el blog de reseñas de Andrés Accorsi

lunes, 21 de mayo de 2018

DOS DE TRASNOCHE

Otra vez se me acumularon un par de libros leídos, y bueno, sin más prologómenos procedo a reseñarlos.
Empiezo con el Vol.1 de Your Name, un manga romántico escrito por Makoto Shinkai y dibujado por Ranmaru Kotone. En general, no me atrae el manga romántico, pero este venía muy recomendado, me sedujo el tema de que hubiera una dupla guionista-dibujante y la verdad que los dibujos están buenísimos. El problema es que después de mirar un toque los dibujos se me ocurrió leerlo.
En realidad no es que sea “un problema”, no estamos ante una bazofia execrable ni mucho menos. Pero… ¡es el argumento de Freaky Friday! El famoso plot del traspaso de una mente a un cuerpo que no es el suyo que sucede simultáneamente en dos personas, y cada una empieza a alterar drásticamente la vida de la otra cuando “posee” el cuerpo que no le corresponde. Eso lo vi en películas, en series, en comics (me acuerdo de Superior Spider-Man)… Es un argumento que de novedoso tiene poco y nada, como el neoliberalismo de equitativo o el macrismo de transparente.
Por supuesto, el argumento está ahí para sostener un guión, y el guión combina aciertos y torpezas. Lógicamente a Makoto Shinkai se le ocurre poner en juego elementos que no vimos en otras historias al estilo Freaky Friday y algunos me resultaron ingeniosos o copados. El contrapunto entre el pueblito agreste en las montañas y la gran ciudad, por ejemplo, le funciona muy bien. Se trata de un manga de tres tomos, con lo cual los autores no tienen apuro en explicar las causas de este switch entre la adolescente del pueblito y el joven de la ciudad, ni en aclararnos qué vínculo existe entre ellos como para que sean los elegidos para protagonizar este extraño fenómeno ¿mágico?. Pero la verdad es que el final del Vol.1 cierra en un punto en el que ciertamente la historia podría terminar (dejando abiertos un par de interrogantes, claro). Sumémosle el hecho de que en general (con la eternamente repetida excepción de Bakuman) los mangas protagonizados por colegialas me tienen los huevos al plato y la respuesta es no. Muy lindo el trabajo de Ranmaru Kotone, pero no te compro ni a palos los dos tomos que me faltan.
Vamos con La Guarida del Gusano Blanco, un libro en el que el guionista Armando Fernández y el dibujante Sergio Ibáñez adaptan al comic tres relatos del siempre vigente Bram Stoker. La Virgen de Hierro y La Joya de las Siete Estrellas son historietas cortitas, bien efectistas, un poco obvias para cualquiera que haya leído muchos números de Creepy. Mucho clima oscuro, un avechucho que se pasa de vivo, y finalmente un castigo sobrenatural para la codicia o la crueldad desmedidas. Nada nuevo bajo el sol.
Por suerte Fernández e Ibáñez se toman 48 páginas para adaptar La Guarida del Gusano Blanco, y ahí sí, hay margen no sólo para conjurar un clima espeso, ominoso, más tétrico que una economía tercermundista en manos del FMI, si no también para más desarrollo de personajes, para más vueltas de tuerca que te desorientan, que te hacen suponer que la historia va para un lado cuando en realidad va para otro. Eso hace que incluso un guionista a mi juicio muy limitado como Armando Fernández mantenga el interés del lector a lo largo de toda la obra, incluso cuando hay páginas groseramente sobrecargadas de globos de diálogo interminables, que quizás en una novela queden bien, pero en una historieta te dan ganas de pegarte un corchazo.
La historia de Stoker tiene un problema grosso, que es el final. No hay forma de que Adam (el protagonista) liquide a ese mega-monstruo gigantesco con poderes místicos tremendos con sólo arrojarle un hacha. Sos un tipo común y corriente, en tu vida te enfrentaste a una criatura sobrenatural, decís todo el tiempo que no creés en mitos ni leyendas fantásticas… y de pronto se te viene al humo un híbrido entre Godzilla y una formación del Sarmiento, blanco, con cientos de dientes… Ni se te ocurre mirar al piso a ver si ves un arma para tirarle. Vomitás, te meás, te cagás, te desmayás, o te da un bobazo, de una. Cero chances de hacerle un aguante. Y sí, ese WTF?!? del final logra deslucir bastante los méritos de una trama que hasta ese punto me había cautivado.
El dibujo de Sergio Ibáñez me gustó bastante. Como en todo relato de terror decimonónico, se filtra esa impronta tan típica del maestro Horacio Lalia, especialista en adaptar a la historieta los cuentos fantásticos de los grandes escritores cuya obra entró al dominio público. Pero por suerte Ibáñez no se queda en seguirle los pasos a Lalia: también pone mucho de su propia cosecha, y por momentos pela recursos que me hicieron recordar los grandes trabajos de Barry Windsor-Smith. Lo que más llama la atención, sin embargo, es el tratamiento de los grises que propone Ibáñez, con una cantidad de matices impresionante, que le permiten lograr una enorme variedad de efectos de iluminación, que a su vez son importantísimos a la hora de acompañar los climas que sugieren los textos de Stoker. Un trabajo sólido, sobrio, quizás superior a la media de lo que produce Ibáñez para las antologías italianas de la editorial Aurea.
Si sos fan de Bram Stoker y ya leíste la suficiente cantidad de adaptaciones al comic de Drácula, muy probablemente te enganchen estas reversiones de otros relatos clásicos del seminal escritor irlandés. La edición está muy cuidada, con un papel de primera y una muy buena introducción del siempre afilado Ariel Avilez.
Y hasta acá llegamos. Nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.

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