el blog de reseñas de Andrés Accorsi

martes, 18 de septiembre de 2012

18/ 09: ESCUELA DE MONSTRUOS Vol.1

El periplo hacia la consagra-
ción de El Bruno fue bastante raro: empezó (como casi todos) en el under, de ahí pasó a trabajar para editoriales de Ingla-
terra, y finalmente en 2009 hizo pie en el mercado argentino, cuando debutó en la revista Billiken, a la que prácticamente le cambió la cara con sus portadas y con la historieta que hoy nos ocupa.
Escuela de Monstruos tiene un “problema”: se le nota demasiado la pasta de hitazo. Es un concepto tan ganchero, tan atractivo, tan comercial, que es increíble que a nadie se le haya ocurrido antes que a Mauro Serafini (que así se llama El Bruno). Es algo que lo ves y automáticamente decís “No puede fallar”. Incluso con un dibujante mediocre, incluso sin lograr un equilibrio razonable entre la aventura y el humor, la idea detrás de Escuela de Monstruos es absolutamente insumergible. Después, se puede plasmar mejor o peor, pero siempre partiendo de la base de que el éxito está garantizado por la fuerza de la idea.
Felizmente, la idea está MUY bien plasmada por El Bruno. Los personajes están bien delineados, bien elegidos. Las situaciones son cómicas y originales, llenas de elementos que nunca habían aparecido en otras historietas infantiles. Cada tanto Tomás y sus compañeros viven aventuras hechas y derechas, con peligros y emociones fuertes, aunque sin descuidar el clima festivo. Por ahí falta ajustar un poquito los diálogos, desacartonarlos, o hacerlos más ingeniosos, no sé. Darles una vueltita más, que los haga más importantes en el combo de la serie.
Lo más atractivo es el contraste entre –por un lado- una estética limpita, redondita, re de Cartoon Network, ideal para contar historias livianitas, centradas en el humor; y por el otro, una ambientación lúgubre, donde priman los castillos desolados, los cementerios, las catacumbas y las cocinas infestadas de cucarachas. El Bruno le saca muy buen jugo a estos dos polos opuestos y logra una historieta repleta de los tópicos del terror, pero que no tiene en ningún momento la intención de asustar a los chicos que la consumen.
No quiero contar mucho más de los argumentos. Me quedo con las maravillas del dibujo, que son muchísimas. Y con las ganas de que el próximo tomo recopilatorio traiga más páginas! Este tiene sólo 44 páginas de historieta, mientras que El Bruno produce más de 100 por año. Si pensamos que la serie arrancó a principios de 2009, ya estamos unos seis tomos atrás de lo que leyeron semana a semana los chicos que compran la Billiken. Es un poco mucho, sobre todo por la cantidad de fans de la historieta que no leemos la Billiken pero queremos tener cualquier cosa escrita y dibujada por El Bruno, un monstruo de (poca) carne y hueso que supo ganarse una cuantiosa legión de fans. La próxima vez que le reces a Cthulhu, pedile que salga pronto el Vol.2 de esta serie. Mentile, decile que la querés para regalársela a tu sobrinito, a tu hijito, o al hijo de algún amigo...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

y que me decis de la peli animada Hotel de monstruos que se estrena dentro de poco.

Calefon sin serpentina.

Anónimo dijo...

Che Andres. Decime que lo de Clarin no es verdad. Que no van a reemplazar a Caloi con una culunque cualquiera llamada Donatella escrita por una vieja de quichicientos algo. Es como reemplazar a Messi por Chocolate Banegas, o por un jugador del Porvenir.

Anónimo dijo...

Que lo pario.

Andres Accorsi dijo...

La verdad que Clarín me repugna tanto que, por mí, se podría publicar con todas las páginas en blanco.
Ya no me extraña ninguna decisión que tomen, ni con las historietas, ni con nada. Igual, publiquen lo que publiquen, no lo voy a leer.