el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 5 de junio de 2019

MIERCOLES TRANQUI

De a poquito, sin sobresaltos, estoy empezando a leer algunas cosas que conseguí en 2018, mientras dejo para más adelante libros que compré en 2017 y a los que algún día les entraré.
Parte de la cosecha 2018 es el Big Book of Martyrs, un título que en su momento no me interesó para nada, pero una vez que lo tuve en la mano, repasé la lista de autores y vi que estaba a buen precio, se vino conmigo, a sumarse a mi colección de Big Books.
El guionista de todas las historias del tomo es el maestro John Wagner, emblemático guionista de Judge Dredd, quien acá hace gala de su característico humor negro, sumado a un gran trabajo de investigación acerca de las vidas y muertes de los mártires, los tipos y minas que dieron sus vidas por su fe religiosa. Además, Wagner nos explica el proceso por el cual la Iglesia reconoce a los mártires, cómo llegás a ser beatificado y eventualmente canonizado, un proceso sinuoso y bizantino que yo desconocía por completo. Casi todas las historias son fuertes, con momentos muy impactantes, repletas de atrocidades y bizarreadas casi dignas del Antiguo Testamento.
Los dibujantes de los Big Books trabajan generalmente muy condicionados, encorsetados en una narrativa que los relega prácticamente a ilustrar pedacitos de lo que nos cuentan los textos, con pocas chances de ponerse al hombro la narración gráfica. Todas las páginas de los todos los Big Books están divididas en tres tiras, jamás vemos siquiera una mano “romper” los bordes de las viñetas y hay muchos más bloques de texto que en cualquier otro comic yanki posterior a 1985. También hay pocas transiciones “momento a momento” o “acción a acción”. En general son todas “escena a escena”, con saltos de muchos días (o años, o siglos) o amplias distancias entre una viñeta y otra. Aún contra esas restricciones, el Big Book of Martyrs despliega un nivel de dibujantes realmente llamativo.
¿Querés genios del Noveno Arte? Te puedo ofrecer a Frank Quitely, Roger Langridge, David Lloyd, D´Israeli, Joe Sacco y Michael Cherkas. ¿Querés maestros grossos, tipos y minas que –sin ser genios- aportan un talento impresionante? También hay: Joe Staton, Trina Robbins, Tom Sutton, Marie Severin, Rick Geary, Erik Shanower, George Freeman, Coleen Doran, Bob Fingerman, Brian Buniak y Steve Lieber. ¿Y tipos cumplidores, que por ahí no descollan, pero tampoco tiran para atrás el promedio? Robin Smith, Jim Fern, Peter Gross, Rick Parker, Rafael Kayanan, Randy DuBurke, Joe Phillips, Flint Henry, Dan Lawlis… un montón. Habrás notado que hay una proporción bastante alta de dibujantes británicos, lo cual tiene que ver (lógicamente) con el ámbito en el que se desenvuelve Wagner. Y entre esos nombres, encontré a varios que no conocía y me gustaron mucho, como Lennie Mace, Dan Burr y sobre todo Graham Higgins.
Entre todos (con el maestro Wagner incluído, por supuesto) ponen lo que hay que poner para que leer este Big Book no sea un martirio, si no una experiencia sumamente disfrutable. A priori, casi 180 páginas de historias de gente que se deja acribillar, crucificar o empalar por amor a Dios pueden parecer una propuesta poco seductora, pero si sos comiquero ya lo sabés: el talento de los historietistas muchas veces hace milagros.
Salto a Argentina, a 2019, para una breve glosa del Vol.5 de Bife Angosto, una colección que reaparece después de cuatro largos años, con dos novedades: 1) ahora las tiras que hace Gustavo Sala para el Suplemento No de Página/12 se republican en blanco y negro, y 2) según se comenta por ahí, la tirada de este libro fue bajísima, sólo comparable a la de los fanzines que se autoeditaba Gustavo en los ´90. Lo del blanco y negro, la verdad, no me jode. Ahora, lo de la tirada… uno entiende que muchos fans de Sala no pueden comprar el librito porque tienen que pagar fortunas por la luz, el gas, el bondi, la comida… pero siendo así, en una situación en la que la editorial prácticamente apuesta a recuperar los costos y el autor se lleva una guita ínfima, ¿tiene sentido trabajar con una editorial? ¿O conviene romper el chanchito y editarse uno mismo, que tiene muchas más herramientas para llegar al público que se interesa por lo que uno hace?
Fuera de eso, el dibujo de Sala está en un nivel apabullante, las caricaturas de los famosos están cada vez más logradas y entre los chistes hay una cantidad de ideas brillantes imposibles de enumerar exhaustivamente. Me reí muchísimo con boludeces como la Rappisodia Bohemia, los chistes de Trump, los chistes de curas pedófilos, el Turco Asís-Tiré, los gremlins del Indio Solari, los juegos olímpicos del rock, el patriarcade, la rockola de Bolsonaro y el Tintinder, la aplicación que usan los personajes de historieta para levantar. Obvio que, tiradas así, en el medio de una reseña aburridísima, estas ideas no tienen ni a palos el efecto cómico que sí tienen en su contexto original, que son las historietas y chistes de Sala.
¿Y sigue habiendo chistes de conchas, de soretes, de gente que se transforma en cosas bizarras, meta-chistes sobre el humor, etc.? Sí. Me causaron bastante menos gracia que en libros anteriores, pero hay unos cuantos. Por suerte, la realidad evoluciona y le da a quien sabe entenderla nuevos elementos con los que hacer humor. Sala tiene las antenas perfectamente sintonizadas con las transformaciones socio-culturales de los últimos años, y eso también se ve en unos cuantos chistes y tiras. Ojalá pronto haya otro plato de este adicitvo y siempre vigente Bife Angosto.
Grazie per tutti y la seguimos pronto. Arrivederci.