el blog de reseñas de Andrés Accorsi

domingo, 21 de octubre de 2012

21/ 10: RIP IN TIME

Estamos en 1986 y el maestro Richard Corben, que a pesar de su tamaño (tanto en sentido figurativo como literal) nunca se agrandó demasiado, empezaba a olfatear que su momento de furor en los mercados europeos (que ya llevaba casi 10 años) se estaba por acabar. Astuto y precavido, el gigante de Kansas se propuso probar suerte con una historieta más “de batalla”, más fácil, de llegada potencialmente mayor: una aventura al palo, con viajes en el tiempo, máquinas futuristas, dinosaurios y –lo más importante- protagonistas más creíbles, más humanos, más cercanos al lector. Así es como, entre secuela y secuela de Den (una más innecesaria que la otra) el maestro formó equipo con el guionista Bruce Jones, con quien ya había colaborado en historias cortas en varias antologías.
Por supuesto que si sabés de antemano que tu guión lo va a dibujar Corben, existe la tentación de tirarse a chanta. Felizmente, Bruce Jones prefirió arremangarse y cumplir con las consignas. La trama es lineal, simple, va para adelante como una locomotora y –lo más importante- los personajes están muy bien trabajados, evolucionan mucho con el correr de las páginas y no se parecen en nada a los de las otras obras de Corben. Guarda, tampoco es el guión de Watchmen. La forma en que los cuatro protagonistas se topan con “la máquina del tiempo” es un poquito caprichosa y la decisión de hacer mierda en la anteúltima página a uno de los personajes mejor elaborados en las 100 anteriores tiene demasiado que ver con el hecho de que se terminaba el espacio. Si la novela seguía hasta la página 120, estoy seguro de que el final de la Coronel era otro.
Subrayo, ya que estoy, el tema de que Rip in Time se lee como una novela. Originalmente fueron cinco comic-books y recién en 1990 se editó el recopilatorio. Pero lo leés en ese formato y realmente cuesta un huevo identificar las escenas en las que terminaba cada una de las cuatro primeras entregas. Jones pensó esta historia para ser disfrutada así, de un saque, y no me quiero imaginar lo que debe haber sufrido el pobre gil al que, cada veintipico de páginas, se le terminaba la dosis y tenía que esperar (vaya uno a saber cuánto) para saber cómo seguía la historia.
Dentro de ese lineamiento de “una obra menos hermética, de llegada más amplia” lamentablemente estaba la cláusula de “Cero desnudos”, lo cual por un lado fuerza a Jones a plantear los garches de modo “sugerido” y a Corben a abstenerse de dibujar gente en bolas, que es algo que hace mejor que nadie. Me da un poquito de bronca porque estas restricciones no se aplican a la violencia. Acá vemos gente atravesada por balazos, flechazos o morfada por un tiranosaurio como si fuera un alfajor Cachafaz. Pero eso sí, ni medio pezón.
Incluso sin dibujar tetas ni pijas, Corben da cátedra. Se banca páginas con muchísimas viñetas, algunas de ellas repletas de diálogo, se banca un elenco de siete personajes centrales, todos con sus rasgos muy diferenciados, y con todo eso arma unas secuencias de increíble power visual, a su vez hilvanadas por una narrativa con muchos desafíos y con muchísimos hallazgos. Todo esto en blanco y negro! Corben, el tipo que revolucionó la forma en que se coloreaban las historietas en los ´70, vuelve al blanco y negro de sus orígenes underground, ahora apuntalado por un laburo prodigioso en el manejo de las tramas mecánicas, a las que le saca tanto volumen y les da tanto protagonismo como al color en Den o Mutant World.
A nivel visual, lo único infumable es que –como en todas las publicaciones de Fantagor- los textos están escritos con una tipografía mecánica chata, aburrida, ya anticuada para 1986. Una columbeada que jode y mucho, porque –como decíamos- hay páginas con ingentes cantidades de texto y cuando ves esas letras sin onda, en globos gigantescos, y encima tapando los dibujazos de Corben, te dan ganas de cazar el chumbo y descargárselo en la cabeza a alguien. El resto, todo impecable.
En el contexto del comic yanki de 1986, es muy probable que Rip in Time pase un poco desapercibida. Y al tener tan pocas pretensiones, no es demasiado ilógico que eso suceda. Sin embargo, no es una obra que convenga ignorar, ni soslayar, ni mucho menos barrer abajo de la alfombra. Sobre todo si sos fan de de las buenas aventuras en las que pasa de todo y te enganchan de principio a fin a fuerza de ritmo, acción, algo de comedia, algo de romance, conflictos fuertes, ideas impactantes y personajes bien construídos. O si sos fan de Richard Corben, en cuyo caso seguro ya la tenés entre tu lista de imprescindibles.

3 comentarios:

P.C. dijo...

Esta fue la que conseguí completa a 15 mangos editada por unos gallegos en uno de esos libros que sacaban cada tanto con varios números indivuduales reencuadernados. Nada muy lujoso pero una muy buena edición igual, sobre todo por los 15 mangos que me costó. Pensar que el que me la vendió me quería cobrar lo mismo por cada revistita de la JLA de Perfil (que además estaban hechas poronga mientras que éste libro estaba como nuevo).

Coincido en que no es nada demasiado trascendente pero al mismo tiempo altamente recomendable, sobre todo si te gusta Corben. En el guión, lo mejor es el desarrollo de los personajes. Y la trama engancha bastante, recién cuando terminás te ponés a pensar que en realidad no es un antes y un después de nada, mientras la estás leyendo te morfás las páginas.
Lo que me gustó mucho de Corben es el lenguaje cinematográfico que usó. El siempre manejó muy bien eso, pero en esta se manda algunas secuencias que casi las ves en movimiento. Un capo absoluto, incluso en blanco y negro.

Otra cosa muy buena de la edición que tengo yo es que al final de cada episodio individual viene una historieta más vieja de Corben, de esas cortitas que hacía cuando todavía era under, así que cuando extrañaba al Corben más grotesco, el de las tetas monumentales y las pijas descomunales, me leía una de esas y listo.
A mí, que soy un groupie total de Corben, me gustó mucho.

jorge dijo...

Tienes un blog estupendo, felicidades!!!

Desde luego como gran fan de Corben tengo esta historia y me encanta.

He sonreido porque me ha traído muchos recuerdos, hace que no lo leo, ni se sabe...

Un saludo

Jorge
blog: La imaginación dibujada

Andres Accorsi dijo...

Gracias, Jorge! Bienvenido!