martes, 14 de abril de 2026
ACÁ VAMOS DE NUEVO
Casi dos semanas sin postear en el blog es una animalada, pero bueno... pasaron un montón de cosas. Tantas, que casi no tuve tiempo para leer historietas, y sin historietas para reseñar el blog no tiene mayor sentido. Podría frutear infinitamente hablando de lo bien que salió el evento de los Premios Cinder, o de la zarpada cantidad de reproducciones que tuvieron los dos primeros episodios de Opiniones Meméticas, pero no es la idea. La idea es hablar de los comics que leo, así que ahí vamos.
En la sección "Qué frustrante que estas obras hechas por autores argentinos para Europa no se conozcan en nuestro país", hoy me quiero referir a Othello, adaptación del clásico de William Shakespeare (igual que aquella que vimos el 03/10/19) que además es la primera historieta larga dibujada por el maestro Oscar Zárate. Esto tuvo varias ediciones en Inglaterra (la primera data de 1983) pero prácticamente no se conoce fuera de ese país. Zárate recuerda que empezó el trabajo con muchísimo entusiasmo porque la paga era muy buena, pero que la relación con la editorial se deterioró rápidamente y ya para el final era insoportablemente tensa.
Internas aparte, el maestro argentino convirtió la pieza teatral de Shakespeare en 130 páginas de historieta y lo hizo como (a mi juicio) no hay que hacerlo. El Othello de Zárate no deja afuera NADA de la obra original. Están todas las escenas, están todos los personajes, y hasta están todos los diálogos. No es una síntesis, no es una versión, es simplemente la obra de Shakespeare trasladada a la historieta. Incluso los textos usan expresiones del inglés antiguo y conservan las rimas que el bardo de Stratford-upon-Avon creaba para los parlamentos. Lo único que realmente Zárate trae de su propia cosecha es la posibilidad de que los personajes se muevan por distintos espacios, interiores y exteriores, que en el comic tienen mucha más variedad que en cualquier puesta teatral, simplemente porque todo se resuelve dibujando fondos, no construyendo decorados.
En algunos momentos puntuales de la adaptación, Zárate descolla con puestas en página asombrosas y originales. Pero casi siempre está atado de pies y manos por la cantidad de personajes y textos que tiene que meter en cada página, y así le quedan muchos tramos de la historieta en la que solo vemos páginas de 12 o 13 viñetas chiquitas, repletas de letras, en las que -obviamente- no se lucen los dibujos del maestro. Una pena, porque tanto el dibujo como el color son gloriosos.
No es mi intención enseñarle a trabajar a un grosso indiscutible como Zárate, pero esto se solucionaba planificando la adaptación en base a una síntesis del argumento de la obra. Menos diálogos, quizás menos personajes, menos escenas, una narración que rescate la esencia de la obra de Shakespeare de manera mucho más concisa, más dinámica, y que le permita al historietista desplegar su talento para el relato gráfico, sin el lastre de los choclos de texto que aparecen cada vez que un personaje abre la boca (o incluso sin abrirla, porque también hay inmensos globos de pensamiento). Me quedo con esta versión de Othello en mi biblioteca porque (creo que ya lo dije) me copa la idea de coleccionar versiones en comic de las obras de Shakespeare (sigo buscando el Romeo y Julieta de David Rubín) y porque los dibujos de Zárate en esta historieta me llenaron las retinas de felicidad. Habrá más Zárate acá en el blog, tarde o temprano.
Y tuve un reencuentro con Junji Ito, de la mano del lujoso tomo llamado Best of Best, que sacó Ivrea el año pasado, en un formato más parecido al del comic yanki que al del clásico manga. El libro incluye unas ilustraciones majestuosas y 10 historietas cortas autoconclusivas... de las cuales muy pocas tienen un nivel que justifique su inclusión en un libro titulado "Best of Best". Hay una que es realmente excelente, y unas cuantas que son más de lo mismo y podrían haber aparecido en cualquier otra antología de historias cortas de suspenso y de terror de las 8.500 que le publicó Ivrea al sensei Ito.
La primera historia, Millones Solitarios, tiene un guion por debajo de la línea de pobreza, absurdo y predecible de punta a punta. La segunda, La Silla Humana, es una bizarreada (tomada de un relato de Edogawa Rampo) que tampoco llegó siquiera a ponerme nervioso. Después viene otro guion medio pelo, Venus en el Punto Ciego, en la que ni siquiera hay excusas para que Ito dibuje elementos fantásticos idos al carajo. La Lamedora, si bien se ajusta a una fórmula muy clásica, que el maestro ya empleó en decenas de historias cortas, me atrapó, me dio risa, asco y ganas de releerla, porque está muy bien. Le sigue El Sensei Umezu y Yo, una breve historia autobiográfica en la que Ito le rinde tributo a su gran maestro y principal influencia. La intención es buena y hay algún momento impactante, pero en general no es gran cosa.
También en base a un relato de Edogawa Rampo, tenemos Amor de Otro Mundo, una historia retorcida, perversa, que crece en tensión hasta ponerte nervioso. El final no está a la altura de lo bueno que es el desarrollo, pero tampoco es para putear. Cómo Llegó el Amor al Profesor Kirida (basada en un relato de Robert Hichens) está bastante bien, y podría ser mejor si en vez de 26 páginas tuviera 16. Ya casi sobre el final, El Misterio de la Falla Amigara es más de lo mismo: cualquier lector asiduo de Ito ya leyó 15 historias parecidas y ya sabe lo que va a pasar casi desde el principio. La muy breve La Tragedia del Pilar (única publicada integramente a color) es la nada misma. Si esto es lo mejor de Junji Ito, ya fue, me hago fan de Masami Kurumada. Y el libro cierra con El Recuerdo, que es la verdadera gema de esta antología. Con varios giros argumentales sorprendentes en 19 páginas, personajes atractivos, un conflicto incómodo y perturbador y un final glorioso, esto sí merece ser incluido en una selección a todo culo de lo mejor de Junji Ito.
Y no hablé en ningún momento del dibujo, porque en ese rubro el libro es excelente de punta a punta. No hay historietas dibujadas así nomás, no hay tiradas a chanta. Acá el maestro está tocado con la varita mágica y solo lo vemos dar cátedra, página tras página. Hay alguna que otra secuencia en la que abusa un poquito de los primeros planos, pero también hay unos cuantos momentos en los que rompe los moldes y las grillas clásicas para sacudirnos con unas puestas en página realmente brillantes, que funcionan como implacables signos de puntuación para las narraciones del maestro, siempre basadas en el suspenso y la tensión. La edición por parte de Ivrea es excepcional, un auténtico lujo. Lástima algunos guiones, que son entre repetitivos y lamentables.
Nada más. Espero retomar el ritmo habitual y volver pronto con nuevas reseñas. Mientras tanto, nos podemos leer en la Comiqueando Online, en la Comiqueando Digital, o vernos en el canal de YouTube. Gracias por el aguante de siempre.
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2 comentarios:
Que bueno. Igual no estaria mal alguna entrada de ese estilo, premios Cinder y aquello me refiero. Como aquella vez que hiciste la saga de los pijazos de Perfil. Fue muy bueno y aun se recuerdan. Incluso re daria mas notas mas que entradas con anecdotas noventosas... te la dejo ahi al pie...
Ese Junji se las trae!
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