acumule algunas lecturas más, nos reencontramos por acá. Gracias y hasta la próxima!

viernes, 10 de junio de 2016

SEGUIMOS LEYENDO

Esta semana vengo leyendo a buen ritmo, así que ya tengo tres libros más para reseñar.
Empiezo con lo más antiguo, el Plastic Man Archives Vol.5. El Vol.3 lo reseñé el 19/07/13 y las diferencias básicas respecto de aquel tomo no son tantas: Plas no se disfraza tanto de mina, hay muchas más páginas de 6 viñetas que páginas de 8, hay algún que otro criminal con superpoderes (aunque ninguno luce trajes colorinches y estrambóticos) y no hay ninguna idea de esas que decís “ah, bueno, Jack Cole era un fuckin´genio”. Y sin embargo, las historias son invariablemente divertidas, redonditas, con algún giro impredecible, personajes atrapantes, chistes de humor verbal, mezclados con otros de humor físico y otros al filo del absurdo, todo dibujado con creciente soltura por un Cole inspiradísimo, más alguna aventura menor en la que lo reemplazan esbirros que copian milimétricamente su estilo. ¿Qué se le puede criticar a estas historias? Lo mismo que a todas las otras aventuras de superhéroes y/o justicieros enmascarados de los años ´40: casi no hay desarrollo de personajes y no existe la continuidad, no hay un orden obvio en el que es necesario leer estas 13 historietas, ni ninguna otra. Todo lo que sucede en una aventura es inmediatamente olvidado en la siguiente y cada punto final es un volver a empezar siempre desde el mismo lugar, como en Los Simpsons. Pero está todo bien, el Plastic Man de Cole es entretenido, estaba claramente adelantado a su época y eventualmente me compraré los tres Archives que me faltan para completar la colección.
¿Te acordás que un muy lejano 27/02/12 publiqué acá en el blog un prólogo que escribí para la edición española de Bárbara? Bueno, muchos años después me llegaron los tres tomos en los que 001 Ediciones recopiló la epopeya creada por Ricardo Barreiro y Juan Zanotto. Así que me bajé el Vol.1, del que me acordaba bastante, a pesar de haber leído este material por última vez hace más de 25 años. La edición española, si bien tiene un formato y unas portadas más lindas que las de Record, le resta un poco de lucimiento al dibujo de Zanotto, que se ve un tanto empastado. De todos modos, son páginas de 1979-80, cuando el maestro estaba atravesando una etapa mágica, en la que de su pluma brotaban una maravilla atrás de otra. Viñeta tras viñeta, te vas a hacer un festín con el trabajo de Zanotto en cuerpos, rostros, paisajes, naves, monstruos, escenas de acción, secuencias mudas, garches… todo está increíblemente bien dibujado. Y los guiones de Barreiro conservan buena parte de su filo, de su magia, y sobre todo la solidez con la que construye el mundo en el que se mueve Bárbara. Así que aún hoy esto puede ser recomendado e incluso venerado como se venera a los auténticos clásicos de la historieta argentina.
Y cierro con una verdadera joya: Isle of the 100,000 Graves, una obra de 2010 firmada por el genio noruego Jason, su habitual colorista Hubert, y una rareza: la presencia en este equipo de un guionista, nada menos que el inmenso Fabien Vehlmann. Es muy loco, porque si no te dicen que Jason trabajó sobre un guión de Vehlmann, no hay forma de darse cuenta. La historia tiene toda la onda, todo el clima, todo el ritmo, todo el capricho y todo el respeto por un género clásico de la aventura como cualquier otra obra “solista” del noruego, con lo cual uno se pregunta si Vehlmann demostró ser un genio adaptándose perfectamente al estilo de Jason, o si simplemente le tiró una idea recontra-básica y le dijo “desarrollá esto en tu estilo, como más te guste”. En cualquier caso, lo importante es que en Isle of the 100,000 Graves guión, dibujo y color se conjugan con maestría para una historia atractiva de punta a punta, con chistes boludos, sutiles toques de mala leche, personajes entrañables, peripecias extrañas y una trama que requiere de mucha acción, narrada con millones de trucos para desenfatizar la machaca. Una auténtica genialidad de estos dos ídolos europeos, que no pierde nada leída en la edición yanki de Fantagraphics. En España la editó Astiberri, pero acá en Argentina ese librito de 56 páginas vale una fortuna incalculable, por eso recomiendo la edición yanki, que sale mucho más barata.
Volveremos pronto con más reseñas. Gracias por el aguante.

lunes, 6 de junio de 2016

ALGUNAS LECTURAS MAS

¿Y, cómo va todo? ¿Cómo los trata la Revolución de la Alegría? Yo acá, resistiendo con aguante y leyendo poco, porque como el bondi está muy caro, trato de ir a todos lados caminando.
Arranco con el Vol.2 de Fairy Quest, de los maestros Paul Jenkins y Humberto Ramos, con los majestuosos colores de Leonardo Olea (la reseña del Vol.1 apareció el 22/08/14). La verdad es que, una vez presentados los personajes y el universo en el que se van a mover, Fairy Quest empieza a avanzar a un ritmo más sostenido que en el primer tomo. Jenkins convierte a la aventura en una road trip, la historia de un viaje, lo cual le permite presentar una atractiva sucesión de personajes y peligros para que enfrenten Red y Mr. Woof. Este segundo tramo ofrece una linda combinación entre acción, desarrollo de personajes y exploración de universo (el universo de los cuentos de hadas, Wonderland, Oz, su ruta) y el único problema que tiene es que es mucho menos autoconclusivo que el Vol.1. Es un tramo de la historia claramente puesto en función de un plan más grande, más ambicioso, que por sí solo no me satisfizo demasiado. Para peor, salió en 2015 y desde entonces no se han publicado ni anunciado nuevas entregas de Fairy Quest, o sea que, si la saga queda trunca, este segundo álbum perderá el poco sentido que tiene. Ojalá eso no suceda porque es una gran idea para una serie creator-owned. Y además, aunque se vaya todo a la mierda, siempre nos quedarán los dibujos de Ramos y los colores de Olea, que son una belleza. Olvidate de los dibujos y los colores que vemos en los típicos comic-books mensuales. Esto tiene el vuelo, la complejidad, la belleza, el cuidado por los climas y hasta me animo a decir la poesía de los buenos álbumes europeos, de esos que tienen 56 páginas pero requieren un año de laburo. Si sos fan de Humberto, esto lo tenés que tener SI O SI.
Pour en finir avec le cinéma, el muy galardonado libro de Blutch, se editó en EEUU con el nombre de “So Long, Silver Screen” y como lo vi muy barato, me lo compré. Nada, un embole. Los dibujos son increíbles, como no podía ser de otra manera. Y hay secuencias grandiosas, donde Blutch da cátedra de narrativa, de armado de las secuencias y creación de los climas. Pero las historias en sí rara vez me atraparon. En general son como mini-ensayos de Blutch acerca de películas, cineastas o actores que le gustan, le llaman la atención o lo obsesionan. Y en el medio, la historia de una pareja en la que el tipo es un cinéfilo pasado de rosca y la mina no está demasiado bien definida. Hay muchas proezas gráficas, hay data que seguro no sabías acerca de películas clásicas (tanto de Hollywood como francesas e italianas), pero el conjunto no me terminó de cerrar. Disfrazámela como quieras, pero sigue siendo un francés hablando de cine, o sea… un moplo pretencioso, que te manda a dormir temprano. Si sos hiper-fan de Blutch, y estás decidido a comprarte TODAS sus obras aunque más no sea para gozar a lo bestia con sus dibujos, entrale. Si no, seguí de largo.
Una serie que en su momento se publicó en Skorpio y pasó bastante desapercibida fue Nuevo Mundo, de los inmensos Ricardo Barreiro y Enrique Breccia. Ahora conseguí la edición española y aproveché para releer esta saga protagonizada por la diezmada tripulación de una carabela que sigue a las de Colón y termina en tragedia. Como en Avrack (reseñada el 06/04/12), los sobrevivientes se ven perdidos en una tierra extraña, llena de razas y criaturas fantásticas, pero a diferencia de esa otra saga, esta no tiene final, ni ninguna explicación para ninguna de las bizarras peripecias que vive el capitán Vallejos, que es el único que llega vivo al último episodio. O por lo menos al último episodio publicado, porque dudo que los autores hayan planeado terminar la serie ahí. Acá (además de las dosis de violencia y sexo tan típicas de la producción de Barreiro de la segunda mitad de los ´80), hay bastante poesía, y -como siempre- el dibujo del Churrique asombra, emociona, cumple y dignifica. Si te quieren vender Nuevo Mundo como la gema fundamental de la historieta argentina, obviamente te están tomando por boludo. Pero –si bien es menor en el contexto de la obra global de sus dos autores- no es una mala historieta, en absoluto.
Tengo leído un broli más, pero lo guardo para la próxima. Nos vemos pronto.


jueves, 26 de mayo de 2016

OTRAS TRES LECTURAS RECIENTES

Como siempre, no me pude aguantar y me leí el nuevo tomo de Bakuman (el Vol.12) ni bien lo compré. También como siempre, me reí, me emocioné, me divertí, aprendí, me sentí identificado y me maravillé con la calidad de los dibujos. La obra magna de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata no afloja en ningún momento, siempre tiene nuevos giros, nuevos personajes que cobran protagonismo (en este tomo la rompe Shun Shiratori, el chico de familia cheta al que la mamá no lo deja ser mangaka porque “queda mal”), nuevos conflictos y mucha data acerca del backstage de los mangas más exitosos de Japón. La explicación de cómo y por qué las editoriales intevienen en las negociaciones con los estudios que quieren llevar los mangas al animé, por ejemplo, es algo que yo desconocía por completo y me resultó fascinante. Lo dicho: Bakuman no decae ni por casualidad. La magia está intacta y ahora que los Muto Ashirogi ya son profesionales asentados en la industria del manga, Ohba y Obata les encuentran nuevas aristas para explorar y para mantenernos totalmente enganchados con esta historia de sueños, pasión, talento y amistad.
Ya estamos casi a mitad de año y una de las… tres mejores historietas que leí en lo que va del 2016 es The Wrenchies, una novela gráfica de 2014, escrita y dibujada por el asombroso Farel Dalrymple. Acá está todo lo que me gusta de los comics, de verdad. Todo junto en un poco más de 300 páginas. La primera mitad, medio que te confunde. Aparecen conceptos atractivos, hay una intriga grossa, pero Dalrymple no te convence de que todo eso se va a articular (con perdón de la palabra) en una trama potente y sólida.
Pero en la segunda mitad, el autor hace un pase de magia y todo cobra muchísimo sentido, todo encaja como en un rompecabezas perfecto. Desde esas escenas sórdidas y violentas que me hicieron acordar a El Aneurisma del Chico Punk de Rezno Podestá, a esas secuencias más intimistas al borde de la burla, que me recordaron a trabajos de Chris Ware (en el tono, no en la faz gráfica). De pronto, Dalrymple logra alinear los planetas y The Wrenchies levanta un vuelo único, irrepetible, entre épico y poético, atrapante y conmovedor.
En el dibujo conviven influencias de autores “extraños” como Dave Cooper y Ben Katchor, con las de dibujantes más “accesibles” como Paul Pope, Mike Mignola y Moebius. El resultado es absolutamente original y lo pone a Dalrymple allá arriba, en el Olimpo de los autores a los que hay que comprarles todo lo que publiquen. The Wrenchies es una auténtica joya del Noveno Arte y no me alcanzan las palabras para recomendarla.
Cambio de tema y me voy con el Hulk de Mark Waid que –como buen pelotudo- estoy leyendo en desorden. Leí el Vol.1 allá por el 26/06/15 y este vendría a ser el Vol.5. Lo peor es que en la pila de los pendientes tengo seguro el Vol.2. En fin… La historia no está mal, es el típico “guarda que acá cambia para siempre el status quo del personaje”. Obviamente sabés que el “para siempre” es chamuyo y acá en apenas cuatro episodios todo vuelve a la normalidad. En el medio hay dosis estremecedoras de machaca, bastante desarrollo de personajes (especialmente del Dr. Aaron Carpenter, creado por Waid para esta saga y retro-injertado en la continuidad como viejo amigo y colega de Bruce Banner) y un montón de diálogos graciosos, con el inconfundible ingenio de este notable demiurgo del mainstream. El dibujo corre por cuenta de Mark Bagley, muy bien, con mucha fuerza, con una narrativa a prueba de balas y algún achaco menor a Bryan Hitch. Como suele suceder, se podría haber contado prácticamente la misma historia sin las peleas entre monstruos musculosos, pero así es como funciona este género. Waid y Bagley lo entienden a la perfección, por eso si sos fan de Hulk esta saguita te va a resultar entretenida, impactante y bastante satisfactoria.
Vuelvo pronto con más reseñas y les reitero a los amigos uruguayos la invitación para encontrarnos este sábado 28 y domingo 29 en Montevideo Comics, junto a próceres como Maitena, Horacio Lalia, Ron Marz y Rubén Pellejero, entre otros.

sábado, 21 de mayo de 2016

OTRAS DOS

Ahora que terminé con las novedades que nos ofreció el mercado editorial argentino durante 2015, me animo a clavarme la reedición de un clásico, en este caso a cargo de la editorial española 001 Ediciones.
Este primer tomo de Savarese reúne los episodios originales de la serie creada en 1978 por Robin Wood y Cacho Madrafina. Son las 12 primeras entregas de esta serie que se extendería por más de 10 años en las revistas de Columba y que está recopilada en libros hasta el final sólo en Italia. Acá podemos atestiguar el origen de Savarese, la muerte de su familia, su llegada a EEUU y recién sobre el final, sus primeros coqueteos con la idea de convertirse en agente de la ley y el orden.
Son historias tristes, desgarradoras, donde las situaciones crueles y violentas que narra Wood están prolijamente adornadas con una prosa sugestiva, con mucho vuelo, que apunta siempre a la emoción y nunca falla. Obviamente hay una abundancia de bloques de texto que hoy nos resulta casi alienígena, pero de alguna manera funciona. Las tramas son atrapantes y por supuesto está muy cuidado el desarrollo de este personaje joven, frágil, inexperto en todo (principalmente en ser feliz), al que Wood y Mandrafina convertirán, con el correr de los años, en un grosso de aquellos.
El dibujo es adusto y expresivo, está resuelto con muchos primeros planos y con una magia increíble a la hora de jugarse todas las fichas la claroscuro. Lástima la calidad de la reproducción (eterno problema a la hora de reeditar trabajos clásicos de Robin Wood) que no logra captar un montón de las sutilezas del trazo de Mandrafina, que acá se ve mucho más opaco y empastado que en otras ediciones.
Otro clásico que resistió bien el paso del tiempo es la maxiserie de los Inhumans, de Paul Jenkins y Jae Lee. Esto armó un lindo kilombito cuando salió allá por 1998-99 y leído hoy, por suerte sigue teniendo onda y sentido. Es una historia rara, bastante rupturista, que busca abordar la temática de los Inhumans desde una óptica muy distinta a la de las clásicas aventuras de los ´60 y ´70. Pero Jenkins se sale con la suya y logra revigorizar la mitología de Blackagar Boltagon y su familia.
La saga en sí está muy estirada, con episodios enteros que podrían tranquilamente no estar. En general, están compuestos por escenas de desarrollo de personajes, o de escenas que le sirven a Jenkins para describir aspectos de esta sociedad basada en la diversidad. La trama central, una clásica rosca política, casi sin margen para la machaca, se resuelve muy sobre el final, de modo para nada predecible. El dibujo de Jae Lee está bien. Esta es la obra en la que se decide a dejar de ser un clon de Leo Manco y buscar su propia identidad dentro del estilo Juan Carlos Flicker, que aún hoy lo tiene como abanderado. No esperes mucha plasticidad, ni muchos logros en materia de narrativa y puesta en página, pero por lo menos no es un artbook con textos encima.
Así que si sos fans de los Inhumans, seguramente te va a interesar bastante más que todos estos títulos que lanzó Marvel en los últimos años y que resultan tan difíciles de diferenciar entre sí y del resto de la línea heroica de la editorial. Con sus defectos y virtudes, los Inhumans de Jenkins y Lee no se parecían a nada de lo que editaba Marvel en ese entonces y eso le otorga a esta serie la chapa de haber propuesto un comic de autor dentro del mainstream (además de haber logrado nominaciones a varios premios en los que Marvel llevaba años siendo sistemática y merecidamente ninguneada).
Y tengo más material leído, pero estas dos reseñas me quedaron larguísimas, así que guardo para una futura entrada. Me despido, no sin antes confirmarles a los amigos uruguayos que nos vemos este finde, el 28 y 29 de Mayo, en Montevideo Comics.

martes, 17 de mayo de 2016

X-MEN: APOCALYPSE

Bueno, no está mal. No te digo que se sostiene allá arriba los 147 minutos que dura, pero creo que Bryan Singer la volvió a pegar. Quizás bajando un toque las pretensiones, pero sin retacear diversión ni emociones.
La nueva entrega de la saga de X-Men cierra un montón de puntas de First Class (2011) a tal punto que hay sólo dos personajes de esa película que no regresan en esta. Singer le dedica muchos minutos a pasar en limpio las relaciones entre Charles, Erik, Raven, Hank, Moira y Alex, pero por suerte esta cinta es larga y le deja margen para trabajar también con Quicksilver (la revelación de Days of Future Past) y con un vasto elenco de personajes nuevos, entre los que se destacan Cyclops, Jean Grey y Nightcrawler. También tienen su rol Storm, Angel y Psylocke, pero no llegan a desarrollarse tanto como los ya mencionados. Y no quiero spoilear, pero… ¿no falta un miembro importantísimo de los X-Men? No, creeme que no falta y que cuando aparece la pantalla explota en una escena de una potencia tremenda.
¿Qué onda Apocalypse? Muy bien. Oscar Isaac logra una buena composición y rápidamente te creés que ese chabón pintado de azul puede ser un genocida hiper-poderoso al que va a costar un huevo derrotar. Pero no es un Apocalypse tan brutal como el de los comics, sino bastante más sutil, más fino, más manipulador. No es el Adolf Hitler de los mutantes, sino un tipo con un plan, con un poder increíble, y además muy político, en un sentido laxo del término. Y no es el único villano, porque otra vez es de la partida el detestable William Stryker, al que no entiendo cómo no mataron en la peli anterior.
Pero la pregunta del millón es ¿Otra vez tenemos una peli de los X-Men donde la protagonista es Mystique? No. Si bien el personaje que interpreta Jennifer Lawrence tiene muchos minutos de pantalla, esta vez el argumento puede avanzar más allá de los actos y omisiones de Mystique. El final le reserva un rol insospechado, que no le cerrará en lo más mínimo a los fans de los X-Men de Chris Claremont, pero no será ella quien ponga en marcha la trama ni quien la resuelva en el desenlace. Para frenar a Apocalypse el poder de Mystique no alcanza y hará falta que… alguien pele algo más. Algo muy grosso, que seguramente se explorará a fondo en una próxima película. La escena de los post-créditos ya permite avizorar la presencia de otro villano de primera línea, así que el futuro pinta promisorio para esta franquicia que supo reinventarse a tiempo.
Hubo un momento por el medio de la película en la que el ritmo decayó un poco y pensé que me quedaba dormido. Pero enseguida levantó, por suerte. En general, me pareció una película interesante, donde no se descuida la machaca y aún así se prioriza lo más interesante, que es el desarrollo de personajes. Singer incluso se da el lujo de mostrar que filma MUY bien, en esa extensa escena protagonizada por Magneto en el bosque de Polonia, que por momentos te convence de estar viendo un largometraje europeo, de esos que ganan premios en los festivales prestigiosos. Por supuesto ayuda el hecho de que Michael Fassbender es un actorazo de la San Puta. Y James McAvoy no se queda atrás.
Consejos para cuando la vayas a ver: 1) Tené fresquitas las dos anteriores, First Class y Days of Future Past, porque esta es MUY secuela de esas dos. 2) No vayas esperando el festival de chistes de las películas de Marvel Studios. Esto no es un velorio al nivel de Batman vs. Superman, pero tampoco hay tantos gags. 3) Hay dos momentos pensados para que los comiqueros saltemos de la butaca y empecemos a los alaridos mientras revoleamos la remera que nos acabamos de sacar. Tratá de no hacerlo, para que no te odie el resto del cine. 4) La peli está ambientada en los ´80 y hay muchas referencias de época perfectamente logradas. Pero también algunas inconsistencias, sobre todo en el vestuario de los adolescentes que pueblan los pasillos de la escuela de Xavier. Tratá de que eso no te distraiga.
Y sobre todo disfrutala. No es todo 100% respetuoso de nuestra etapa favorita de X-Men (los ´80, obviamente, cuando daba cátedra el maestro Claremont), pero hay gloriosos guiños a esos inolvidables comics de Paul Smith, John Byrne, Walter Simonson, Barry Windsor-Smith y hasta Jim Lee. Ah, antes que me olvide: Olivia Munn, si algún día andás por Buenos Aires, avisame y me caso con vos.

jueves, 12 de mayo de 2016

LOS TRES ULTIMOS

Y parece una joda, pero no. Ya leí TODOS los libros aparecidos en Argentina durante 2015… obviamente sin contar aquellos que no me llamaron la atención como para entrarles. Hoy me toca reseñar brevemente los tres últimos, que son estos.
Tiburcio en Concierto es el tercer recopila-
torio de la hermosa tira que Alejo Valdearena y Diego Greco hacían para la nefasta revista Viva y que ahora se convirtió en una página semanal en Billiken. Lo más notable es cómo los autores se las ingenian para seguir subiendo la calidad, que ya había empezado muy arriba. Esta vez los chistes son mejores, el dibujo de Greco es mejor y cuando Alejo decide tirar una reflexión un toquecito más filosa o jugarse con una ironía de esas pensadas para pegarnos un sopapito a los grandes, el escalpelo va más a fondo. El juego constante con las cosas que imagina Tiburcio en contraposición a la realidad funciona perfecto; y esos pequeños atisbos de madurez, de una pubertad que de a poquito empieza acechar al personaje, también están logradísimos y me imagino que –leídos por un pibe de esa edad- deben generar dosis similares de identificación, sonrisas y preguntas por ahora sin respuestas. Me encanta Tiburcio, soy MUY fan, y espero ansioso los próximos recopilatorios, sobre todo ahora que el formato de página completa les abre a Valdearena y Greco todo un universo de nuevos recursos gráficos y narrativos.
Vamos con El Oro del Zar, lo último de la dupla integrada por Rodolfo Santullo y Marcos Vergara. Este trabajo me gustó menos que La Comu-
nidad, menos que Valizas y menos que Cena con Amigos, con lo cual podría afirmar sin faltar a la verdad que El Oro del Zar me parece la obra más floja de la dupla. Pero también puedo afirmar sin faltar a la verdad que, aún así, sin alcanzar los altísimos standards que Santullo y Vergara le impusieron a sus colaboraciones anteriores, El Oro del Zar es una historieta divertida, ganchera, con un ritmo que no decae nunca, conflictos atrapantes, personajes bien desarrollados y diálogos afiladísimos. Si te gusta la aventura clásica, con buenos, malos, tránsfugas y femme fatales, con El Oro del Zar la vas a pasar bomba. Es una especie de Corto Maltés en Siberia con un shot de adrenalina, o de merca, o en versión turbo, en la que todo va más rápido, todo tiene una sensación de palo-y-palo, pero sin perder la sutileza ni esas pinceladas de profundidad que Pratt le sabía dar a la aventura tradicional. El dibujo de Vergara es excelente, me hizo acordar a los mejores trabajos de Sanyú, pero también tiene un sano parentesco con Mark Kalesniko y Juan Sáenz Valiente. Una vez más, la sorpresa más grata fue verlo a Vergara resolver con tanta cancha las escenas de acción, que son zarpadas y vibrantes.
Y me queda la edición argentina de ¡Oh, Diabólica Ficción!, del maestro catalán Max. Estas son historietas de dos páginas que Max realizó para una revista semanal, reunidas en un magnífico tomo que no tiene nada que envidiarle a la edición española. Max nos presenta a un pajarraco, una especie de urraca, que además es una criatura de origen diabólico, responsable de las ideas que se nos ocurren a todos a la hora de crear. Nadie mejor que el Diablo Cuentacuentos para indagar en los mecanismos de la ficción, en cómo llegan, cómo mutan y cómo se plasman las ideas… por supuesto en son de joda, porque Max se lo toma todo con muchísimo humor, con una sana ironía. Y no sólo dibuja como los dioses: para ser una historieta publicada en un medio no comiquero, apuntada al público masivo, se juega muchísimo en la puesta en página y en el uso de recursos narrativos y expresivos que a los lectores asiduos nos encantan pero que a la gente común quizás los deja medio en bolas. Eso es apenas una pequeña parte de lo que hace sumamente disfrutable este material, originalísimo y atractivo por donde se lo mire.
Y ya está. La próxima vez que comente material editado en Argentina serán lanzamientos de este 2016. Pero por supuesto iremos mechando también algunos clásicos y material publicado en Europa, EEUU y otros países de Latinoamérica. Y películas, que la semana que viene tengo el estreno de la nueva de X-Men. Será hasta pronto!


martes, 3 de mayo de 2016

CAPTAIN AMERICA: CIVIL WAR

Gran película. La verdad que fueron 148 minutos disfrutables de punta a punta. Otro gran acierto de Marvel, que la recontra-pegó al confiarle a los hermanos Anthony y Joe Russo la secuela a la muy notable Winter Soldier.
El título es medio mentiroso. Sí, al igual que en la famosa miniserie de Mark Millar, las autoridades “terrenales” tratan de supeditar a los Avengers a una especie de control o supervisión, y algunos aceptan y otros no. Pero el conflicto grosso no pasa tanto por ahí, sino por el Winter Soldier. Y enseguida nos tenemos que remitir al TPB que comentamos allá por el 04/04/13. En aquella saga, Ed Brubaker nos planteaba hasta qué punto el Winter Soldier es responsable de las atrocidades que cometió cuando su mente estaba controlada por los capos del espionaje soviético. ¿Merece Bucky ser castigado, o lo más lógico es considerarlo una víctima? Básicamente de eso se trata esta película y el hecho de que los guionistas abreven mucho más en el Captain America de Brubaker que en la Civil War de Millar es –sin dudas- una excelente noticia.
Pero además esta es una película de desarrollo de personajes, la que se anima a ir más lejos que ninguna otra en la indagación de las personalidades y las motivaciones de los Avengers. Porque no están ni Thor ni Hulk, pero esta es una peli de los Avengers. Y es realmente meritorio lo que hacen Christopher Markus y Stephen McFeely para sumarle profundidad a Scarlet Witch, Vision, Falcon, Hawkeye y el resto. Obviamente hay machaca a granel, pero lo más importante es eso: el desarrollo de personajes.
Por el lado de los recién llegados, Ant-Man la rompe, Spider-Man promete muchísimo y Black Panther pela una chapa infinita y es uno de los personajes más trabajados y mejor tratados por los guionistas. Además equilibra un poco la balanza para el lado de la seriedad, porque Ant-Man, Spidey, Tony Stark y Falcon te vuelven loco tirando chistes en todo momento, incluso cuando la mano se pone muy heavy.
Otro logro importante de la película es que banca la consigna hasta el final. No está la escena en la que el Capi y Iron Man recuerdan que los dos tenían un hamster llamado “Stinky” y deciden dejar de pelear para formar equipo contra el villano (ya vamos con él). Acá la guerra a la que hace alusión el título va a fondo y no hay chances de una reconciliación. Cuando parece que eso puede llegar a darse, el guión pega un giro magnífico e impredecible y la grieta entre Steve y Tony se vuelve a profundizar.
Y eso es en buena medida mérito del villano. Un villano al que le queda muy grande el nombre. Si sos fan de Marvel, escuchás ese nombre y se te hiela la sangre. Acá ese nombre lo porta un Juan Carlos Nadie que quizás más adelante haga méritos para estar a la altura, pero por ahora es eso: un tipo común, con la suficiente astucia y los suficientes recursos como para lograr algo que pocos villanos lograron: llevar a los Avengers al borde de la extinción por un bolonki zarpado entre ellos.
La película tiene un ritmo increíble, grandes peleas, diálogos brillantes, efectos especiales de la hiper-concha de Dios, flashbacks tremendos, cultivo de plots a futuro y sobre todo un dilema moral espeso, un conflicto que va más allá de Buenos contra Malos (o contra otros Buenos), que obviamente no se puede resolver a las trompadas, sino mediante la reflexión y el esfuerzo por ponerse en el lugar del otro. Por ahí alguno criticará que el protagonismo está muy repartido entre varios personajes y no recae tanto en el Capi América como el título parece indicar. Y un poco de razón tiene. Si la peli se titulaba Avengers: Civil War también valía, aunque claro, no están ni Hulk ni Thor.
Pero detalles al margen, es una película entretenidísima, vibrante, emotiva, que saca muchísimo provecho de todo lo bueno que Marvel Studios supo construir a lo largo de estos últimos ocho años y que –como varias de sus antecesoras- te deja pidiendo más. Salís del cine y vas derecho a internet a chequear por enésima vez el cronograma de estrenos, para ver cuánto falta para reencontrarnos con Iron Man, Ant-Man, Black Panther o el que sea que tenga la oportunidad de retomar en una próxima película alguna de las muchas puntas que abre esta.
Ah, como pasa (felizmente) cada vez que se estrena una película ambientada en este gigantesco tapiz conocido como el Universo Cinemático de Marvel, si no viste las anteriores te vas a encontrar con 85.000 cosas que no vas a entender. Y con otras 85.000 que, aunque no hayas visto nada y no sepas una chota de los personajes de Marvel, te van a emocionar.

jueves, 28 de abril de 2016

DOS ANTOLOGIAS

Ya se me había pasado un poco el vicio de comprarme todos los años el libro de The Best American Comics, pero me quedaba un hueco en la colección: me faltaba el tomo de 2007, que era medio la figurita difícil, supongo que porque el coordinador era Chris Ware. Finalmente lo conseguí, y en un par de días me lo liquidé.
Me animo a decir que es el más flojo de los Best American Comics que leí. Por un lado, me la baja lo obvio: los fragmentos de obras más extensas. Acá hay muchas páginas de Fun Home (de Alison Bechdel, ver reseña del 07/05/10), muchas de Shortcomings (de Adrian Tomine, ver reseña del 17/04/11) y otras tantas de Black Hole, de Charles Burns. Ah, y unas paginitas de Wimbledon Green (de Seth, ver reseña del 27/09/14). Eso por nombrar sólo obras que yo ya había leído, porque el libro también ofrece fragmentos de otras obras más largas que no conocía y que me convencieron poco y nada. También había leído en revistitas la historieta de Beto Hernández, la brillante Fritz After Dark.
Y después me encontré con algunas cosas copadas que no conocía: lo más gracioso del tomo es una historia corta de Robert Crumb y Aline Kominsky-Crumb, dibujada a cuatro manos, como los Dirty Laundry Comics que vimos el 18/03/16. También me divertí mucho con No Midgets in Midgetville!, de Kim Deitch, un autor con el que generalmente me cuesta conectar. Y con la historia corta de Art Spiegelman, que en apenas cuatro páginas da una cátedra de autobiografía. La otra pulenta del libro son las páginas (apenas once) del maestro Ben Katchor, genial como siempre. Y entre el material decente, que zafa decorosamente, rescato las páginas humorísticas de Ivan Brunetti y el extenso relato de Dan Zettwoch acerca de la inundación que sumergió a Louisville en 1937.
El resto se divide en cuatro categorías: a) virtuosos sin alma, b) tipos y minas que dibujan más o menos bien pero no tienen nada para contar, c) tipos y minas que cuentan cosas más o menos interesantes pero dibujan para el orto y d) crotos impresentables que se las dan de rupturistas o de poetas del comic y no tienen la más puta idea de guión, dibujo y narrativa. Son muchos nombres y el libro les dedica muchas páginas a estos muchachos y chicas, algunos de los cuales tienen trabajos mejores seleccionados en los tomos posteriores de esta colección y otros realmente no tienen forma de figurar en nada que se llame “The Best…” nada.
Para completar, ya estoy cerca de terminar de leer todo el material editado en Argentina durante 2015 y de ese pilón saqué otra antología, el Vol.4 de Quimera. De ahí me gustaron el guión (no tanto el dibujo) de Mauro Bueno, el clima del unitario de Leonel Palermo y Pablo Ayala (que tiene bastante para mejorar en cuanto al dibujo) y dos historietas que me cerraron a todo nivel: el unitario de Roberto Barreiro y César Carrizo (muy ingenioso y estéticamente muy estimulante) y el de Alejandro Aragón, acá mucho mejor que en trabajos suyos que había visto anteriormente, con buen ritmo, buenos diálogos, buenos climas y personajes con los que me gustaría reencontrarme en futuras historias. Complementan un informe sobre el mítico fanzine Kapop! y una entrevista a Renzo Podestá que no explota del todo el impacto que suelen tener las declaraciones del ídolo cuando ve un micrófono cerca. Pero en general, lindo número de esta publicación rosarina.
Para la próxima prometo avanzar un poco más con el material argentino editado en 2015 que me queda pendiente, que ya es muy poco. Mientras tanto, te cuento que el sábado 7 de Mayo voy a estar con una mesa repleta de papa fina en la feria Rocketbooks (Francisco Acuña de Figueroa 1264, de 14 a 19 hs.), los días 14 y 15 voy estar con mi mesa en Dibujados (Teatro Mandril, Humberto Primo 2758) y el finde del 28 y 29 voy a estar en Montevideo Comics, el evento comiquero más power de esa hermosa ciudad. Obviamente en la web hay data mucho más completa de cada una de estas movidas. Gracias y hasta pronto.