martes, 28 de abril de 2026
PLAN B
Hoy a esta hora, yo debería estar en el CC Art Media disfrutando del show de Echo & the Bunnymen, una banda a la que amo y a la que nunca vi en vivo. Pero el viernes se anunció la cancelación del show y acá estamos, en casa como unos pelotudos, a la espera de que se anuncie la fecha reprogramada. Mientras tanto, tengo un par de libritos para reseñar, y ahí vamos.
Tenía pendiente el tercer y último tomo de Trees, la inquietante creación de Warren Ellis y Jason Howard para Image. Y me llevé varias sorpresas. Primero y principal: los autores no retoman a ninguno de los personajes de los tomos anteriores. Estos cinco episodios conforman un arco totalmente independiente de lo que vimos hasta ahora, con otra ambientación, otros personajes y otros conflictos. De hecho, se le da ínfima pelota al tema de los árboles alienígenas que bajaron once años atrás a nuestro planeta y lo modificaron para siempre. Ese elemento, bastante importante en los tomos anteriores, acá podría no estar y la historia sería básicamente la misma.
La otra sorpresa tiene que ver con la gran calidad de la historia que nos traen Ellis y Howard en este arco argumental. No es la trama más original del mundo, pero está tan bien llevada, tiene tanto gancho y tanta profundidad, que brilla con luz propia, más allá de la mucha o poca conexión con el resto de la serie. Three Fates (que así se llama el arco) tiene personajes inolvidables, un par de giros argumentales impactantes, muchos diálogos magníficos, unas escenas de violencia estremecedoras y un final más amargo que la hinchada de Independiente.
A la hora del dibujo, Jason Howard se canta quiero retruco a sí mismo y nos regala un trabajo muy superior al de los tomos anteriores... que ya de por sí eran excelentes. Acá el dibujante lleva al límite su técnica de iluminar las viñetas con rayitas muy finitas, y nos brinda los mejores paisajes, los mejores climas, los rostros más expresivos y la mayor variedad de planos, enfoques y formas de organizar la página en toda la serie. Si el guion es atrapante por mérito propio, la magia que le agrega Howard con sus trazos y su paleta de colores es absolutamente inexplicable. No sé qué hay que hacer para que Ellis y Howard se vuelvan a juntar y produzcan nuevos arcos de Trees, o de lo que ellos quieran. Pero cuenten conmigo para cualquier cruzada que haya que emprender para que eso suceda. Tres TPBs es muy poco para semejante ensamble entre guionista y dibujante inspirados a este nivel. Ni siquiera pretendo que expliquen de dónde vinieron los árboles extraterrestres, ni por qué durante once años estuvieron inertes, sin la menor interacción con los terrícolas. Ya ni me interesa todo eso. Pero me copan estas historias duras, muy humanas, que se dan el lujo de ningunear a los elementos fantásticos que los propios Ellis y Howard crearon para Trees, para ir para otro lado, más jugado, más genial.
Termino mi recorrida por la historieta latinoamericana reciente con Vidas Secas, una adaptación al comic de la famosa novela de Graciliano Ramos, realizada por el guionista Arnaldo Branco y el célebre dibujante Eloar Guazzelli, todos oriundos de Brasil. Esta es una obra que se dio a conocer en 2015 y ya acumula 13 reimpresiones, porque no para de venderse. Vidas Secas es un clásico de la literatura del Coloso de Sudamérica, y la versión en historieta se convirtió, a su vez, en un referente muy grosso de la novela gráfica contemporánea.
Yo debo decir que el guion me sedujo poco y nada, seguramente porque no hace tanto tiempo (18/08/24) me topé con Como Pedra, la hermosa novela gráfica de Luckas Iohanathan, que comparte ambientación y temática con Vidas Secas. Seguramente la influencia va para el lado contrario de mis lecturas, es decir, lo más probable es que Iohanathan haya leído Vidas Secas antes de publicar Como Pedra. Pero aún así, leer ooootra vez acerca de lo mal que viven los pobres en el sertao de Brasil, cómo sufren las inclemencias del desierto, los abusos de los terratenientes y las consecuencias de su propia falta de cultura y educación, se me hizo cuesta arriba. La adaptación, además, tiene sus tropiezos, con páginas repletas de texto, y hasta páginas que solo tienen texto. Levanta mucho hacia el final, como si Branco y Guazzelli hubiesen terminado de sintonizarle la onda al trabajo cuando faltaban 30 ó 35 páginas para cerrarlo.
El enfoque que elige Guazzelli para la faz gráfica puede tranquilamente no gustarte, porque el autor opta por un trazo muy despojado, muy sintético, que le permite -una vez que tiene resuelta la puesta en página- liquidar el dibujo a gran velocidad. Para que te salga bien algo así, tenés que manejar muy bien las técnicas que elige Guazzelli (tintas y aguadas) y lo más importante: romperte mucho el orto para que la puesta en página sea dinámica y atractiva. El resultado es más que convincente: Guazzelli logra transmitir mucha emoción con ese trazo sintético, y la aplicación de esas tintas entre sepia y vino tinto le confieren a las páginas un cierto vuelo poético, que por momentos me hizo acordar a los grandes trabajos de Ricard Castells. También en el dibujo, lo mejor está en las últimas 30-35 páginas, en las que el consagrado historietista afila aún más el timing de la narrativa y amplía su repertorio gráfico.
Me cuesta recomendar Vidas Secas, porque me parece que no funciona bien como adaptación al comic de una novela. Lo que más me gustó, que es el dibujo de Guazzelli, lo puedo encontrar en otras obras del autor, que por suerte son muchas y muy diversas. En la bibliografía de Guazzelli hay historietas más infanto-juveniles, otras más underground, más graciosas y más salvajes, obras con guiones propios, colaboraciones con otros guionistas, adaptaciones de otras obras literarias... y siempre le fue muy bien y ganó muchos premios, tanto cuando quiso ser más mainstream como cuando quiso ser más experimental.
Y hasta acá llegamos, por hoy. Mañana a las 22:30, nos vemos en el canal de YouTube de Comiqueando, en una nueva emisión en vivo de Agenda Abierta, que va a estar zarpada. Y el lunes a las 19:30, en Libros del Pasaje, donde vamos a estar conversando con Liniers. Gracias y hasta pronto.
Etiquetas:
Arnaldo Branco,
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