el blog de reseñas de Andrés Accorsi

domingo, 14 de abril de 2013

14/ 04: AMERICAN VIRGIN Vol.3

Esta es una serie injustamente breve, que pasó sin pena ni gloria, y de la cual leí la primera mitad sobre fines de 2010, cuando promediaba la primera temporada del blog. Ahora encaro la lectura de la segunda mitad (los TPBs 3 y 4) y lo primero que me sorprende es que me acordaba casi todo, en ningún momento me sentí en bolas, ni me pregunté de qué carajo estaban hablando los personajes creados por Steven Seagle y Becky Cloonan. Eso, sin dudas, es mérito de ellos, no mío.
El final del Vol.2 prácticamente resolvía lo que se planteaba como el conflicto principal de la serie, o por lo menos le pegaba un giro tan heavy, que obligaba a replantear bastante el rumbo de las aventuras de Adam Chamberlain para que estas pudieran continuar. No me da para explicar de nuevo el planteo básico de American Virgin (que es, además, el principal atractivo que para mi gusto tiene la serie), con lo cual recomiendo hacer click en la etiqueta y repasar las reseñas de los dos tomos anteriores. ¿Ya está? Bien, sigamos.
El primer episodio de este tomo es decisivo: por un lado, Seagle nos cuenta qué va a buscar Adam ahora que ya no tiene sentido mantenerse virgen para debutar con Cassie, el amor de su vida. Es un giro ingenioso, caprichoso y a la vez muy lógico, un “loophole” por el cual el guionista abre una puerta que hasta ahora parecía cerrada. Por el otro lado, la consigna de este tomo es tener a Adam firmemente basado en Miami, su ciudad natal, y rodeado de ese atractivo elenco familiar que le armó Seagle en el Vol.1 y después prácticamente desactivó. En estas primeras páginas, el guionista se dedica a darles carnadura a estos personajes, repletos de miserias, dobles discursos y secretos escabrosos. El segundo episodio es medio de transición, de poner en marcha el rumbo que se vislumbra en el anterior y después sí, vuelven el sexo, la religión y todos los bolonkis que me cebaron en la primera mitad de la obra.
Sin bajarse nunca del tono de comedia, American Virgin se mete a full con un montón de temas que giran en torno a la sexualidad: el matrimonio igualitario, el aborto, la conservación de la virginidad, la promiscuidad, la transexualidad, la tensión entre la castidad que exigen ciertas religiones y la pulsión erótica del mundo en general... todos estos tópicos atraviesan la historia de Adam y su familia. También hay un parto (olvidate de verlo tan explícita y maravillosamente dibujado como el que nos mostró Rick Veitch en aquel inolvidable episodio de Miracleman), un huracán, un avión que “le pifia” a la pista y termina por aterrizar en cualquier lado... todos golpes impactantes, que mantienen atractiva a la trama. ¿Y está bueno que, aún para meterse con temas jodidos y situaciones límite, Seagle no abandone nunca el tono de “comedia cool”? No sé, me lo pregunto, pero no me lo respondo.
El dibujo de Becky Cloonan está buenísimo, muy por encima de lo visto en el primer tomo. No es super original (todo el tiempo vemos flotar al fantasma de Paul Pope), no es virtuoso y no es espectacular. Sin embargo es dinámico, lindo, con muchos hallazgos en las expresiones faciales, que tienen muchísimo peso en la trama. Y no, no le pidamos a Cloonan que se mate en los fondos, porque los mete así nomás y cuando no le queda otra. Por lo menos los dibuja, que ya es mucho. Los flashbacks al pasado de la familia de Adam que vemos en el primer episodio son obra de otra chica, Christine Norrie, de la que nunca había visto otros trabajos, y va por un lado más cercano al del mainstream yanki, aunque con una onda más funny y más cool. No está mal. Para desdicha de estas dos artistas, cada veintipico de páginas el libro nos ofrece las ilustraciones que creaba para las portadas Joshua Middleton, una bestia salvaje, un dibujante de increíble talento. Ves las tapas, ves las historietas, y en el contraste la labor de Cloonan y Norrie se desluce muchísimo. Lo cual no significa que sea chota, ni mediocre, sino que Middleton es –evidente y desproporcionadamente- mucho mejor dibujante que cualquiera de las dos.
Me falta un último tomo para ver qué final le da Steven Seagle a las aventuras de Adam Chamberlain. Lo bueno es que no sé qué esperar, no se ve una línea obvia, no se sabe bien para dónde se encamina el último tramo. Y eso está bueno, porque es garantía de sorpresas. Ojalá no defraude.

2 comentarios:

Pablo Zambrano dijo...

off-topic: gracias andres por haberme hecho descubrir 2001 nights. que maravilla esa gilada

Andres Accorsi dijo...

De nada, Pablo.