el blog de reseñas de Andrés Accorsi

domingo, 4 de enero de 2026

LECTURAS DE DOMINGO

Acá estamos, con un par de libros más para reseñar. En 2025 se recopiló en Argentina una serie menor de Carlos Trillo, llamada Historia de la Vida de Arcabuz, que había aparecido en las antologías italianas en 1995, y en una revista de Columba, en esa misma época y a todo color. Los dibujos están a cargo de un correcto Fabián Slongo, un dibujante versátil, de gran precisión a la hora de dibujar edificios (no me sorprendería que fuera arquitecto), y cuyos personajes se inscriben en la estética de Alberto Dose, o del Eduardo Risso pre-Frank Miller, el de Caín y Fulú. A eso, Slongo le agrega una buena dosis de detalles, logrados con una rotring bien finita, al estilo de los mejores trabajos de Milo Manara. Ojo, no estoy diciendo que esto esté al nivel de un comic de Manara, Risso, o Dose, simplemente quiero trazar la "genealogía" del estilo en el que trabaja Slongo en estas páginas. La narrativa está muy bien, con buenas secuencias mudas y recursos idóneos para que no nos aburramos en las páginas en las que solo hay gente que habla (y a veces habla mucho). Y considero a Arcabuz una "serie menor" no por el desempeño de Slongo, sino por su corta duración (70 páginas) y por la escasa ambición de los guiones de Trillo. Esto está pensado como un mero divertimento, como producción comercial para llenar páginas de las revistas italianas sin mayores pretensiones. No está mal, no es una berretada, pero todos sabemos que Trillo podía escribir cosas mucho mejores. Acá se dedica a replicar la onda de los relatos picarescos tan típicos de la literatura española de los Siglos XVI y XVII, a través de un personaje cuyas motivaciones son vivir de arriba, comer y tomar contacto carnal con una piba que le hace zumbar la entrepierna (y ya que estamos, con un par más). Las historias de Arcabuz tienen un componente sexual (por momentos sexópata) bastante marcado, que no sé si habrá pasado los controles de Columba, o si alguien en la extinta editorial se habrá encargado de censurar las escenas más picantes. En general, las obras que hace 30 años buscaban hacer reir o sonreir al lector apelando a la temática sexual, hoy huelen a naftalina, a rancio. Historia de la Vida de Arcabuz no es para nada la excepción, y por suerte tiene otros atractivos además de ver cómo el protagonista hace lo imposible por voltearse a la joven Gregoria. A grandes rasgos, tenemos una comedia entretenida, que saca buen provecho de su ambientación histórica (todo transcurre en Perú, en la época en que era colonia española) y que no pierde la oportunidad de bajar línea contra los aristócratas garcas, los curas chantas y demás figuras de autoridad de aquel entonces. Pero no te vas a encontrar con nada realmente impactante, que haga imprescindible sumar este libro a tu biblioteca. Si sos fan termo y/o completista de la obra de Trillo, obviamente no lo dejes pasar. Y si no, la verdad que no creo que te aporte más que media horita/ 40 minutos de diversión pasatista.
Me voy a Estados Unidos, año 2021, cuando Image recopila en tapa blanda la serie The Fade Out, magnífica colaboración entre los maestros Ed Brubaker y Sean Phillips. Esto es una bomba, de verdad. 400 páginas sin desperdicio, sin relleno, con una trama compleja, que se nutre de su entorno y su época (Hollywood, año 1948) de una manera brillante y que está poblada de personajes tridimensionales (algunos tomados de la vida real) a los que vemos desarrollarse y ganar relieve a medida que avanza la serie. En ese "entretiempo" entre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, Brubaker encuentra la forma de que ambos sucesos jueguen a su favor: tenemos a un protagonista todavía traumado por lo que vio (e hizo) cuando le tocó ir a pelear a Alemania, y ya está activo el FBI de J. Edgar Hoover, buscando comunistas para ponerlos en la lista negra y que no trabajen nunca más. Y estamos en Hollywood, así que tenemos también actores, actrices, directores, guionistas y otra vertiente de los aristócratas garcas: los dueños de los estudios cinematográficos, con el poder y la impunidad para abusar -en todos los sentidos imaginables- de sus empleados. Entre borracheras, jazz, cigarrillos y orgías, aparece un crimen y cuando esto sucede, la búsqueda de la verdad se convierte en un peligro. De eso se trata The Fade Out: de buscar la verdad en un submundo que vive de vender ilusiones, fantasías... mentiras. Brubaker demuestra un conocimiento profundo de lo que era la industria del cine en aquella época y no deja sin explotar ninguna de las posibilidades dramáticas que esta le ofrece. Así urde una historia amarga, violenta, teñida de sexo, sangre, ambición y persecución ideológica, y a la vez llena de data, como si fuera un documental sobre el Hollywood de fines de los ´40. Por supuesto, esto se ve y se siente real gracias al enorme trabajo de Sean Phillips a la hora de reproducir hasta los más mínimos detalles de aquella época. Secundado por una inspiradísima Elizabeth Breitweiser en el color, Phillips ensaya varios cambios de estilo: por momentos adopta un realismo casi fotográfico (como vemos en la portada del libro), por momentos se va hacia un registro más pictórico, más "Bill Sienkiewicz de los ´80", y casi toda la obra está dibujada en su estilo más reconocible, el que aparece en sus otros trabajos en colaboración con Brubaker. Esa sensación de amargura, de dramatismo, de acumulación de golpes e injusticias, aparece con fuerza en los dibujos del británico, superpuesta al rigor documental y al brillo y el glamour que asociamos a las estrellas de Hollywood de los años ´40. Además, Phillips encuentra rasgos distintivos y únicos para los... 15 o 16 personajes con peso en la trama, un logro no menor, que ayuda a que el lector se enganche con el relato. Ya está, no quiero sanatear más. Quiero que tod@s l@s que leyeron esta reseña corran a leer (o releer) The Fade Out, porque realmente es un comic para adultos de una calidad infrecuente. Y hablando de calidad infrecuente, para aquellos que quieren leer más, saber más y entender mejor el mundo de los comics, tenemos en https://comiqueandoshop.blogspot.com/ un nuevo número de la Comiqueando Digital, que se puede descargar por muy poquita plata y disfrutar desde cualquier dispositivo con la sola condición de entender castellano. Un laburo monumental, del que estamos sumamente orgullosos. Ahora sí, nada más. Gracias y hasta pronto.

1 comentario:

J. Bencomo dijo...

Recién supe de Marcelo.

Una pena total...