el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 5 de julio de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING

Ni bien terminó la peli, nos miramos con un amigo ya cuarentón y acordamos: “este no es nuestro Spider-Man, es el de la generación que descubrió a los personajes de Marvel a través de las películas”. Pero está muy bien.
De alguna manera, Jon Watts logra convencernos con un Spider-Man que no se parece casi nada al de los comics de Stan Lee. No hay Daily Bugle, no hay J. Jonah Jameson, no hay Mary Jane, no hay Gwen Stacy, no hay Harry ni Norman Osborn, hay poco “canto de amor a New York”, hay cero dilemas de poder y responsabilidad, no hay ni siquiera un flashback al ya muy gastado origen del personaje y la Tía May la verdad que tiene pocos minutos en cámara (aunque bien aprovechados por una Marisa Tomei que nos cerró el orto a los que no le poníamos muchas fichas).
Sin estos clásicos elementos, para llenar 133 minutos de película hay que explotar otra faceta del personaje. Y Homecoming trabaja fuerte (y bien) sobre dos ejes: por un lado, el aspecto del Peter Parker adolescente de 15 años, inserto en una comunidad estudiantil muy orientada al palo científico, lo que hace menos ilógico bizarreadas como que un pibe que no tiene un mango logre producir el fluido arácnido. Del lado del colegio surgen un montón de personajes secundarios, de los cuales el más interesante, el mejor logrado, es Ned, a pesar de que encarna una traición grotesca a la esencia del Peter al que amamos los comiqueros.
El otro aspecto que esta película explora a fondo es eso que vimos brevemente en Civil War: el interés de Tony Stark por encauzar el enorme potencial de Spider-Man y ayudarlo a convertirse en un superhéroe capaz de jugar en Primera y romperla. Tony, Happy y hasta Pepper tienen momentos gloriosos en la peli y le dan a Spidey un muy buen anclaje con el Universo Avengers que se viene desarrollando en el cine desde 2008. Y si tenías miedo de que Homecoming se convirtiera en Iron Man VII… la verdad es que no, que Tony y su entorno tienen peso en la trama, pero el protagonista absoluto, el que crece grosso a lo largo de la pelicula, el que define en los momentos importantes, es Peter.
¿Y qué onda el antagonista? Un giro hiper-shockeante que pega el guión cuando falta media hora para el final hace que el villano levante un vuelo alucinante y pase de ser una mera amenaza a ser prácticamente el némesis definitivo de Spider-Man. No quiero contar nada para no spoilear, y como no vi los trailers, no sé qué tanto mostraron estos acerca del argumento, qué giros son sorpresa y cuáles eran obvios para todo el mundo menos para mí. Revelo un dato que se ve en los afiches: Spidey lucha con el Vulture. Y agrego (sin spoilear nada) que el personaje está muy bien construído, con una buena motivación, planes coherentes y un verosímil sustentando por las pelis anteriores de Marvel, a las que Homecoming les saca un jugo alucinante. También aparecen otros dos villanos menores de Spider-Man, aunque a uno nunca se lo llama por su nom de guerre.
¿Chistes? ¿Sobran, faltan, están bien? Están muy bien, sobre todo porque el guión se juega mucho por la estudiantina y todos sabemos que los adolescentes en plena edad del pavo garantizan una amplia variedad de situaciones cómicas. Y el propio Spidey, ya desde su aparición en Civil War, mostró condiciones para la comedia. ¿La banda de sonido? Nada demasiado espectacular, a años luz de Guardians of the Galaxy, que es la peli que más fuerte apuesta en este rubro. Acá la rompen The Ramones con su Blitzkrieg Bop, A Flock of Seagulls con su Space Age Love Song y no mucho más.
Y último parrafito dedicado a Tom Holland, gran actor, expresivo, gracioso, dinámico, heroico cuando debe serlo, una verdadera promesa que me hizo olvidar muy rápido a Andrew Garfield y a Tobey Maguire. Glorioso verlo en todas esas poses en las que vimos a Spidey dibujado por Steve Ditko, Humberto Ramos o incluso Sal Buscema y asombroso el upgrade de poder que recibe gradualmente el personaje, que maneja en dos horas una gama de recursos que el Peter de los comics tardó… 30 ó 40 años en desarrollar. Ah, las escenas post-créditos… la primera es brillante, le sube aún más la chapa al Vulture (sí, posta, el Vulture tiene muchísima chapa). Y la segunda es un chiste… efectivo, pero que no te cambia nada si te lo perdés.
En síntesis, un peliculón para los chicos que están explorando el Universo Marvel de la mano de las versiones fílmicas, y un entretenimiento más que digno, con aciertos geniales y rupturas extrañas, con poquísimos puntos de contacto con las cinco pelis anteriores de Spidey, para los fans clásicos del personaje.

4 comentarios:

Mauro Albarracin dijo...

Excelente Maestro!!! Me estoy comiendo los codos esperando a cobrar para verla!!!
Desidí seguir tu ejemplo y no ver trailers, y menos con el Hombre Araña que es uno de mis favoritos! Ojala puedas hacer un podsca como el que hicieron de X-Men (que estuvo genial).
Abrazos!!!

Adrián dijo...

Y en otras noticias arácnidas, hoy leí que Andrew Garfield se acaba de identificar como un gay que no tuvo relaciones físicas. Le robó la frase a Brett Anderson che, y digo bien, es Brett, me refiero al cantante de Suede y no al Anderson que conocerán por el comic.

Tengo ganas de ver esta peli solo por Michael Keaton, al final hace de personajes con alas: Batman, Birdman, el Vulture... parece una joda!

Mauricio dijo...

Fui con mi ahijado de 15 años y salio alucinado con el personaje, la nueva generación debe sentir lo mismo que los adolecentes de los 60 con la aparición de spiderman, creo que eso es un gran logro de la pelicula. Para nosotros ver el tercer reboot del personaje y muy pegado al ultimo de Garfield nos quita un poco de sorpresa.

spiderpool 2016 dijo...

No la vi, puto Macri que me dejo en la clase media baja :v