el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 19 de agosto de 2020

EL CHICO DE LA HISTORIETA

Siempre me intrigó este libro de Ziraldo, pero nunca supe qué corno tenía adentro. La semana pasada, se me ocurrió atravesar el Parque Rivadavia mirando muy por encima los puestos, y como lo vi barato, me lo compré incluso cuando estaba embolsado y no había forma de averiguar con qué me iba a encontrar una vez que lo abriera. Lo primero que me sorprendió es que es un trabajo cortito. Son apenas 28 páginas, apenas un poquito más que un comic-book promedio. Pero eso no es lo más sorprendente. Lo más loco es que Ziraldo empieza a “contar una historia” en forma de historieta, y cuando van 18 páginas, pega un volantazo y sigue adelante la narración pero en forma de prosa. Primero con una tipografía inmensa, con muy pocas palabras por páginas, después la tipografía se empieza a achicar cada vez más, hasta que para la última página ya es un texto normal, con letra chiquita sobre fondo blanco, como cualquier libro de texto común y corriente. ¿Qué es esta bizarreada?!? Yo nunca había visto una cosa así, y consumo historieta para chicos desde antes de aprender a leer. Pero ni siquiera eso es lo más loco. Lo más loco es la historia que nos cuenta Ziraldo. La historia de un pibe que vive adentro de las historietas, que las conoce por dentro, que se codea con héroes re-capos y capos del humor, que pasea por escenarios fantásticos que parecen diseñados por Moebius, o por el espacio exterior, que domina de taquito técnicas gráficas, que sabe que en el mundo donde habita los ruidos y sonidos se traducen en letras, que el color está hecho de puntitos de impresión… Esto nos lo muestra Ziraldo en las primeras páginas, de un modo absolutamente descomprimido, como si no tuviera el menor apuro por llegar a ningún lado, como si el objetivo de la obra no fuera narrativo, sino descriptivo, centrado en esa fascinación que produce (además de la calidad del dibujo) esa mirada tan original y tan extraña al mundo de la historieta. Y cuando los dibujos desaparecen, el texto se vuelve bastante más narrativo, para centrarse en la reacción de este chico que de pronto se encuentra fuera de su zona de confort, en un medio que no es ese que recorría a piaccere y en el que se las sabía todas. Ahora se tiene que acostumbrar a un mundo sin imágenes, sin colores, donde todo pasa por la palabra, y acá empieza otro viaje, el viaje hacia el corazón de lo literario. Básicamente lo que Ziraldo nos quiere presentar es la transición entre leer historietas y leer literatura, algo que todo chico alguna vez hace en su vida como lector, pero con la novedad de que convierte ese tránsito en algo “aventurable”, como diría el maestro Juan Sasturain. Hay un hilo narrativo y una curva dramática en este paso de un medio a otro, de una forma a otra de percibir y describir la realidad, y eso es algo que –de nuevo- yo nunca había visto. ¿Está bueno que el aprendizaje del protagonista consista en dejar la historieta atrás, para acercarse gradualmente a un “punto de llegada” que es el texto pelado, con tipografía chiquita y fondo blanco? Para mi gusto no, porque le baja el precio a la historieta. Pareciera que la historieta es lo que leés cuando no te da la cabeza para leer literatura. O sea que, si bien el relato está bien armado, baja una línea que yo no comparto en absoluto. ¿Por qué está bueno tomarse un ratito para leer esta obra de 1989? Por la idea, que es rarísima; por la ejecución, que está muy bien lograda; y porque el tramo que tiene viñetas, secuencias, dibujos, color, onomatopeyas y (pocos) globos con texto es espectacular. Cómo está presentado, las variantes en el grafismo y en el color, la puesta en página… Querés que eso dure hasta el final del librito, que no se termine ni a palos, más allá de que a nivel argumental, las cosas interesantes empiecen a pasar cuando el pibe “deja atrás” el universo de las viñetas. Y claro, también está bueno porque Ziraldo es un autor impresionante, un referente de la historieta humorística que logró romper esa extraña insularidad que tiene la historieta de Brasil, para conquistar varios mercados extranjeros a fuerza de talento. Se puede no coincidir con el mensaje que transmite El Chico de la Historieta (O Menino Quadradinho, en la versión original), pero se complica discutir la solvencia y la originalidad que despliega el autor en estas páginas. Por si lo querés buscar y comprobar por vos mismo lo extraño de todo esto, el librito está editado en Argentina por Emecé, en 1993. Y esto es todo por hoy. Nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.

6 comentarios:

NN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
NN dijo...

La semana pasada...¿Hiciste trampa con el orden de lectura o con esto de la cuarentena se te está acabando el material de lectura?

Andrés Accorsi dijo...

Hice trampa. Me lo compré justo antes de subirme a un bondi y no tenía otra cosa para leer en el viaje.

Adrián Montini.- dijo...

¡Qué loco que supieras de este libro, lo vieras guiñándote un ojo desde las estanterías, y nunca lo hubieras comprado...!
Yo lo conseguí varias veces en aquellas recorridas por la vieja Libertador de Corrientes (casi Talcahuano), promediando los '90s, lo leí, lo presté, lo perdí, lo volví a comprar, lo regalé, y así como tres o cuatro veces, mezclado entre todo lo que había de la colección Pandora de Norma.
Siempre estuvo, y fue número puesto, en cualquier librería de saldo del centro.

Comparto tu lectura sobre Ziraldo y bajarle el precio a la Historieta, y esa es la trampita del título y del comienzo de la obra, deslumbrándonos con su dibujo tan logrado en cuanto a rigor estilístico..., y si siempre busqué recuperar este librito es por eso mismo, por la destreza técnica que despliega entre la faz gráfica y la narrativa.
Es más, creo que todavía me queda uno en casa... o dos, si busco mejor. Y si no, salgo a comprarlo otra vez...

A propósito, otro que te recomiendo para chicos, y no tanto, es el Carlitos Fax, de Albert Monteys, con buen manejo del "timing" humorístico y alguna que otra perlita gráfica.

Andrés Accorsi dijo...

Soy muy fan de Monteys. Justo ahora estoy leyendo ¡Universo!, cuya reseña voy a compartir en los próximos días en este espacio.

Adrián dijo...

Solo quiero comentar que ¡Universo! Es gloriosa!!!!!!!!