el blog de reseñas de Andrés Accorsi

jueves, 17 de mayo de 2012

17/ 05: DEATH NOTE Vol.12

Y finalmente terminó Death Note, una de esas series que empezamos a recorrer cuando el blog todavía era una novedad, un experimento.
Por supuesto no terminó como yo esperaba. El más grosso, el pulenta, el personaje que tomo a tomo se subió al podio de los mejores de la historia del manga, el que puso huevo los 90 minutos, el tiempo suplementario y hasta en los penales, el que fue héroe y villano, presa y cazador, perdió sobre la hora contra un pendejito yanki medio freak. Donde fracasaron L y Mello, Near levantó la copa. Gracias a él, no existe más Kira, el genocida justiciero. La forma en que Near derrota a Light es tan rebuscada, tan retorcida, que parece de un guión de Gardner Fox de la Silver Age de DC. Pero no es una movida trucha, ni inválida, ni imposible de justificar por parte del guionista Tsugumi Ohba. Simplemente no es ni por casualidad el final que uno esperaba (en realidad, anhelaba) leer.
De Ohba no se puede decir ni mu. El tipo es tan capo que en este último tomo se hizo cargo y corrigió las dos falencias más evidentes que tenía la serie, sobre todo en este segundo tramo. Por un lado, le dio un rol importante a Ryuk, el shinigami, que venía de muuuchos tomos comiendo banco de suplentes. Parecía el pibe Sergio Araujo, el delanterito de Boca que va a criar nietos desde el banco, pobrecito. Ryuk pela chapa cuando ya faltan menos de 40 páginas para el final, pero –por fin- su accionar es decisivo. Y completamente impredecible.
Por el otro lado, y también con el correr de los tomos, Ohba había convertido todo esto en un duelo personal: Light contra L, Mello contra Light, Light contra Near y todos contra Kira. Y al hacerlo tan personal, se desdibujó lo más interesante, que era el dilema moral. En el último tomo, el guionista vuelve a dedicarle unas cuantas páginas al debate crucial, al que hace que todas las acciones de todos los personajes tengan sentido o sean un capricho de nenes pelotudos. A lo largo de los años que abarca la serie, Kira ejecutó sin misericordia a miles y miles de criminales. ¿Es un adalid de la justicia, o un genocida hijo de mil putas? Light, Near y los adláteres de ambos entrecruzan opiniones al respecto pasadita la mitad del tomo y ahí aparecen los diálogos más interesantes que escribió Ohba en mucho tiempo. Sobre el final, y para dejar en claro que lo suyo no es el resultadismo, Ohba pela una escena impactante y conmovedora que nos muestra cómo una inmensa masa de hombres y mujeres mantiene vivo el culto a Kira. Sin ejecuciones, sin cuadernos, sin shinigamis, sin el cerebro mágico de Light, la noción de que un dios llegó al planeta y lo cambió para mejor, sigue viva. ¿Quién tiene razón? O como decía Matías Martin (que ahora se hace el neutral), “Chabón! ¿De qué lado estás?”.
Este tomo tiene como 12 páginas de acción, lo cual es casi un record. Y como siempre, Takeshi Obata las dibujó maravillosamente. Monumento urgente para este capo absoluto.
Sí, ya sé. Hablar en Argentina de lo que venden los mangas en Japón es casi obsceno, como mostrarle a un hincha de Racing los títulos que ganó el Barcelona. Uno mira esas cifras y tiene dos opciones: a) pegarse un corchazo y b) decir “estos tipos son de otro planeta, juegan con otras reglas”. En el caso del manga, está claro que la opción correcta es la b. En Japón, la producción y la comercialización del manga tienen otras reglas, otra lógica. Aún así, lo de Death Note es extrañísimo: más de 26 millones de lectores se compraron los recopilatorios de una serie que tenía todo para ser oscura, para quedar relegada a las márgenes, o directamente para fracasar, simplemente porque iba en contra de todo lo que el fan clásico del shonen busca en un manga. Acá, felizmente, se impuso otra lógica y una obra lenta, muy hablada, sin machaca, sin colegialas que muestran la bombacha, casi sin elementos fantásticos, encontró un público masivo. Un público al que Ohba y Obata invitaron a reflexionar, a debatir, a deducir las jugadas más retorcidas de los personajes, a analizar el poder de las palabras, de los silencios, de los razonamientos. Una obra pensada para hacer pensar. Un delirio, un oasis, una genialidad.

6 comentarios:

Francisco Sampedro dijo...

*Aplausos y ovaciones de pie*

roberto dijo...

"Hablar en Argentina de lo que venden los mangas en Japón es casi obsceno, como mostrarle a un hincha de Racing los títulos que ganó el Barcelona"

BWAH-HA-HA-HA-HA....

Solo pro esa frase , dejo esta reseña en el Top Ten de todas las que hiciste, Papa...

Fede Velasco dijo...

Si te gusto DN, tenes que tirarte de cabeza a Bakuman. En una de esas Ivrea lo empieza a sacar como prometio y podes saltar de una serie a otra sin esperar demasiado o teniendo que comprar la edicion gallega o yanki.

Andres Accorsi dijo...

Ojalá haya pronto una edición local de Bakuman. Son demasiados tomos para mi gusto, pero por las críticas que tiene, me arriesgo a bancarla hasta el final.

DZ2042 dijo...

nnaaaaaaaaaaa

repito y vuelvo a repetir... de la mitad del tomo 7 en adelante un robo a mano armada!!!!!
y lo peor... hacen que kira pierda contra los clones de L... cualquiera... la alargaron al pedo la serie... con 7 tomos cerraba perfecta... con 12... ni a palos...

Bakuman no me gusto ni un poco... y eso que le di changui hasta el cap 100 (del manga)...

Ed-Zap dijo...

Igual desde su inicio siempre esperé que le pasara algo así a Light/Kira y para mi fue un excelente final para él. Yo no creo que la alrgaron en vano, más bien creo que L murió muy pronto. Y Near siempre ha sido mi personaje preferido, me encantó como solucionó todo. Excelente.

No me extraña todo lo que dice Ryuk al final, ya que él vio toda la transformación de Light, de verdad me encantó.