sábado, 9 de mayo de 2026
RESEÑAS DE SÁBADO POR LA NOCHE
Qué lindo es conseguir algo que uno estaba resignadísimo a no tener jamás. Hace varios años, el 02/02/22, yo rompía mi regla de leer los libros en orden y reseñaba el Vol.2 de Aromm, convencido de que nunca en la fuckin´vida iba a encontrar el Vol.1. Y finalmente apareció, creo que en una comiquería de España (sí, sigo leyendo material del que me traje la última vez que estuve en Europa, hace dos años y medio). Así que ahora leí la primera mitad de este díptico de los maestros Jorge Zentner y Rubén Pellejero, obviamente bastante en bolas, porque no acordaba casi nada de lo que pasa en el Vol.2. De hecho, tuve que volver a leer la reseña de aquel entonces para recordar si me había gustado o no. Y sí, me había gustado mucho.
El Vol.1 me gustó un poquito menos, me parece. Creo que porque pasan menos cosas. Zentner narra a un ritmo más pachorro, un poco porque no es tanto lo que tiene para contar y un poco porque se guarda un margen para añadirle a la trama aventurera, de venganza, poder y coraje, un cierto tinte poético, que "viste de gala" a la historia de Aromm. Sin ese componente, seguro que este tomo no arrimaría ni ahí a las 46 páginas, pero también seguro que sería un comic artísticamente más chiquito, menos trascendente, rápidamente olvidable.
De todos modos, y sin restarle méritos a la construcción por parte de Zentner de estos personajes complejos y estos conflictos fuertes, el as de espadas de este mazo es, sin ninguna duda, el dibujo de Pellejero. Acá el maestro catalán está tocado con la varita mágica y nos ofrece un trabajo formidable basado en la simplificación extrema de su trazo. Esto más que al Pellejero prattiano de los últimos años, se parece a Josep Ma. Beroy, al Daniel Torres de fines de los ´90, o incluso por momentos a Max, todos ellos dueños de una línea potente, elegante, expresiva y -sobre todo- despojada. Pellejero trabaja prácticamente sin texturas y casi sin áreas de negro pleno. Toda la sutileza, todos los efectos de iluminación están logrados con el color, que es glorioso. Si a estas páginas les sacás el color, no te digo que se caen a pedazos, pero se convierten en una obra de un dibujante de claroscuro perezoso, con pocas ganas de poner los negros que generen los contrastes que el estilo requiere. Pero felizmente, Pellejero se encargó de que el color le sume muchísimo a estas páginas, que conjuran unos climas inolvidables, por momentos más épicos, por momentos más místicos, pero siempre hipnóticos.
Qué loco que Aromm no sea una obra más conocida dentro de la excelente producción de esta dupla. Ni me meto a cuestionar por qué, si Zentner es argentino, toda la obra que realizó para Europa es virtualmente desconocida en nuestro país. Eso ya lo hablamos un montón, y si nos damos el lujo de ningunear los trabajos de los más grandes dibujantes por tener guionistas europeos... imaginate lo que le toca a los guionistas argentos que forman dupla con dibujantes del Viejo Continente, que encima son estrellas. Pero déjenme flashear con la ucronía de que Aromm en vez de darse a conocer en 2002 salía 15 años antes y se publicaba en una revista de aventuras de las que tuvimos en los kioscos durante décadas, cortada en fetas, por ahí rotulada para el orto... pero con una llegada que estos albumcitos chetos y finitos de Glénat no tuvieron ni tendrán jamás.
Hace poco comenté el especial de los 80 años de Robin, y conté que con ese librito completaba la colección de especiales de 80º Aniversario que publicó DC entre 2020 y 2021. ¿Y a Batman lo cagaron? ¿Hubo especial de los 80 años del personaje más popular de la editorial? Sí. Durante el año en que Batman cumplía 80, salió a la calle el nº1000 de Detective Comics y es exactamente igual que los libritos que ya vimos con los otros personajes: una antología de 100 páginas, con historias cortas a cargo de un montón de autores grossos, identificados con distintas épocas de la extensa trayectoria del personaje. Veamos con qué me encontré.
La primera historieta, a cargo de Scott Snyder y Greg Capullo, es flojita. Este especial era sin dudas el lugar donde la tenían que calzar, pero no aporta nada. La segunda tiene una buena idea de Kevin Smith, estirada a ocho páginas y dibujada sin onda por Jim Lee. Le tenía fe a la de Paul Dini y Dustin Nguyen, pero en un momento perdió mi interés y se me hizo "meh". La de Warren Ellis y Becky Cloonan está buenísima; es una secuencia que me hubiese gustado ver adentro de una novela gráfica o una miniserie, pero así solita, como aventura unitaria corta, también funciona bien. El mítico Denny O´Neil aporta un guion muy fuerte, muy conmovedor, que refuerza el mensaje que siempre nos transmitió: Batman es un pobre tipo, con la psiquis destrozada. Los dibujos de Steve Epting no están mal, pero por la jerarquía del guion se podría haber jugado más.
La de Christopher Priest y Neal Adams es un mamarracho, que probablemente sea el prólogo a alguna otra saga que no voy a leer jamás. Una pena ver al otrora descomunal Adams en ese nivel tan mediocre. Brian Michael Bendis y Alex Maleev aportan un relato crepuscular, protagonizado por un Batman y un Penguin ya ancianos, que está bastante bien. El dibujo, glorioso. Después tenemos una historia sumamente olvidable a cargo de Geoff Johns y Kelley Jones, seguido por la mejor historia del librito, que además es la más corta: James Tynion IV y Álvaro Martínez Bueno le dedican cinco páginas a una discusión entre Bruce y Alfred, acerca de los pro y los contra de sumarlo a Dick Grayson como sidekick enmascarado del justiciero nocturno. Esto está MUY bien.
Los mejores diálogos del especial los escribe Tom King, pero para una historieta que a nivel argumental es la nada misma, encima dibujada por Tony Daniel, que a mí no me atrapa en lo más mínimo. Y al final tenemos una serie de ilustraciones espectaculares del enorme Doug Mahnke, hilvanadas por textos de Peter Tomasi, que también es un prólogo a otra saga que jamás leeré. Con esto y un par de pin-ups, redondeamos 100 páginas que calculo que los fans hardcore de Batman les deben resultar absolutamente imprescindibles. Yo lo disfruté de a ratos, en un subi-baja entre "che, qué bueno esto" y "che, qué garcha esto", pero bueno... hay que reconocer que le pusieron garra y trajeron a un seleccionado de autores que -por lo menos en la previa- estaba a la altura del aniversario.
Y nada más, por hoy. Le sigo metiendo pata a la Comiqueando Digital, para que la podamos tener a fin de Junio. Y ni bien tenga más material leído, lo comentamos acá en el blog. Gracias y hasta pronto.
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