el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 2 de marzo de 2016

LISTO PARA VOLVER

Bueno, acá estoy de vuelta… Estoy evolucionando muy bien después de la cirugía, no descartamos la posibiidad de que tenga healing factor, como Wolverine. Y además aflojó un toque el calor, que era algo que me sacaba por completo las ganas de sentarme en el estudio y escribir… Así que vamos con breves reseñas de otras cuatro publicaciones que leí en estos días, siempre con la meta de bajar a la brevedad la pila del material que se publicó en Argentina durante el inolvidable 2015.
Arranco con el Vol.6 de Escuela de Monstruos, que tiene el PEOR argumento del mundo: hay un concurso de bandas de rock para chicos de escuela primaria, se anotan los buenos, se anotan los malos, los dos llegan a la final, los malos hacen trampa pero igual ganan los buenos. Es un argumento PENOSO, que vimos hasta el cansancio en esas películas chotas que dan los canales que antes daban dibujos animados. Y a partir de esa consigna vomitiva, El Bruno logra una historieta divertidísima. Porque ya maneja de taquito a los personajes, porque mete guiños de tipo que sabe de rock, porque le pone ese toque de humor bizarro y porque aprovecha al máximo el elemento de que estos chicos, además de alumnos de escuela primaria, son monstruos. El dibujo, magnífico, como siempre.
Loco Rabia se mandó una edición impresionante de Super Monsieur Fruit, un clásico de los ´90 del alucinante Nicolas De Crécy. Es una obra extensa (más de 300 páginas) y totalmente en joda, ambientada en New York-sur-Loire, la ciudad desmesurada y de hipnótica belleza que aparece en muchas de las obras del genio francés. El chiste principal se agota rápido: es una parodia al género de los superhéroes. Pero la mala leche de De Crécy es exquisita, los planes de los villanos son un delirio brillante, hay muy buenos diálogos (gran traducción de Thomas Dassance), ideas muy locas y un montón de excusas para que esta bestia del lápiz dibuje cosas que –se nota mucho- tenía ganas de dibujar. O sea que, si bien no le alcanza para entrar al Top Five de las mejores obras en la carrera de De Crécy, Super Monsieur Fruit tiene méritos de sobra para hacerte pasar un muy buen rato, reirte bastante y –si no lo conocías- descubrir a uno de los mejores dibujantes de todos los tiempos.
El sello Musaraña recopiló en un hermoso libro todo Agapito, del gran Pablo Fayó. Tiene un sólo problema y es que sólo hay 50 páginas de Agapito y resultan un poquito escasas para llenar un libro de 64 páginas. Pero la verdad es que tanto la edición como el material son hiper-disfrutables. Me sorprendió el hecho de que las historietas que más me gustaron son las primeras, las que hizo Fayó hace como 20 años para la revista Suélteme. De todos modos, en todas las historietas hay diálogos gloriosos, silencios inquietantes y situaciones disparatadas. Por momentos sentí que estaba leyendo un sketch de Cha Cha Cha, esos en los que te reías sólo viéndoles las caras a los actores, que trataban de decir la letra sin tentarse. Incluso los mínimos trazos que emplea Fayó para definir cada locación me remitieron a esos decorados intencionalmente precarios de Cha Cha Cha. Agapito es un gran comic humorístico, en el que Fayó no sólo muestra un notable manejo de su estilo, sino que pela ideas y diálogos realmente increíbles. No es para cualquier lector, pero si sintonizás la onda de Fayó, la vas a pasar bárbaro.
Y cierro con el segundo de los tres libritos en los que Marvel recopiló la breve etapa de Ed Brubaker al frente de Winter Soldier. Este TPB supera ampliamente al anterior porque en vez de Butch Guice tenemos como dibujante a Michael Lark, que la rompe incluso cuando se zarpa metiendo fotos. El guión mantiene la tensión muy alta, pega volantazos sorprendentes y sobre todo no afloja nunca en su intento de ahondar en la psiquis de Bucky Barnes y convertirlo en un personaje complejo, profundo e impredecible. En apenas cuatro episodios no se pueden cerrar ni a palos todas las puntas que abrió Brubaker en el Vol.1, así que mucho de lo que pasa en este tomo es build-up hacia el tercer TPB, que es donde –supongo- se va a resolver todo. Papa fina, con grandes secuencias de acción, muy buenos diálogos y mucho respeto por la historia de los personajes.
Me fui a la mierda, no? Me quedó un post larguísimo. Bueno, es lo que hay. Hacía mucho que no me sentaba a sanatear… Nos reencontramos pronto. Gracias a todos por la paciencia y gracias por los buenos deseos a los que me mandaron un “mejorate pronto”.



11 comentarios:

Luq dijo...

Bien ahí que marcaste que Agapito, pese a ser breve, es una compra super justificada (la otra vez, con Mortadelas Salvajes, te reproché que hacías hincapié en la cantidad y no en la calidad y me valió un libro de regalo... esta vez no puedo recriminártelo pero igual el libro ya lo tengo).

Bienvenido nuevamente al mundo de los seres con espalda cerrada!

Diego Prósperi dijo...

En la Fierro que salió el mes pasado, en la faraónica Zenitram, aparece un tal Lapsang Sau Chong, quien en su primer y único parlamento en esa entrega de Zenitram se denomina a sí mismo "taoísta".
Agapito nunca incurre en eso. El que sabe no habla al pedo. El que habla al pedo no sabe. Eso me gustó, onda, parece re taoísta Agapito, nada que ver con ese Lapsang que incluso me remite al fraudulento Lobsang Rampa. Pero bueno, el recopilatorio de Agapito y los hermanos Peladilla me gustó. Hasta me parece que en él, hasta las páginas de las chácharas de Lucas Nine están bien.
Igual, hay que esperar a que salga el libro de Zenitram. Espero que lo edite la editorial de Liniers en una edición fastuosa como se merece. He oído decir que se trata del "Watchmen argentino", pero a mí la ingenuidad de los diálogos de Sasturain me conmueve.

Mauricio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mauricio dijo...
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Diego Prósperi dijo...

Me acordé que en un blog que tengo hay una página de Agapito. Está coloreada, pero tiene una resolución decente:

https://artepopularcopante.wordpress.com/2014/01/10/pablo-fayo-agapito/

Federico Durán dijo...

El arte de Zenitram (lapices y color) roza el amateurismo mas insultante que vi en los últimos tiempos

Diego Prósperi dijo...

Lo invisible determina la cualidad de lo visible, dijo alguien. Y algo de eso hay. A mí me parece más amateur el argumento y la pretensión esa de poner publicidades como las de "Zeni-Water". Ja ja. Onda, es una página al pepe. Fijensé, es la página 46.

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Enrique Alberto Randolfe dijo...

Solo queria comentar que el personaje "taoista" que aparece en Zenitram es un personaje ficticio dentro de la historia que aparece en el comic de Zenitram (el comic de Zenitram que publican dentro de la historia de Zenitram). Todo el comic dentro del comic hace ver al personaje como un superheroe estereotipado y Lapsang Sau Chong es la version ficticia y "buena" del dueño del desarmadero donde Zenitram "entrenó" al principio de la historia, al que solo le importaba la plata en la vida "real". Solo digo esto porque Zenitram tiene un monton de cosas negativas (como historieta me parece horrible), pero justamente esta no lo seria, ya que es una parodia de los comics en los que se presentan personajes como este Lapsang, y para mostrar hasta donde llega el gobierno del universo de Zenitram para alterar la historia real a la hora de hacer un comic.

Diego Prósperi dijo...

Quizá es kitsch, Zenitram. Malmalawac no tiene esa pretensión, esa extensión de Titanic que se hunde. Bueno, no se hunde pues se sostiene por el empeño del afamado armenio. Hubo quien dijo que en realidad era vasco. Yo de eso mucho no sé.
Bueno, ya que cité a Malmalawac volvamos a Malmalawac puesto que me parece más digno de cháchara. Sí, porque el buen Guido se pintó de cuerpo entero en sólo dos poéticas páginas donde, con la mera travesura de su alter ego, sintetizó su visión del mundo. No sólo eso: Su envidia y castigo para los que osen recrearse en la más angólofila promiscuidad. Supera ese episodio de Zenitram de febrero de este año porque no necesita apelar a los taoístas ni hacerlos quedar como panchos. Igual, entiendo que mucha gente prefiera que los cómics se profundicen con alusiones sean de culturas exóticas, del mundo de la literatura, de otros cómics, etc. Hay quienes repudian este mecanismo al que apeló Alison Bechdel (la sobreabundante cita literaria y del credo psicoanalítico). Por mi parte opino que es muy posible que una historia tenga sustancia al margen del capital cultural que se le añada. Malmalawac alude al lado oscuro de la luna de Pink Floyd sin por ello oscurecerlo aún más. Genio y figura: La luna no tiene lado oscuro, es toda oscura. Zenitram alude al tao y yo rezongo porque pienso que las huestes fierreras se hicieron ya una idea errada del tao: trascendió que juventudes sasturianas entrenaron subrepticia e infertilmente en desarmaderos. Su móvil: La búsqueda de un mentor en la materia del flujo de las energías.

Lobo Czarnian dijo...

¡Haw haw! Una ficción de autor puede ser un guiso vital, donde la carne es la experiencia. Podemos leer esas obras sin ponernos en riesgo. Obvio que una ficción no sólo está constituida de visiones y experiencias personales, sino que puede adherezarse con el curry de las referencias culturosas. Pero no subestimen a lxs amateurs: Recuerden que un amateur construyó el arca de Noé y unos cuantos ingenieros construyeron el Titanic. Les comparto este enlace que me gustó.