el blog de reseñas de Andrés Accorsi

jueves, 26 de enero de 2017

TRES DE TRASNOCHE

Debía desde principios de Diciembre la reseña del Vol.2 de Terra Obscura, y acá está.
No hay mucho para agregar a lo ya dicho cuando comentamos el Vol.1 (02/12/16), pero bueno… Alan Moore y Peter Hogan nos cuentan en más de 130 páginas una historia que daba para ser condensada en… 64 páginas como mucho, y sin embargo se hace llevadera porque la estiran con algo que les sale bárbaro, que es el desarrollo de personajes. Tom Strange, Pantha y Diana se llevan los roles protagónicos y eclipsan bastante al resto del elenco, mientras reciben un trato excelente por parte de los guionistas, que nos logran convencer de que son seres tridimensionales. Los flashbacks al pasado de los personajes están perfectamente intercalados, los diálogos son redonditos… todo muy lindo. No al nivel de las obras fundamentales del Mago de Northampton, pero muy bien.
El dibujo de Yanick Paquette está mejor que en el Vol.1, pero todavía le falta un poco más de impronta personal. Este es un Paquette todavía muy pegado a esa estética tipo Terry Dodson, con las mujeres excesivamente tetonas, complementado con unas tintas de Karl Story que hacen que algunos rostros parezcan dibujados por Kevin Nowlan y otros por Chris Sprouse. Obviamente estamos hablando de influencias que provienen de muy buenos dibujantes, con lo cual está claro que todo se ve muy bien, y además el canadiense no falla en la narrativa ni se tira a chanta con los fondos. Si alguna vez te imaginaste cómo sería la Justice Society escrita por Alan Moore, en Terra Obscura vas a encontrar las respuestas.
Relatos de Guerra del Teniente Koinsky complia dos historietas de 22 páginas escritas y dibujadas por el maestro Hugo Pratt… probablemente en la segunda mitad de los ´70, aunque en la edición española no hay ningún dato al respecto. El título, además, es medio un engaña-pichanga porque Koinsky (protagonista de Los Escorpiones del Desierto) no aparece ni a saludar.
Estas historias se parecen más a las de Ernie Pike, en el sentido de que narran acciones bélicas de la Segunda Guerra Mundial, sin indagar mucho en los personajes que las protagonizan. Sin embargo, el Tano Pratt se las ingenia para meter pinceladas de caracterización y hasta un cierto humor, incluso en el contexto adverso en el que suceden los hechos. La primera historia transcurre en la selva, entre Birmania y Siam, y los protagonistas son un comando aliado que combate con los japoneses. En la segunda, australianos y neozelandeses se enfrentan a los alemanes en el desierto del norte de África.
Los argumentos están tomados de hechos reales, siempre con la guerra como verdadero villano, siempre con los muchachos del Eje haciendo gala de una puntería sólo comparable con la de Pato Bullrich después de una damajuana de tinto. En la primera historia, además, Pratt ensaya un jueguito de “hechos alternativos”, de una realidad que resulta no ser la realidad. Y le sale muy bien. En la segunda historia, mientras tanto, brilla el talento para dibujar vehículos y maquinaria bélica de los asistentes del Tano, que la tenían clarísima. El dibujo del maestro, impecable de punta a punta, en el equilibrio justo entre el realismo aventurero y la síntesis.
Cierro con The Coverman, una novela gráfica de 2016, escrita por Ariel Grichener y dibujada por Sebastián Sala, la dupla con la que nos cruzáramos el 13/02/15. La trama gira en torno al clásico pacto faustiano y además incorpora varios elementos metafísicos y religiosos que ya son un clásico en el comic: ángeles, demonios, purgatorio, infierno, etc. También el tema del rock´n roll, aunque (como la historieta no tiene sonido) no se llega a explotar todo su potencial, y un elemento que sí rinde mucho que es la ambientación tipo road movie que tiene el guión.
Entre eso, la acción y la atención por los climas, Grichener nos mantiene bastante involucrados hasta el final, aunque nos hagan ruido esos diálogos escritos en “imitación del castellano neutro de las películas yankis mal dobladas en Centroamérica”. El dibujo de Sala es dinámico, está apoyado en el claroscuro como principal recurso expresivo, y complementado con una correcta aplicación de grises en el Photoshop. Ni el guión ni el dibujo son recontra-originales, pero –si no lo agarrás convencido de que vas a leer una obra maestra- The Coverman no decepciona en lo más mínimo.
Gracias por el aguante y nos reencontramos ni bien tenga más libros leídos.

5 comentarios:

Diego Prósperi dijo...

Hola, compré hace poquito el libro "Informe. Historieta argentina del siglo XXI." Me gustaría traccionar a la monada a que le den una oportunidad. Más que nada, porque a mí me parece que la merece. Una autora de las que obviaste en tu reseña —tenías tus motivos— fue lo que más me gustó del volumen editado y prologado por José Sainz. Pero para gustos, colores. A Julián Blas de hecho tampoco le gustó mucho la selección y un amigo mío le da la razón. Pero ES UN RECORTE DE UN CAMPO EN MUTACIÓN, oye, admítelo (como diría Guido, ja ja) (Broma, broma XD)

Andrés dijo...

No tengo idea de lo que están hablando, pero me estás traccionando. Contate más acerca de la autora si podes.

Diego Prósperi dijo...

Andrés, este es uno de los varios blogs que dejó Effy:

http://transitarapido.blogspot.com.ar/

Se trataba de una chica TRANS, con todo lo que eso implicaba. Se suicidó en el 2014.

Yo sé que mucha gente prefiere el nuevo reboot de Capitán Bandera de los Yonis y su mancebo escudero Pucky contra DeadBull, el bromista creado por Robert Liefeld. Y eso está muy bien, no digo que no. Aunque el mes siguiente el capi y su cumpa enfrenten a The Mask (Stanley Ipkiss), o a Lobo metrosexual de DC cómics en otra quintaesencial novela gráfica con la mega hiper machaca para el olvido. Pero bueno, está bien si Andrés —no vos, el dueño del blog— no tiene interés en mencionar a cada unx de lxs autores/as de la antología INFORME. No es que no tenga forma, ojo. Es un informe que pretende arrojar una información, como si fuera posible tal cosa. Pero algo es algo, dijo una viejita. Yo nunca escribí una reseña de un cómic, no pretendo instruir sobre cómo debiera hacerse. Lo que sí, una vez escribí la reseña de unas tapas de empanada. Eran redonditas y baratas, así que éntrenle con gusto. Hay dos gustos: hojaldre y no hojaldre.

Lobo Cznarnian dijo...

¡Haw haw! Así que ahora sos experto en comic no mainstreman, qué grande... recoméndame algo de algún autor checoslovaco que dibuje con la boca, o algo de un enano ruso que pinte con las pestañas, a ver si me animo a comprarlo...

Andrés dijo...

Gracias querido, ya me pongo a leer.