el blog de reseñas de Andrés Accorsi

viernes, 21 de abril de 2023

OTROS DOS LIBRITOS LEÍDOS

Y vamos de una con las reseñas... Primero es el turno de Look Back, un manga autoconclusivo escrito y dibujado en 2021 por Tatsuki Fujimoto, el consagrado autor de Chainsaw Man. Lo primero que me sorprendió es que la calidad del dibujo es muy despareja. Tiene un puñado de páginas definitivamente hermosas, al nivel de lo mejor de Chainsaw Man, y otros momentos en los que el dibujo está bastante por debajo de lo que se vio en la obra más conocida del autor. Narrativamente está muy bien, tenemos a un Fujimoto que todo el tiempo para la pelota y piensa cómo hacer para que lo que nos quiere contar nos llegue con más fuerza, y realmente el tempo del relato está muy logrado. Las secuencias duran lo que tienen que durar, la sensación de que por momentos el tiempo parece no pasar nunca está muy bien sugerida por el armado de estas secuencias, y lo mismo sucede cuando en cuatro viñetas Fujimoto te resume un año entero en la vida de la protagonista. Son recursos bien pensados y bien ejecutados por parte de un autor que encontró el clima ideal para un manga básicamente introspectivo, al que por ahí el sobra esa única escena de acción, cerca del final del tomo. La trama tiene bastante que ver con la del glorioso Bakuman: Look Back cuenta la historia de una chica que desde la escuela primaria dibuja manga y en algún momento se decide a convertirse en profesional, pese a su nula experiencia, su escasa edad y el hecho de conocer a otra piba que dibujaba mil veces mejor que ella. El vínculo entre Fujino y Kyomoto se desarrolla a lo largo de todo el tomo de un modo muy interesante y sobre todo impredecible. Como Fujimoto se mete mucho menos que Ohba y Obata en la maravillosa trastienda de la producción de los mangas, este elemento, el del vínculo entre las dos dibujantes, tiene todo para convertirse en lo más atractivo de Look Back. El contraste entre las personalidades de las dos chicas le da al autor la posibilidad de mostrarnos dos formas muy distintas de vivir la pasión por el dibujo y la creación de historietas. Pero, a diferencia de lo que pasaba en Bakuman, el contraste no implica una competencia entre ellas, y Fujimoto tampoco emite un juicio acerca de qué forma de implicarse con el manga es la mejor. Look Back es una historieta básicamente apacible, casi pachorra, muy jugada a climas que por momentos van para el lado de la tristeza y el bajón, lejos de esa euforia y esa vitalidad que tanto me sedujo cuando me encontré con Bakuman. Y si, se puede abordar una temática similar desde una tonalidad tan marcadamente distinta, y hacerlo bien. En estas pocas páginas me encontré con un autor maduro, inteligente, sensible, que sabe manipular las emociones del lector y que cuando se pone las pilas, dibuja como los dioses. Por desgracia son pocas las páginas dibujadas con todas las pilas y uno termina por conjeturar cómo se vería Look Back dibujada por un mangaka más regular, menos desparejo... Yo me imagino esto dibujado por Hiroaki Samura y me vuelvo loco... Pero lo que tenemos es esto: Tatsuki Fujimoto lejos de la machaca sangrienta con freaks y demonios y cerca de la gente común, en un verdadero gekiga: un manga sin elementos fantásticos, sin chistes, sin fan service y apuntado a un lector que busca lecturas más profundas, más adultas y que se banca tragos amargos y golpes bajos como los que nos tira en estas páginas el creador de Chainsaw Man.
Me vengo a Argentina, año 2022, para leer Toxic Detective, una novela gráfica creada por el escritor español Claudio Cerdán, con dibujos del argentino Sergio Carrera. Ves el libro y es finito, tiene apenas 46 páginas de historieta, lo cual transmite la engañosa sensación de "esto se lee en 10 minutos". Pindonga. Se trata de una historieta densa, muy cargada de texto, en la que pasan un montón de cosas, y que al final te hace sentir como si en vez de 46 páginas hubieses leído 80. Hay un montón de páginas de ocho cuadros, varias de 10, muchas viñetas con más de dos globos de diálogo, en las que los personajes discuten y se retrucan unos a otros... algo que no es muy común en la historieta argentina actual. Pero bueno, acá el guionista es español y viene del palo de la literatura. Y se le ocurrió que podía meter toda esta trama y todos esos diálogos en una cantidad de páginas que obviamente resultaron pocas. El ritmo del relato sufre por la acumulación de elementos y situaciones en tan poco espacio. Secuencias que podrían desarrollarse más, o que por su propia espectacularidad podrían haber resultado más impactantes, aparecen apelotonadas en esas páginas muy cargadas de texto y de dibujo. Al meter tanto texto, Cerdán no renuncia al desarrollo de los personajes y eso es lo más interesante de la obra: cómo explora la psiquis, sobre todo de Ray, en esta situación absolutamente extrema que le toca atravesar. Los diálogos son raros, porque no están ni en español de España ni en castellano rioplatense. Es un neutro que a mí no termina de cerrar, que parece tomado de un doblaje centroamericano de una película yanki. También la gran cantidad de texto y de viñetas por página conspira contra el lucimiento del dibujo de Carrera, que se ve muy comprimido, muy condicionado. Yo no soy muy fan del dibujo tan realista, tan pendiente de la referencia fotográfica, pero me doy cuenta de dos cosas: primero, que para un thriller que todo el tiempo busca resultar verosímil, no está mal ir por una estética lo más realista posible; y segundo que, dentro de este corset tan restrictivo como el que plantea un guion lleno de páginas de ocho, nueve o diez cuadros, Carrera se las ingenia para que la historia fluya de un modo ágil, con buenos enfoques y mucha variedad de planos. Por momentos aparecen técnicas de entintado muy distintas entre sí, que hacen que la onda del dibujo cambie de una página a otra, y eso narrativamente es complicado, pero visualmente garpa porque son técnicas que Carrera domina con solvencia y que le permiten mostrar que su propuesta va más allá del clásico Juan Carlos Flicker. Esos momentos donde pela el entintado más sucio, más expresionista, son los que a mí más me gustaron, mientras que las escenas de "línea clara", donde está todo entintado con un trazo finito y uniforme, prácticamente sin masas negras, me dejaron con gusto a poco. Esta misma historia, desplegada en un mayor número de páginas, seguro funcionaba mejor. Así como está no es chota, y menos si estás acostumbrado a las películas de acción y machaca de Hollywood, con tipos sin superpoderes metidos en situaciones extremas con tiros, explosiones, peleas y muertes truculentas. Y nada más, por hoy. Ni bien pueda, arranco con nuevas lecturas que se traducirán en nuevas reseñas, acá en el blog. Gracias y hasta entonces.

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