el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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domingo, 28 de junio de 2026

TRIPLETE DE DOMINGO

Bueno, ya tengo una tanda más de libritos en la pila de material para reseñar. Vamos a dedicarles un rato. Empezamos con un poco de humor francés (parafraseando al Indio): Votez Rocky! es un álbum publicado por Les Humanoïdes Associés en 1981, que recopila las primeras historietas realizadas por el maestro Frank Margerin con sus personajes más conocidos, que son Lucien y su grupete de amigos rockeros. Son historias muy cortas, que van de una a seis páginas, originalmente publicadas en Métal Hurlant entre 1979 y 1980 y sí, tenía vagos recuerdos de haber leído varias de ellas en la edición española de Métal Hurlant que los adolescentes argentinos consumíamos vorazmente allá por mediados de los ´80. No me voy a poner ahora a explicar la carrera y la mitología de Margerin, pero digamos de modo muy sintético que estos años de bisagra entre los ´70 y los ´80 son los de la consolidación de su estilo, cuando la herencia del comic franco-belga (principalmente el Achille Talon de Greg) le gana la pulseada al underground norteamericano y Margerin se convierte en un dibujante de estilo claro, limpito, prolijo... en contraste con el cachivache que son los argumentos, porque la mayoría de las veces se le ocurren ideas mucho más complejas que las que se pueden desarrollar en la cantidad de páginas con las que contaba en cada entrega de Métal. Así es como tenemos esas historias que terminan en cualquier lado, con finales abruptos o anticlimáticos, o algunas que sí llegan a finales razonables, al costo de tener chotocientas viñetas por página, muy sobrecargadas de información y de texto. Por suerte, Margerin había alcanzado ese nivel de claridad y prolijidad que citaba yo recién, de modo que -dentro de todo- estos excesos se entienden y hasta se disfrutan. Claro testimonio de cómo Margerin calculaba para el orto cuánto podía meter en cada historia son los globos: acá el autor termina apretujando las palabras, en un rotulado que aprovecha hasta el último milímetro de cada globo, porque no había aprendido a plantar los diálogos previamente. Dejaba el espacio para los globos "a ojímetro" y después se encontraba con que no le entraban los textos. También a lo largo de las páginas de Votez Rocky! vamos a ver al autor mejorar mucho en este sentido y ya para el final vamos a tener globos en los que las letras entran de manera un poquito más cómoda. Claro que esto coincide con la aparición de las historias más extensas (dentro de ese rango de una a seis páginas), en las que no solo los diálogos, sino toda la planificación de las secuencias, encuentra más espacio para desarrollarse de modo más satisfactorio y más gracioso. Con los años, Margerin se convertiría en un autor emblemático del comic francés, y estas comedias costumbristas (centradas en los pibes de clase media-baja a los que solo les interesa el rock, la birra y subsistir laburando lo menos posible) van a alcanzar el status de clásicos. De hecho, Margerin las va a hacer cada vez más complejas, con mejores argumentos, mayor extensión y hasta les va a sumar personajes femeninos, que acá brillan por su ausencia. Votez Rocky! es como el embrión de toda la saga de Lucien, que para mediados de los ´80 ya va a haber alcanzado un punto de evolución realmente notable.
Hablando de historietas sin personajes femeninos, le entré a un tomito de Battlefields llamado "The Tankies", y sí, pude confirmar mis sospechas: ese librito de Garth Ennis y Carlos Ezquerra que vimos por acá el 14/05/26 es continuación directa de este y no logro entender por qué carajo Dynamite no reeditó todo ese material en un único tomo. Acá está lo que en el otro librito no estaba, que es la presentación de los personajes, la parte en la que los conocés y te encariñás (o no) con ellos. Ennis se toma todo el tiempo del mundo para presentar a los tripulantes de este tanque británico que avanza por una Francia en disputa entre el Eje y los Aliados y, por lo menos en mi caso, logra que me interese un poco más por los personajes. El costo es alto: por un lado, hay cero desarrollo de los enemigos, que son soldados nazis genéricos (recién en el segundo arco los veremos cobrar algo de tridimensionalidad); y por el otro, no pasan tantas cosas, o las cosas que pasan tienen poco que ver con el accionar de los protagonistas. En general, las escenas de acción tienen que ver con mostrarnos del modo más crudo y shockeante posible la diferencia de poderío bélico entre los alemanes y los británicos, como para que cada victoria, por chiquita que sea, de los súbditos de Su Conchuda Majestad tengan un poco más de valor. Hay momentos muy jodidos en cuanto a sangre, tripas y violencia y (otro clásico de Ennis) muy buenos diálogos. Así que, dentro de todo, si te copa el comic bélico, The Tankies es una opción más que digna. Para levantar el puntaje está el dibujo, también de altísimo impacto y gran expresividad, del inolvidable Carlos Ezquerra, secundado por su hijo Héctor en tintas y por Tony Aviña en el color. Esta es una de esas historietas para lucirse con poco: alcanza con dibujar bien a los personajes (todos varones, todos adultos, todos de raza blanca) y los tanques (eso sí es más difícil), y ya está, porque hay poquísimas escenas que requieren fondos (y un bosque te lo dibujo hasta yo), no hay mujeres, no hay niños, no hay ciudades... En ese contexto, lo de Ezquerra es MUY potente y nos confirma una vez más por qué a Ennis le gustaba tanto colaborar con el mítico dibujante español. Sigo buscando libritos de Battlefields, convencido de que habrá varios que me gustarán bastante más que The Tankies que -repito- no está nada mal.
Acaba de pasar algo que no sé si nunca había pasado, o si hacía siglos que no pasaba. Estamos en Junio de 2026 y tengo para reseñar un libro aparecido en Junio de 2026... en Argentina, originalmente apareció en Japón en 2015. Como saben (y si no, les cuento) la nota central del nº13 de Comiqueando Digital (monumental masacote de 336 páginas, ya disponible en https://comiqueandoshop.blogspot.com/) está dedicada a Junji Ito. Entonces, para ponerme al día con lo que me faltaba leer, me compré varios mangas del maestro, incluyendo este que acababa de salir. Finalmente la reseña de Aula en Descomposición que aparece en la revista no la escribí yo, sino Fede Velasco, pero me quedó el librito ahí, a mano, y ya me lo leí. Primero que nada, totalmente innecesarias esas historias cortitas al final del tomo: no tienen un choto que ver con la saga principal y ni siquiera son buenas. Y la saga principal, la de los hermanos Azawa, es una bizarreada absoluta, que parte de una idea MUY loca, casi imposible de explicar (Fede lo hace muy bien en la nota de la Comiqueando Digital). Sobre esa idea, Ito hace la Gran Tomie: crea una fórmula que se repite en varias historias, en las que lo único que cambia son las víctimas de las psicopateadas de Chizumi y las letales disculpas de Yuma. Para la tercera historia, ya uno creía que la cosa había llegado a un extremo que no se sostenía más. Pero ahí llega la cuarta historia, lejos la mejor del tomo, en la que Ito le agrega a todo esto mucha más profundidad en la explicación de los imposibles poderes de Yuma, al origen de los hermanos, y entra en juego un elemento muy zarpado: la colección de botellas en las que -de alguna manera- viven las personas derretidas. Y además, acá tenemos la más perturbadora de las psicopateadas de Chizumi, muy al filo de lo impublicable. La quinta historia retoma puntitas de todas las demás, de una manera brillante e impredecible, y lleva toda la trama a su cénit, para cerrarla a todo culo. Aula en Descomposición es un manga grotesco, pensado para darte asco, para ponerte muy nervioso, pero también para hacerte sonreir. El dibujo de Junji Ito es descomunal, excepcional, muy impresionante, y las historias tienen la enorme virtud de no estirarse más de lo necesario. Si en vez de cinco fueran 12, yo estaría puteando, pero no: Ito supo dónde para la bocha, explicar qué corno estaba pasando y resolver todo el bolonki que se había armado con una jerarquía digna de mi ovación. La pongo de una en la lista de obras recomendables del maestro de lo macabro. Y nada más, por hoy. El miércoles estrenamos nuevo episodio de Opiniones Meméticas en los canales de La Batea y Comiqueando, y hay un episodio extra que solo está disponible como contenido audiovisual del nº 13 de Comiqueando Digital, así que si se cebaron con el programa, no dejen de descargar la revista y activar el QR que da acceso a ese especial. Gracias y hasta pronto.

jueves, 14 de mayo de 2026

OTRA VEZ CON POCO TIEMPO

Tengo varios libros leídos, pero me costó un maple de huevos encontrar un rato para escribir las reseñas. Aprovecho que son libros cortitos para volver a incursionar en el formato de tres reseñas en una misma entrada del blog. Johan et Pirluit es una serie clásica del maestro belga Peyo, recordada sobre todo por ser donde aparecieron por primera vez Les Schtroumpfs (los Pitufos, en el habla hispana). Pero, ¿qué onda el resto de la serie? ¿Se la bancan hoy estas aventuras escritas y dibujadas en 1957, pensadas para los pibes de 9-10 años que compraban todas las semanas la revista Spirou? Me parece que sí, a ver si lo puedo fundamentar. El dibujo de Peyo todavía no está tan suelto como en los años ´60, sobre todo porque está atrapado en una grilla de 12 cuadros por página que no rompe casi nunca. Y muchos de ellos son cuadros con MUCHO texto, que dejan poco espacio para que levante vuelo el dibujo. Pero el trazo del belga es ajustado, amistoso, expresivo, dinámico, un par de cambios más abajo respecto del frenesí que André Franquin le ponía en esos años a las aventuras de Spirou, y sobre todo con una claridad narrativa infernal, lo cual hace de Johan et Pirluit la lectura ideal para los chicos que están en esa transición desde la historieta 100% humorística hacia relatos más aventureros, con más densidad argumental. Y lo otro que me llamó la atención es que acá hay pinceladas del humor que asociamos con la etapa clásica de Astérix... ANTES de Astérix. Ese juego de "estamos en la Edad Media pero hablamos entre líneas de lo que sucede en la actualidad" ya está presente en esta obra de Peyo y la bajada de línea contra la explotación a los trabajadores por momentos cobra un enorme protagonismo. Por último (y hablando de Astérix) el devenir de la trama lleva a Johan y Pirluit a encontrarse con un anciano de larga barba blanca, poseedor de ancestrales saberes arcanos, que les habilita un líquido que proporciona fuerza, resistencia y vitalidad fuera de lo normal. ¿Visitaron la aldea gala y se encontraron con Panorámix? No, pero evidentemente el tropo de "la poción mágica" ya estaba presente en el comic infanto-juvenil franco-belga antes de que René Goscinny y Albert Uderzo rompieran todo con su icónica creación. Johan et Pirluit está muy bien para conocer al Peyo pre-Pitufos, cuando el equilibrio entre aventura y humor lo llevaba más para el lado de la aventura, más allá de que en este álbum puntual hay varios chistes bastante graciosos. Y siempre es un placer verlo dibujar al ídolo.
Hace poco me topé con un recopilatorio de chistes de Crist editado en 1977 por Ediciones de la Flor (cómo la vamos a extrañar, LPMQLP). El librito titulado Crist-Dos ofrece un poco menos de 80 chistes de una sola viñeta, que andá a saber dónde se publicaron originalmente (¿Hortensia, Chaupinela, Mengano, Satiricón, Clarín...?) y que funcionan como un gran muestrario de lo que hacía el capo cordobés en esa etapa de mediados de los ´70. Lo más interesante es cómo cambia la línea de Crist: la evolución no es lineal, porque los chistes siguen un orden temático, no cronológico. Pero se nota que en un momento deja el plumín para adoptar las fibras, y se disfruta muchísimo cuando mezcla técnicas y mete pincel, plumín, fibra, algo que parece rotring (aunque no sé si ya existía el rotring a mediados de los ´70)... un delirio fascinante, con un impacto visual exquisito. Es inevitable: uno trata de hablar de la obra de Crist como humorista gráfico y termina hablando de sus prodigios como dibujante, de su manejo inigualable de las técnicas gráficas, cuando no pictóricas. Y sí, en el libro me encontré con varios chistes muy buenos. Pero todo pasa a un segundo plano cuando entra en escena un dibujante de la magnitud de Crist. Hay dibujos tan zarpados, tan elaborados, tan complejos, que ni hace falta que los personajes digan algo gracioso. Eso que caracteriza al Crist de hoy, está presente también en esto trabajos de hace casi 50 años. La diferencia es que en el librito los dibujos están en blanco y negro y reproducidos a mayor tamaño, con lo cual se los disfruta más. Creo que me falta un solo librito de humor gráfico de Crist, y estoy atento a ver si aparece, porque me parece un monstruo del que (injustamente) se habla muy poco.
Y para terminar, me leí el Vol.5 de Battlefields, la colección que recopila las miniseries de guerra que realizó Garth Ennis para Dynamite. Esta vez me cerraron bien el orto a mí, que siempre digo que Ennis la rompe toda cuando escribe historieta bélica. "The Firefly and his Majesty" es una historia tirando a pobretona, que cuenta en 66 páginas lo mismo que Bob Kanigher contaba en 10 ó 12 en los comics de DC de los años ´60. Lo más jugoso, que es esa fricción entre los ingleses y los irlandeses (que además no se fuman a los yankis), no está muy enfatizado más allá de algún diálogo. Y al final lo que más rescato (junto con los diálogos, claro) es el esfuerzo que hace Ennis para darle volumen y tridimensionalidad a los soldados de Tercer Reich, que no son simples villanos, sino personajes muy bien trabajados, que por las circunstancias de la guerra están del lado opuesto al de los protagonistas. El dibujo del prócer Carlos Ezquerra está bárbaro, muy bien complementado por las tintas de su hijo Héctor y los colores de Tony Aviña. Pero esperaba más del argumento, sinceramente. Por suerte tengo en el pilón de los pendientes varias obras de Ennis, entre ellas otro libro de Battlefields en el que (me parece) aparecen por primera vez varios de los personajes de este arco que no me terminó de enganchar. Así que el irlandés tendrá oportunidad de "levantar la nota". Nada más, por hoy. Sigo a full en la producción de la Comiqueando Digital que va a estar lista a fines de Junio, y siempre hay algo más por ahí, cobrando forma de a poco. Gracias y hasta pronto.