el blog de reseñas de Andrés Accorsi

jueves, 12 de enero de 2017

CAGADO DE CALOR

Ufff… Está calentito el tema, y no me refiero a los manteros, ni a los mapuches, ni a los jubilados ni a ninguno de esos grupos de poder concentrado a los que nuestro maravilloso gobierno ataca con tanto coraje y tanta valentía, para impartir verdadera justicia de una vez por todas. Hablo de la temperatura, que está heavy y me complica el placer de sentarme a escribir sobre historietas. Pero bueno, ahí vamos…
Empecé a llenar el bache que tenía en Fantastic Four de Jonathan Hickman. Yo había hecho la boludez cósmica de pasar del Vol.4 (reseñado el 29 de Enero de 2014) al Vol.5 (lo vimos el 08/02/14), sin pasar por FF, la serie que durante un año reemplazó a Fantastic Four y después se convirtió en una serie paralela a la que inició el Universo Marvel. Tarde pero seguro, entonces, arranqué con el Vol.1 de FF, donde Hickman explora mínimamente las consecuencias de la muerte de Johnny Storm, para enseguida centrarse en lo que a él más le interesa: el hiper-kilombo multidimensional con los Reed Richards de varias tierras alternativas.
Lo mejor que tienen estos cinco episodios son la notoria escacez de machaca (páginas y páginas pobladas de héroes y villanos sin que vuele un sólo cachetazo), el gran trabajo en la construcción de personajes (con Reed, Sue y Valeria a la cabeza) y esa sensación de sembradío a largo plazo, de cultivo de puntitas argumentales que (ya lo sé porque leí lo que viene después) en algún momento van a florecer y a convertirse en tramas importantísimas. Y lo más flojo es lo lento que avanza la trama principal, brutalmente descomprimida por un Hickman al que le interesa mucho más darle espesor a los misterios y a los climas que resolver los conflictos. En cuanto al dibujo, tenemos tres episodios a cargo de Steve Epting y dos a cargo de Barry Kitson, los dos muy bien, muy generosos a la hora de darles vida a guiones muy complejos, que uno imagina arduos de dibujar. El colorista Paul Mounts se acopla muy bien a los dos estilos y enriquece mucho la experiencia de lectura. Más cerca de fin de año, o ya en el 2018, prometo retomar FF.
Me voy a Uruguay, donde los hermanos Andrés y Leonardo Silva nos proponen reencontrarnos con José Gervasio Artigas, la figura más reconocida de la historia del país hermano, ahora convertido en Prócer Zombie, protagonista de una historieta de humor y aventuras al estilo de The Goon, de Eric Powell. La historieta se apoya en dos ejes, que lamentablemente nunca se terminan de amalgamar. Por un lado, el contrapunto entre una historia oficial en la que Artigas es un héroe, un tipo valiente, recto y probo, fuera de todo cuestionamiento… y un Artigas real, que no es ni tan valiente, ni tan recto ni tan probo. Un giro entretenido, que agrega una cuota de comicidad muy fina, para nada grotesca, pero que no se sostiene a lo largo de las 55 páginas que dura la obra.
Por el otro lado, está la idea de que el prócer del Siglo XIX interactúe con indigentes, prostitutas, borrachos, barrabravas y demás malvivientes en las calles de la Montevideo del 2015, que no se parecen en nada a las que él conoció. Esa es la parte más interesante de Prócer Zombie, que se empieza a difuminar a medida que los Silva Bros. abusan del recurso y traen a la vida a más y más figuras históricas del Siglo XIX. Esto reencauza la trama hacia el combate grosso entre dos facciones de personajes históricos resucitados (caracterizados sin medias tintas, como “los buenos” y “los malos”)… y ahí es donde Prócer Zombie perdió totalmente mi interés. Seguí leyendo hasta el final, pero en piloto automático, y porque me gustó mucho el dibujo, aunque en las últimas páginas se luzca poco y nada a causa de la gran acumulación de viñetas. El uso del color también me pareció muy original, muy ingenioso. Me encantaría leer a los Silva Bros. en otra historieta, quizás en equipo con alguno de los muy buenos guionistas que tiene hoy Uruguay.
Y sigo enfrascado en la lectura de un libro de infinitas páginas, que espero terminar pronto para reseñarlo en este espacio. Nos reencontramos en unos días.


8 comentarios:

Andrés dijo...

Por mi que Macri se vaya ayer, no me divierte disparar por disparar, pero hace rato que están quemando tierras en el sur, tanto del lado chileno como del lado argentino. La idea del Estado Mapuche (separado de la Argentina) es una maniobra de la geopolítica británica para dividir la Patagonia.

El Estado Mapuche: la maniobra británica para dividir la Patagonia
Creación del Estado Mapuche en San Luis

Por Víctor Eduardo Vital, Veterano de Guerra de Malvinas

Una de las organizaciones indigenistas mas importante y activa es la de los mapuches, cuya sede está en la Ciudad de Bristol, Inglaterra. La comisión directiva del comité exterior Mapuche está integrada por 17 miembros, donde figura un tal Reynaldo Mariqueo, supuestamente araucano y todos los demás apellidos son de origen anglosajón.


Esta organización es promovida y financiada por Inglaterra a través de sus embajadas, tanto en Chile como en Buenos Aires.

Esta comisión pretende que las comunidades indígenas sean autónomas, que dispongan de amplios territorios propios, y cuando esto sea logrado, pedirán ante la O.N.U, en virtud de un artículo que está vigente en ese organismo - Libre Autodeterminación de los Pueblos-, para poder así crear un estado dentro de otros estados, tanto en la Argentina como en Chile. El proceso desintegrador es real y ya comenzó con los campos, hoteles, escuelas e inclusive capillas tomadas por activistas, en el área que se pretende crear el estado mapuche en la zona cordillerana de Neuquén y Río Negro.

De hecho, mediante el Tratado Minero Argentino-Chileno (ley 25.243 del 23/03/2000) ya se creó un estado virtual en toda la Cordillera, definido como “Área de Operaciones”, gobernado por una Comisión Administradora –poder ejecutivo propio- financiado y dependiente de empresas mineras trasnacionales de la corona británica. A su vez, mediante un Reglamento Interno –una suerte de constitución- que ella misma se crea y modifica de acuerdo a las necesidades de las empresas, se desconocen las leyes tanto argentinas como las chilenas. En definitiva, ya es como si “fuese otro país”.

La trampa está en que cada vez que se necesita modificar el Tratado para adecuarse a las necesidades de las empresas, la Comisión Admistradora lo realiza mediante el Art 18, inc.b. "Desarrollar las acciones perinentes conducentes a la suscripción de los Protocolos Adicionales Específicos en los negocios mineros que así lo requieran". Y si esto no es suficiente, las empresas mineras operan a través del Art. 19, 20 y 21 que mediante Protocolos Adicionales se adicionan al Tratado. Por lo tanto en cuanto al texto de la ley, mediante estos artículos las empresas modifican y adecuan el Tratado a sus necesidades. Ya lo hicieron para garantizar poder llevar el agua de un país a otro.

Ellos se llevan el oro, la plata, el cobre, etc, se llevan todo sin pagar un peso, contaminando las aguas de los ríos y los glaciares Estas mineras están reemplazando al Estado Argentino, entregando dinero a municipios, universidades, tanto estatales como privadas, ONG, becan a alumnos, apoyan a mini emprendimientos regionales que están cerca de sus empresas con el propósito de comprar conciencias y crear dependencia.

Con la creación del Estado Mapuche perderíamos, no sólo el territorio y los minerales, que de hecho ya lo estamos perdiendo, sino el agua potable de los glaciares, las vertientes que nacen en las altas cumbres, y que en el futuro tendríamos que comprarles el agua que ahora es nuestra.

El uso del término “Mapuche” y las falsas reivindicaciones de estos, son maniobras disolventes y disgregantes hacia el Estado Argentino, porque todos los aborígenes tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones que cualquier habitante de la Nación Argentina.

http://elmalvinense.com/snacional/10/1221.htm

Andrés dijo...

Los ingleses tienen además un aeropuerto internacional, creo que en Chubut, en tierras "privadas" (como las de Benetton), es el mismo tipo que le prestó el helicóptero o avión al nabo de Macri aquella vez. La constitución permite la expropiación, pero entre la privatización hasta del oxígeno y el fomentar divisiones internas, el día que quieran invadir la van a tener facilísima con tanto caallo de Troya. Encima este pelotudo dijo que los independentistas "debieron estar angustiados al liberarse de España", todo un estadista.

Andrés dijo...

No se crean tampoco que esta vez Clarín y La Nación critiquen al "gobierno" desde una postura objetiva, neutra o altruísta. Al margen de que desde el poder manejaron la situación para el orto (como todo), no sería la primera represión que los medios elegirían tapar. Esto lo dejan abierto por órdenes de los poderes reales. Conspiranoico si, estúpido no. Clarín y La Nación son básicamente Citicorp y Goldman Sachs (o al revés, no importa), en este caso les viene perfecto ver la brutalidad que se mandaron unos para darle más fuerza al intento de secesión de los otros. Y su graciosa majestad lo mira con atención.

O quien no te dice que en realidad el propio gobierno toma deuda lo haya hecho a propósito, yo no me creo que en plena tierra "de Benetton" se vayan a mandar semejante respuesta sabiendo que todos lo van a ver, yo no me la creo.

Andrés dijo...

Y con lo de "graciosa majestad" me refiero obviamente a Isabel. No creo que haga falta aclararlo, pero ya estoy harto de tener que responder obviedades gente que no entiende nada en las redes, así queda un país después de 20 años de tinellización de la cultura.

José Luis Boterberg dijo...

La verdad es que fui muy escéptico con Fantastic Four y por recomendación busque la etapa Hickman, me llamó la atención que había anteriormente otros guionistas que me gustaban como Straczynski y Millar así que me cebé y arranque por el run del primero. Como me sorprendió esta serie, muy bueno todo, hay un bachecito entre Straczynski y Millar que no me acuerdo quién escribe que es medio pedorro pero bueno. Estos dos escritorios me hicieron recordar por que de chico era fan de Les Quatres Fantastiques en su versión animada. Así que llego muy cebado a la etapa Hickman.

Andrés Accorsi dijo...

Entre las etapas de Straczynski y Millar está la de Dwayne McDuffie, que está muy lastrada por los tie-ins de Civil War, pero es más que digna. De hecho, la pongo al mismo nivel de la de Straczynski, de una.

José Luis Boterberg dijo...

El dibujante no lo favoreció al pobre McDuffie.

Andrés dijo...

Lewis era el apellido del chabón.

http://www.urgente24.com/261141-grabois-desmintio-a-macri-lewis-si-tiene-que-ver-con-el-loteo-en-el-bolson