el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 26 de diciembre de 2012

26/ 12: CHANNEL ZERO

Una vez más, esto es más raro que bueno. Y aún así es bastante bueno. Channel Zero es el primer trabajo profesional del hoy consagrado Brian Wood, publicado por Image allá por 1997. Y es sobre, todo una obra pensada para reflejar una época.
Allá por los ´90, a Rudy Giuliani, intendente de Nueva York, se le ocurrió limpiar la ciudad, convertirla en un lugar más prolijo, más seguro, más careta. Con el tiempo, lo logró. Pero para llegar a eso, primero se tuvo que enchastrar un poco y ahí es donde se pasó un poquito de rosca: hubo aprietes a periodistas y artistas, represión policial bastante zarpada en varias marchas y gente que terminó en cana sólo por expresar su disenso con lo que Giuliani quería hacer. En ese contexto, Wood crea Channel Zero, una historieta de barricada, comprometida al mango con el mensaje que el autor quería transmitir.
Por suerte es un mensaje tan fuerte (y con el que uno coincide tanto) que conserva su impacto aún hoy. Wood nos grita “despiértense, muchachos, no se suban a las modas, no compren espejitos de colores, no se crean el discurso prefabricado de los medios, porque está armado con mierda, con la mierda que a los políticos y los empresarios les conviene que tengamos en la cabeza para controlarnos mejor”. Channel Zero es un comic 100% contestatario, que sale a romper con ese discurso hegemónico de fines de los ´90 de “ya está, ya no va a pasar nada más relevante, ahora déjense de joder, miren tele y jueguen a los videogames”. Un discurso que en la Nueva York de Giuliani (y en la Argentina de Menem y De la Rúa) se impuso a fuerza de mentiras y garrotazos, para después dejar un desolador saldo de miles y miles de excluídos. Wood cava donde puede su trincherita, y desde ahí resiste, baja línea, tira bombas, intenta viralizar su mensaje ácido, despiadado, profundamente contracultural.
Ahora, ¿es la historieta el medio ideal para hacer una cosa así? Por ahí hay que tenerla muuuy clara para jugarse a hacer esto y que te salga bien, y Wood estaba muy verde. No era Warren Ellis escribiendo Transmetropolitan, por citar una serie de la misma época y con un discurso parecido. Le faltaba mucho, básicamente dibujar mejor y armar mejor la historia, para que la bajada de línea se pudiera integrar a una trama más atractiva, más dinámica, más fácil de sobrellevar. En Channel Zero, las buenas intenciones se pierden entre páginas con muy pocas viñetas, poquísima narrativa y una estética que intenta combinar las minitas hot de Image con la técnica de la foto retocada al mango. Están buenísimos los textos y hay ideas muy grossas a nivel diseño, pero con buenos textos y un diseño copado podés hacer un libro como el que vimos ayer de Miguel Brieva, no una buena historieta.
La cosa levanta bastante cuando Wood encara una precuela, una historia del pasado de la protagonista de Channel Zero, y decide no dibujarla él, sino sumar al proyecto a Becky Cloonan. Cloonan ya era ese amalgam bizarro entre Wood y Paul Pope y su llegada a la serie le aporta una narrativa mucho más fluída y una forma menos brutal de laburar en base a fotos. El guión de Wood, además, es muy bueno. Y lo mejor llega al final, en una historieta de apenas cuatro páginas realizada íntegramente por Wood, pero hace poco, cuando ya se había hecho conocido con DMZ. Acá mete color, fotos, todos esos truquitos de diseñador gráfico que perfeccionó en las portadas de DMZ y un argumento breve, conciso y que resume perfectamente el espíritu de Channel Zero.
La verdad, no sé si se justifica leerse todo este masacote de casi 300 páginas para decir “qué grosso este pibe, mirá qué huevos tuvo para salir a bajar línea a lo guanaco con su primer comic publicado”. No está mal, de hecho por momentos está muy bien. Y está lleno de detalles y cositas que preanuncian mucho de lo que vamos a ver años más tarde en DMZ (que no casualmente es un comic muy político ambientado en una Nueva York distópica). Por eso, por la integridad, por el coraje y por los buenos dibujos de Becky Cloonan, te diría que sí, que se justifica. No me termino de decidir. Lo que sí creo es que si hubiese leído Channel Zero a fines de los ´90 muy probablemente me habría detonado el bocho, mal.

8 comentarios:

Pablo Zambrano dijo...

No tiene un pedo que ver, pero has leido un comic indie yanki llamado angel callejero? Me llama la atencion pero quiero una opinion calificada antes de mandarme con 80 mangos

Andres Accorsi dijo...

No, Pablo, no me suena nada con ese nombre. POr ahí con algún dato más (autor, editorial, género) lo ubico y te puedo orientar. Así, de la nada, no...

Pablo Zambrano dijo...

Los autores son jim rugg y brian maruca (?) en ingles se llama street angel y lo editó un sello llamado slave labor, aca se consigue por ponent mon.
Lo protagoniza una chica skater y tiene un monton de personajes que parecen sacados de peliculas berretas de artes marciales de los 70. Los dibujos tienen una onda medio hnos hernandez

Anónimo dijo...

Che andres el año q viene filtra comentario de minas por el bien del blog ahi mucho macho jaja...

Andres Accorsi dijo...

Sí, a Jim Rugg lo conozco. Es grosso. Sólo por eso, ya le pongo una ficha al comic.
Anónimo, no tengo cifras confiables respecto de la participación femenina entre los lectores que siguen al blog. Pero en general, en todos los sitios y blogs comiqueros gana por goleada el olor a huevo. Si eso cambia algún día, será porque se ponen las pilas las mujeres, no los que escribimos los textos...

brunowayne dijo...

Yo leí este libro hace poco, y coincido en casi todo lo que decís. Más allá de la historia en sí, es una edición bellísima. Y nunca había leído nada del chabón, es quizá bueno empezar con esto. ¿Con qué sigo?

Andres Accorsi dijo...

Yo te diría primero Demo y después DMZ.

Pablo Zambrano dijo...

Gracias andres :-)