el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 30 de marzo de 2016

OTRA VEZ DE A CUATRO

Vuelvo a la modalidad de comentar cuatro libros en la misma entrada del blog, esta vez con dos argentinos y dos yankis. Empiezo por los locales.
¿Qué He Ganado con Quererte? es una novela gráfica escrita por Alejandro Farías, ambientada en Montevideo en 1962. La protagonista es una chica que hace historietas (no sé si había historietistas mujeres en Uruguay en esa época) que se obsesiona con la vida del escritor (y músico) Felisberto Hernández. La chica encuentra inspiración para crear una historieta que rompa los moldes de los géneros clásicos en los escritos de Hernández e incluso en notas y borradores que le roba del tacho de basura o directamente de su estudio. Toda esa parte (en la que tiene bastante peso la biografía de Felisberto) no es muy interesante, pero el guión levanta mucho cuando Farías se concentra en los vínculos entre el escritor y una red de espías soviéticos involucrados en la crisis de los misiles que tuvo en vilo a Cuba, EEUU y buena parte del mundo en aquel 1962. Lástima que son las últimas 20 páginas, nomás. El dibujo del uruguayo Junior Santellán, bastante limitado en un montón de aspectos, tampoco ayudó a que la novela me sedujera.
Mucho mejor me fue con Chica Alien, lo nuevo del increíble Nicolás Brondo. Se trata de una historieta descontrolada, provocadora, transgresora, una sinfonía punk en la que reinan la anarquía, el kilombo y los chistes subidos de tono. Por mensaje, por ritmo, hasta por estética, Chica Alien se podría haber publicado tranquilamente en El Víbora. De hecho, por momentos (cuando mete pocas masas negras) el dibujo de Brondo me hizo acordar mucho al de Enric Rebollo, un autor emblemático de los últimos años de la mítica antología de La Cúpula. Pero hay mucho más en el grafismo de este virtuoso del dibujo: hay Jamie Hewlett, hay Ted McKeever, por momentos el trazo se hace más realista, por momentos más caricaturesco. Si el ritmo del guión no da respiro, el del dibujo no se queda atrás. Y la narrativa también ofrece una montaña rusa de emociones. Lo bueno es que, por detrás de los chistes, la machaca y el vértigo, hay una bajada de línea notable y un magnífico desarrollo de personajes. Esto es pulenta de verdad.
Me quedaba un TPB finito para terminar el Winter Soldier de Ed Brubaker. Este tomo retoma lo que sucedía en el anterior, pero con Butch Guice como dibujante. Un muy buen Guice, hay que aclarar, con varios cambios de estilo y homenajes a muchos dibujantes distintos (Gene Colan, Jim Steranko, Bill Sienkiewicz), y con una puesta en página zarpada en originalidad y dinamismo. El guión (repleto de acción y de diálogos excelentes) está muy bien, aunque Bucky queda muy eclipsado por las apariciones de Daredevil, Hawkeye, Wolverine y el Capitán América. Y además todo el arco gira en torno a su relación con Black Widow, que es el personaje en el que más indaga Brubaker. El giro del final es tremendamente cruel, y está ahí para que otros guionistas puedan manejar a Natasha con total libertad, despegada de ese rol de “novia de Bucky” que vimos acá y en la etapa anterior de Captain America. Grossa despedida de Brubaker y Guice de esta breve colección, luego reeditada en un único tomo, que es el que conviene comprar.
Y me bajé también el Vol.3 de East of West, cuyo Vol.2 leí hace justo un año, el 29/03/15. No me quiero extender, porque es al pedo, la verdad que lo que señalé en las reseñas anteriores se aplica perfectamente a esta. Jonathan Hickman está llevando adelante la más interesante, compleja y ambiciosa de sus obras creator-owned y eso alcanza y sobra para bancar a muerte esta serie. Por si faltara algo, el dibujo de Nick Dragotta no para de mejorar. East of West es un festival de ideas brillantes (algunas parecen conceptos de series fumancheras de la Metal Hurlant mejor desarrollados), personajes zarpados, rosca política, misticismo, ciencia-ficción, machaca sangrienta, profecías ominosas y la capacidad de asombrar todo el tiempo, incluso a los lectores ya muy curtidos, con giros alucinantes que jamás te ves venir. Una gloria y a la vez una adicción.
Hasta acá llegamos por hoy. Nos reencontramos pronto.

2 comentarios:

Lobo Czarnian dijo...

Me gustaría montar a esa chica alien en mi moto, ¡haw haw!

Maximiliano Vardé dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.