el blog de reseñas de Andrés Accorsi

sábado, 12 de julio de 2014

12/ 07: BAKUMAN Vol.5

Esta serie ya logró, con sólo cinco tomos, algo que parecía imposible. Me olvidé de Death Note, me chupa un huevo Death Note y me limpio el orto con Kira, L, Light y sus histeriqueos ajedrecísticos. Bakuman es la vida, es la onda, es el humor, es un container de data impresionante sobre el backstage del mundo del manga, que Tsugumi Ohba y Takeshi Obata nos vuelcan encima en una fiesta alucinante de emoción y diversión.
Vuelvo sobre algo que ya dije: lo único que no me cierra, lo que le suma conflictos pero le resta demasiada verosimilitud a la obra, es el hecho de que Takagi y Mashiro tengan 16 años y estén en plena cursada de la secundaria. Entiendo por qué los autores toman esa decisión, pero no la puedo compartir. Esto mismo, con chicos de 20 años, tendría más sentido, o se vería menos forzado. A pesar del lastre que significa contarnos (casi) en paralelo el avance de estos dos chicos por la carrera de mangakas profesionales y los estudios secundarios, Bakuman va para adelante como una locomotora y no se detiene en giladas innecesarias. Todo el tiempo pasan cosas, la evolución en estos cinco tomos es muy, muy palpable y todo permite suponer que el techo de estos dos chicos (y de esta serie) todavía está muy lejos.
La maravillosa experiencia de lectura que ofrece Bakuman está sostenida sobre dos pilares. Por un lado, el trabajo brillante en la caracterización de una docena de personajes relevantes. Y por el otro (y por sobre todo) lo que mencionaba antes acerca de la masa de información que brinda esta serie sobre cómo se hace manga en una antología semanal de primera línea como el Shonen Jump. Acá está todo. La cocina, la rosca, la estrategia, la burocracia, la competencia, la camaradería, la explicación para los volantazos medio extraños que a veces pegan los mangas. Para la segunda mitad de este tomo, el conflicto central deja de ser “los chicos quieren ser mangakas profesionales” y pasa a ser “los chicos tratan de bancar una serie atípica sin tener que recurrir a la machaca absurda para zafar de la cancelación”. Lo cual grafica muy bien esa tensión que debe existir en el seno de estas taquilleras antologías entre el material más mainstream, más pochoclero, y las series o los autores que encaran otras búsquedas, otros géneros, o incluso otras estéticas.
El camino del mangaka hacia la cima es largo y duro, lleno de vericuetos inesperados, y ni siquiera hay grandes chances de ganar buena guita hasta que lleguen los tomos recopilatorios o (en el mejor de los casos) el animé. Mientras tanto, hay que remarla, y en eso están Takagi y Mashiro, pero también otros jóvenes autores a los que ya habíamos conocido en los tomos anteriores y que ahora se acercan también al sueño de la serie propia. Todo esto, contado con mucho humor, con grandes diálogos, con un desparpajo muy bienvenido y con la picardía, la viveza, el timing que hace falta para crear suspenso y dramatismo a partir de situaciones tan mundanas como una reunión con el coordinador, o un viaje en remis a una fiesta organizada por la editorial. Y acá queda claro para qué sirve esa decisión tan extrema de tener por protagonistas a pibes en la Edad del Pavo: todas estas situaciones para ellos son nuevas, son inmensas, son un viaje iniciático increíble, que no deja margen para el cinismo ni para la especulación. Todo es genial, todo es maravilloso, todo late más fuerte que nunca y todo se disfruta o se sufre a todo o nada, sin filtro. Por eso Bakuman resulta un manga tan fresco, tan lleno de vida y de onda.
Y por supuesto, no se puede cerrar la reseña sin la habitual ovación para el maestro Obata, que se luce en el lenguaje facial y corporal de los personajes y se banca como un duque páginas y viñetas muy cargadas de texto, sin que se hagan aburridas ni atenten contra el ritmo ágil y atrapante de la serie. Al editarse en tomos chiquitos, a veces los diálogos se imprimen en una tipografía microscópica, que nos hace evaluar a los más veteranos la posibilidad de ir al oculista y pedirle que nos recete lentes de aumento. Pero la verdad, los diálogos son tan divertidos (y ahí hay mérito de la traductora Nathalia Ferreyra) que vale la pena dejar las retinas en cada viñeta.
Voy por el Vol.5, hace poquito salió el Vol.6 y espero que esto siga así hasta el Vol.20. Nunca me había embarcado en un manga de 20 tomos, pero a raíz de la chapa de Death Note, decidí darle la oportunidad a Bakuman y hasta ahora garpó con creces. Si amás al manga, subite ya a esta joya con la que (de vez en cuando) Ivrea jerarquiza las bateas de nuestras comiquerías.

8 comentarios:

Mariano Lastiri dijo...

Para mi death note era una buena idea aplicada muy artificiosamente. Bakuman al menos, aunque mete el tema escolar (un elemento fetiche en la cultura japonesa), me parece que al menos esta rumbeando a un producto de mejor calidad narrativa. Lo malo, es que no sé si vale la pena tantos capítulos para contar esto. En 12 brolis como death note (o menos) puede andar.

Francisco Sampedro dijo...

El tema de la edad de los protas es muy pasajero, en dos tomos te pasa un año creo, el tiempo va volando muy rápido.

Anónimo dijo...

Nooo,Andres!
No le diste chapa en tu nota,ni lo mencionaste,a Hiramaru que hace su primera aparición en este tomo¡Es un personaje genial!el antónimo de Eiji solo comparables en genialidad.Y también Yoshida,su editor.
Ojo!no digo que se roben el protagonismo ni nada pero hay que ver que lo poco que aparecieron fue para re-cagarse de risa.
Y si...es indiscutible...Comparando Bakuman le da mil vueltas a Death Note.De lo único que puede pecar este manga es que se pasa de longevo.

Anónimo dijo...

Vamos Argetina carajos!!!!Brazi desime que se siente tener a tu papá..ajajajaj

Taquito y rabona dijo...

No jodan, Death Note hasta el fin del primer ¨duelo¨ (dejemoslo ahí para no spoilear) es insuperable, despues se fue medio a la mierda. Bakuman es una cátedra de historieta, pero es otra cosa.

Anónimo alentador te banco pero no seas mufetti

Mariano Lastiri dijo...

Ni a palos. Death note tiene la forma más forzada de conflicto. Igual da para largo. Cuando lo leí por primera vez me envolvió, pero fue más la idea que el hecho de que me tragase el duelo deductivo (que ni eso creo que sea. Para mi en su vida Ohba se puso a pensar como hacer creíble un conflicto de esa naturaleza)

te la comiste DOBLADA MESSI dijo...

TRAGUEN SEMEN ARGENTINOS DE MIERDA...
MESSI LA GRAN MENTIRA DEL SIGLO XXI

VAMOS ALEMANIA AGUANTE JUSTO CAMPEÓN...

Cerebrito. dijo...

Coincido con vos en el asunto de la edad, se ve que los ponjas son re pochocleros. Y tambien con el segundo comentario: te falto hablar de Hiramaru! Y hay otro personaje nuevo que puede resultar bastante aburrido pero me encanta igual, Takahama.
Voy por la mitad del tomo 6 y la historia de amor entre Moritaka y Azuki sigue siendo la mas pelotuda de la que haya tenido conocimiento, pero por todo lo demas, un manga de puta madre.