el blog de reseñas de Andrés Accorsi

jueves, 7 de septiembre de 2017

JUEVES AL MEDIODIA

Horario medio bizarro para sentarse a escribir reseñas, pero es lo que hay…
En 2015 se cumplieron 20 años de la muerte de Hugo Pratt, y sus herederos lo festejaron dando luz verde para el regreso de Corto Maltés, su personaje más famoso, que este año cumple 50 años. La nueva etapa está a cargo de un equipo 100% español, con Juan Díaz Canales como guionista y Rubén Pellejero como dibujante. El primer álbum se titula Bajo el Sol de Medianoche y está ambientado poco después de La Balada del Mar Salado, en el extremo noroeste del continente americano, en los mares que rodean a Alaska y los bosques nevados de Canadá.
Díaz Canales capta perfectamente el espíritu de las aventuras de Corto Maltés, para bien y para mal. Como la mayoría de las historias extensas de Pratt, Bajo el Sol… tiene viajes, silencios, momentos en los que la narración se vuelve muy parsimoniosa, personajes que existieron en la realidad mezclados con creaciones ficticias, promesas inquebrantables que explican comportamientos medio extraños, lealtades, traiciones, convicciones que parecen férreas y loables pero finalmente responden a un interés mezquino, personajes que reciben muchísima atención para después morir o desaparecer sorpresivamente, diálogos ingeniosos repletos de ironía, in crescendos en la tensión que aparecen en el momento justo, mujeres que encandilan a los hombres, bajadas de línea acerca de cómo la modernidad mostraba la hilacha desde temprano y amenazaba (allá por 1915) con llevarse todo puesto… No aparece realmente nada en este álbum que no podría haber aparecido en una de las historias del Corto escritas por Pratt. Eso sólo no alcanza para convertir a Bajo el Sol…en una gran aventura del Corto, porque Pratt también escribió algunas bastante flojas. Pero sí para convencernos de que Díaz Canales fue una excelente opción a la hora de buscar un guionista capaz de reflotar esta serie.
Y lo que hace Pellejero con el dibujo es increíble. Es cierto, viene de la misma escuela gráfica que el Tano Pratt, y desde sus primeros trabajos tomó elementos de la narrativa del veneciano… pero eso no hace menos asombrosa la fusión molecularmente perfecta entre los rostros, los paisajes, el lenguaje corporal y el manejo de la mancha típicos de Pellejero con los de Pratt. Por momentos pareciera que Corto y Rasputín están atrapados en una historieta de Pellejero, por momentos parece que los dibujos del catalán se cuelan en una obra del Tano… es una danza visual absolutamente cautivante, y con un trabajo formidable en el color, añadido por el propio Pellejero. Sólo por la faz gráfica, ya no tengo ninguna duda de que me voy a comprar el nuevo álbum del Corto que edita la dupla el mes que viene.
Me vengo a Argentina a 2016, para descubrir una antología de historias cortas titulada Malvinas: el Sur, el Mar, el Frío, obviamente centrada en el conflicto bélico de 1982. En la primera historieta, Mariano Antonelli y un inspiradísimo Oscar Capristo ensayan una especie de remake de la grandiosa Master Race de Bernie Krigstein (ver reseña del 24/09/13) y les sale muy bien. Edu Molina apuesta a la poesía y la emoción en apenas cuatro páginas, muy hermosas. Al alucinante Fer Calvi le toca agregarle dibujos a testimonios reales, y los dibujos son magníficos, pero lamentablemente no hay una historia para narrar, son sólo textos con dibujos. Antonelli forma equipo también con Diego Aballay, para una historia más en clave de aventura oesterheldiana, también muy bien dibujada y con un final desgarrador. Chelo Candia juega con el realismo mágico, con los fantasmas de Malvinas, con la metáfora acerca de la ¿vida? de los ex-combatientes una vez terminada la guerra, en ocho páginas muy emotivas.
Alejandro Aguado opta por contar desde la autobiografía cómo vivieron los días de la guerra los chicos que iban a la escuela en Comodoro Rivadavia, en un tono más distendido, con espacio para que se filtre una cuota de humor. Antonelli se pone la pilcha de autor integral para otra historia de fantasmas, inquietante, de alto impacto, de nuevo ambientada en el presente. Kristian Rossi (excelente dibujante muy influenciado por Marcelo Frusín) tiene apenas cinco páginas y elige narrar una breve historia con los dibujos, mientras que los textos van más para el lado de poesía o la introspección.
Y dejé para el final la mejor historieta del tomo, y una de las mejores historietas vinculadas a Malvinas que leí en mi vida: Hay Cosas que No se te Olvidan Nunca, seis páginas con los bellísimos dibujos de Rodrigo Luján y un guión PERFECTO de una guionista a la que nunca había escuchado nombrar, Sofía Cunha. Si para vos Malvinas significa injusticia, abusos, heridas abiertas y memoria para que no nos vuelva a pasar, esta historieta te va a emocionar profundamente, además de impactarte con sus giros argumentales (sí, hay giros argumentales impactantes en seis páginas). Quiero ver YA más trabajos de la dupla Cunha-Luján.
Volvemos pronto con nuevas reseñas.

2 comentarios:

Luq dijo...

Pellejero ya era dios antes de esto. Pero acá se fue al carajo. No me puedo ni imaginar cómo debe ser el placer de un tipo como él cuando le dicen "vas a seguir el trabajo de Pratt".
Tuve que leerlo a distancia para evitar que el babeo arruinara las páginas.

spiderpool 2016 dijo...

Tengo que leer eso !!! Adoro a corto maltes