el blog de reseñas de Andrés Accorsi

martes, 19 de mayo de 2026

MEDIODIA DE MARTES

Bueno, por fin encontré un ratito para escribir reseñas. Vamos de nuevo con el formato de tres por posteo, así no dejo nada para el próximo (que no sé cuándo será). Empiezo en España, año 2004, cuando la editorial Glénat recopila en un formato chetísimo varias historias cortas del maestro Alfonso Font, todas en vibrante blanco y negro. Son solo 46 páginas de historieta, pero como son relatos bastante breves, aún así el álbum ofrece una diversidad muy atractiva. La primera historia es la que da título a la recopilación: El As Negro, una historia cruda, maligna, ciertamente admonitoria, resuelta con una pincelada de humor negro escalofriante. Después tenemos una historia titulada "Privado", centrada en un caso menor de un detective privado. Seis paginitas entretenidas, sin mayores sobresaltos ni nada que te haga decir "ah, qué genial esto que acabo de leer". Pero después hay otra de "Privado" (con otros personajes) que se extiende a 10 páginas y ahí sí, Font encuentra espacio para desarrollar más a los protagonistas y darle mayor espesor a una trama hiper-turbia de sexo y mala leche. Enseguida viene otra joya: "Y Tú, ¿Qué Has Hecho por la Victoria", con guion del maestro Víctor Mora. Una historia ambientada en la Guerra Civil Española, tremenda, oscura, desgarradora, donde los sentimientos y los vínculos se mezclan con el horror de la contienda bélica de una manera sencillamente magistral. Le sigue la breve "¡Dios lo Quiere!", otro ejercicio de ironía y humor negro en el que Font juega un poco más con la narrativa, al plantearse páginas con menos viñetas. Y cierran dos historietas muy cortitas, casi chistes largos, una de las cuales ("Blobul") llama la atención porque Font emplea una técnica de entintado que no habíamos visto en el resto del álbum. El nivel de las historias es -en general- muy bueno, pero sin dudas lo que me hace atesorar este libro es el trazo de un Font tocado con la varita mágica. Un narrador eficaz, claro, al que no sacan de su sobriedad y su aplomo las páginas con muchas viñetas repletas de texto y que cuando puede meter secuencias mudas, o páginas con menos cuadros, aprovecha y la rompe toda. Crack del claroscuro, dueño de una línea ágil y expresiva, Font se luce tanto cuando aplica grises con tramas mecánicas como cuando resuelve todo con el pincel, o con un plumín endemoniado del que brotan líneas finitas y crosshatchings imposibles. Banco muchísimo a Font, me encanta saber que sigue activo y tengo por lo menos un libro más que lleva su firma en la pila de los pendientes, así que volveremos a leerlo por acá.
Fui a buscar otro librito de Garth Ennis para darle revancha al irlandés después de aquel Battlefields que no me convenció, y me encuentro con The Punisher presents Barracuda, tomito que reúne los cinco episodios de una miniserie... en la que Punisher no aparece ni una sola viñeta. Esto es algo así como "Cazador en el Universo Marvel". Ennis nos presenta a un personaje corpulento, marginal, amoral, que anda en musculosa, putea como una cloaca y solo piensa en términos de sexo y violencia. Incluso lo plantea como una especie de antihéroe, que al final no va a lograr su (poco noble) objetivo. Chumbos, explosiones, sangre, gore, chistes ultra-groseros de teta, pija y concha, los garches más explícitos que se pueden mostrar en un comic de Marvel, personajes grotescos y una sobredosis de puteadas: más Cazador, imposible. Esto es un poquito más realista, porque nadie tiene superpoderes, no hay demonios y las balas lastiman de verdad. Pero va por ese lado: el del impacto que generan la violencia física y verbal. Para que no sea todo tan cabeza, hay también una trama política, bastante bien llevada aunque basada en la concepción caricaturesca que tienen los británicos de América Latina (incluso sin saber distinguir a Argentina o Brasil de cualquier país chiquitito de Centroamérica). Una vez más, Ennis encuentra al compañero ideal en el capo croata Goran Parlov, que acá lleva su línea siempre potente y expresiva un poquito más hacia el estilo de Giancarlo Alessandrini, con algunos chispazos de Carlos Giménez y hasta de Gustavo Trigo. A Parlov se le ocurre la idea (discutible, pero bien ejecutada) de que los personajes tengan las facciones de gente mundialmente famosa: así, Barracuda se parece mucho a Mike Tyson, Big Chris tiene los rasgos de Christopher Walken y Digby está claramente basado en Donald Trump. Seguramente habrá más rostros de famosos que identificarán los lectores que sepan más que yo de cine o de deportes. El color es excelente, la narrativa es atrapante, sin baches, todo el tiempo al palo, y Parlov se da el gusto de dibujar gente en pelotas y sangre a raudales, algo no muy frecuente para los artistas que trabajan en el mainstream yanki. Lo único que no me cerró mucho es el final, ya que Barracuda queda en una situación que hace prácticamente inviable su reaparición en otras historietas, ya sea como enemigo de Punisher o como protagonista de otra epopeya de guarangadas y crímenes de lesa humanidad como esta. Pero puede ser que lo hayan hecho volver, la verdad que no lo sé. Este comic es de 2020, así que oportunidades seguramente no faltaron. ¿Recomiendo el librito? Sí, porque me divertí muchísimo, me reí fuerte con los diálogos llenos de puteadas y el dibujo de Parlov siempre es un lujo y un placer.
Después de unos meses de "desintoxicación" volví a leer historieta argentina, y me fue bastante mal. Le entré a la adaptación de Romeo y Julieta que realizaron en 2020 el guionista Hernán Carreras y la dibujante Aleta Vidal, y me encontré con un trabajo desabrido, anodino, como hecho sin ganas ni onda. El guion es confuso, los personajes entran y salen de escena sin orden, sin la claridad que hace falta sobre todo si pensamos que estos libros están apuntados a un público mayormente de edad escolar. Los diálogos (tomados de manera textual de la obra teatral de William Shakespeare) no contribuyen ni a que la historia se entienda mejor, ni a que los personajes nos resulten más queribles. Y lo más frustrante: el dibujo. Si me decís que Aleta dibujó esto en... 2008, 2009, bueno, puede ser. Eran sus primeros trabajos, le faltaba un poco... Pero en 2020, Aleta ya dibujaba MIL veces mejor que lo que vemos acá. Por ahí esto es una reedición y realmente se trata de un trabajo muy anterior. Lo cierto es que vemos un dibujo con pocos destellos de la calidad que uno asocia con la autora. Los fondos escasean de manera alarmante, cuando aparecen los personajes de cuerpo entero hay errores de anatomía, y los personajes secundarios cambian de aspecto cada vez que aparecen: engordan o adelgazan, envejecen o rejuvenecen, pasan de lindos a feos, de una secuencia a otra... e incluso de una viñeta a la siguiente. El color está muy bien trabajado, pero no llega a esconder (ni mucho menos a compensar) las limitaciones que uno, que sigue desde hace años la trayectoria de Vidal, no esperaba encontrarse en una historieta como esta. Entiendo que las adaptaciones de Latinbooks se hacen por encargo, que en una de esas los autores las "sacan con fritas" en poquísimas semanas de trabajo, y que no le ponés el mismo amor a una creación propia que a la adaptación de un drama del Siglo XVI que te "encaja" una editorial. Pero cuando leíste el Romeo y Julieta de Gianni De Luca (ver reseña del 30/10/17) sabés que esto se puede hacer con mucha más onda, más compromiso y mejores resultados, sobre todo si -como es el caso de Aleta Vidal- tenés talento para el dibujo y la narrativa secuencial. Y nada más, por hoy. Sigo a full con la Comiqueando Digital, que sale a fines de Junio a devastar el multiverso. Y la semana que viene tenemos Agenda Abierta en YouTube y otra actividad con público presente de la que les voy a tirar data más adelante, tanto acá como en el sitio web de Comiqueando. Gracias y hasta pronto.

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