el blog de reseñas de Andrés Accorsi

domingo, 9 de agosto de 2026

DOMINGO EN CASA

Hace frío y Racing está perdiendo un partido en el que merece a todas luces la derrota, así que para sacarme la cara de ojete, me pongo a redactar unas reseñas. Les Méres es un álbum de historietas de la genial Claire Bretecher, una recopilación de trabajos que giran en torno a la maternidad y el embarazo, editada por ella misma en 1982. A diferencia de los álbumes de Les Frustrés (de los que ya vimos varios acá en el blog), este tiene 72 páginas, una explosión de material a un nivel excepcional. No pierdo tiempo hablando del dibujo porque estamos en la etapa imperial de Bretecher, cuando ya está absolutamente afianzada en su estilo y subida a una cima gráfica y narrativa a la que solo los grandes maestros del Noveno Arte pueden aspirar. Pero sí quiero hablar de lo mucho que disfruté de las historietas (o chistes largos) en los que Bretecher aborda un tema clave como es el de tener hijos. Cómo reaccionan los hombres cuando se enteran de que van a ser padres, qué les pasa a los padres cuando se enteran de que van a ser abuelos, cómo les cambia el cuerpo a las mujeres, las contracciones, el parto con o sin presencia del papá, la ropita de los bebés, los anticonceptivos, los antojos, la gimnasia pre-parto, el miedo a que los bebés no nazcan sanos, el miedo a no ser buenos padres, el impacto del embarazo en las mujeres que llevan adelante una carrera profesional exitosa (y exigente)... todo un universo que desborda los límites de lo femenino para habilitarnos una mirada aguda y picante sobre un montón de aspectos distintos de la vida moderna (o lo que era la vida moderna en la bisagra entre los ´70 y los ´80). Hay muchísimos momentos geniales en estas breves historietas y no siempre van para el lado del humor. A veces son situaciones tragicómicas, otras definitivamente dramáticas, pero por suerte el dibujo de Bretecher está ahí para recordarnos de que es todo un chiste, a pesar de que por momentos las reflexiones sean un toque amargas. Entre estas breves comedias de una o dos páginas, se destaca claramente por su sordidez y su mala leche "The Méres", escrita en un inglés falopa y protagonizada por la reina de Inglaterra y uno de sus hijos. Son solo 12 viñetas, pero definitivas, categóricas, inolvidables. Como ya me pasó con algún álbum de Les Frustrés, me encuentro con que la historieta que más me gustó es la más extensa: Bernard et René, la única de 12 páginas. Esto es tan brillante que cuesta creerlo. Es la historia de Bernard, un tipo que está en pareja con Jeanne. Jeanne está embarazada y Bernard se lo tiene que blanquear a su amante... que es René, un muchacho de bigotes. Bretecher explora de manera magistral los cambios en la dinámica dentro de la pareja de Bernard y Joanne, y en paralelo desarrolla el Lado B, es decir, la doble vida de Bernard en su relación doblemente prohibida (extramatrimonial y homosexual) con René. Para complicarla más todavía, entra en escena un tercer hombre, Louis, que se enamora perdidamente de Jeanne y lo que parecía un triángulo se vuelve un quilombo hermoso, tenso, un vórtice emocional de obsesiones, inseguridades, mentiras y traiciones que avanza en espiral hacia un final tremendo. Estoy casi seguro de que esto nunca se publicó en castellano, pero sin dudas estaría buenísimo que eso sucediera, porque es un libro realmente monumental de una autora imprescindible.
Me voy a EEUU, a 1983 cuando Marv Wolfman desarrolla (a pedido de los directivos de DC) una serie de dibujos animados tipo He-Man y Thundarr the Barbarian, pero con los personajes clásicos de la editorial. En un mundo de fantasía medieval con espadas, hechiceros y dragones, Wolfman urde una especie de "Elseworlds antes de los Elseworlds" protagonizado por Superman, Batman, Wonder Woman, Aquaman, Flash y Green Lantern, más un puñado de villanos. Finalmente la serie no se realiza, pero ya en este siglo la empresa que fabricaba los Funko Pop lanza al mercado la línea de muñecos que (lógicamente) se había planificado en los ´80 para acompañar al dibujo animado. Y DC aprovecha y publica un especial de 100 páginas de historietas que se vendía solo en los hiper-mercados Target, llamado DC Primal Age y obviamente ambientado en ese universo alternativo. Esto es más raro que bueno. Ya de por sí el concepto es MUY limado. La idea de meter a los superhéroes en un contexto de espada y hechicería está flojita de papeles. Obviamente hay personajes que se adaptan mejor a la consigna (Wonder Woman, Aquaman, en menor medida Batman), pero los héroes con mucha impronta de ciencia ficción como Flash y Green Lantern se sienten más desubicados que chupete en el orto. Las historieta, además, no son gran cosa. La más larga (a cargo de Wolfman y Scott Koblish) es prácticamente impresentable. Jerry Ordway dibuja muy bien y escribe de modo casi aceptable una historia corta de Wonder Woman y Solomon Grundy, que sirve para aclarar que en este mundo no todos los personajes se pueden rotular como "malos" o "buenos". Louise Simonson escribe una de Mr. Freeze muy poco atractiva, que levanta grosso con los excelentes dibujos de Phil Winslade. Y también una de Batman bastante pedorra, dibujada por un Brent Anderson que no le puso la más mínima onda. Ordway también escribe una historia centrada en el Joker, con los dibujos de Chuck Patton, un nombre que en los ´80 era mínimamente relevante, de la parte de arriba del montón digamos, pero que acá se ve muy desparejo, con cuadros bien logrados y cuadros francamente espantosos. Y el desfile de cuasi-íconos de los ´80 recuperados de la mesa de saldos se completa cuando, en la última aventura, regresa del olvido Keith Pollard para dibujar (también con resultados mediocres) un guion malísimo de Wolfman en el que Superman y Batman confrontan con Bizarro. DC Primal Age funciona solo como complemento para el que se enganchó a comprar toda la línea de muñecos y quería algo más, o para los nostálgicos incorregibles que todavía añoran los tiempos en los que Wolfman, Ordway, Patton, Simonson y Pollard eran nombres de peso en el mainstream superheroico. Hoy son medio un cachivache, un comité de la Unión Cívica Radical al que no entra ni en pedo nadie con menos de 50 años. Y en esta antología de 2019, encima les toca bailar con un concepto a mi juicio fallido. Es más divertida la anécdota de "la serie animada con los héroes y villanos de DC que nunca se llegó a producir pero de la cual sacaron toda una línea de muñecos" que las historietas que me encontré en este especial, que por suerte pagué muy barato. Nada más, por hoy. Espero clavar una reseña más antes del jueves a la mañana, momento en el que me subo al micro para asistir una vez más a la Crack Bang Boom. Nos vemos pronto por allá, o nos leemos acá en el blog.

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