el blog de reseñas de Andrés Accorsi

lunes, 22 de octubre de 2018

LUNES CON PAPA FINA

Durante el finde me clavé dos libros realmente notables, que procedo a reseñar.
Empiezo en Japón, en la primera mitad de los ´70, aquel período de mágica fertilidad en la que el Dios del Manga, el maestro Osamu Tezuka, se sumerge en las profundidades del gekiga para regalarnos una cuasi-inagotable sucesión de obras de contenido adulto, a veces muy brutales, descarnadas, desbordadas de una mala leche que no aparecía ni siquiera insinuada en las historietas creadas por este genio en los ´50 y ´60.
Bárbara es una obra atípica dentro de esta etapa oscura y extraña del Manga no Kamisama, porque (creo que por primera vez) el autor juega a abrir interrogantes que no se resuelven nunca. La trama cobra visos de realismo mágico, con elementos que no tienen una explicación racional, o que tienen más de una, y Tezuka nunca nos dice cuál es la posta. La propia Bárbara (protagonista de la obra junto al escritor Yosuke Mikura) encarna el misterio, la ambigüedad, la ilógica. En un momento, Tezuka parece decidirse por una explicación muy copada: Debajo de su aspecto mugriento, su temperamento incontrolable y su desmedida afición por el escabio, la bella Bárbara es en realidad una de las musas que desde la época de los griegos inspira a los artistas. Después aparece una segunda explicación, que contradice a la primera y a la que Tezuka se aferra a lo largo de buena parte de la segunda mitad de la obra: Bárbara en realidad es una bruja, parte de un culto ancestral que adora a dioses oscuros y maneja fuerzas sobrenaturales.
De todos modos, esto es secundario, no es lo que hace atractiva a la obra. El gran gancho que tiene este manga es la dinámica entre Bárbara y Mikura, y cómo la obsesión de este último lo lleva a cometer un disparate tras otro, a veces poniendo en riesgo su vida y otras veces llevando violencia y muerte a las de los demás. La espiral descendente de este consagrado escritor hacia el oprobio es, sin dudas, el hilo conductor de la obra. Tezuka nos pavimenta esta senda con sexo, violencia, traiciones, mentiras, política, romance, misticismo y mucha data acerca de cómo funciona la industria de los best-sellers literarios.
Y claro, también hay que sumar a la ecuación el formidable trabajo del Manga no Kamisama en la faz gráfica. Por raro que sea el argumento, el dibujo del ídolo te mete en la historia, te hace sentir partícipe. Imbatible como siempre en el armado de las secuencias y la elección de los ángulos, Tezuka la rompe además en texturas, iluminaciones y en esos momentos más expresionistas, donde deforma intencionalmente cuerpos y perspectivas para enfatizar ciertos climas y ciertas emociones, sobre todo las violentas. Al que nunca leyó a Tezuka, no le recomiendo empezar por acá. Y al que viene siguiendo la gloriosa (e inagotable) producción del Dios del Manga, le recomiendo que no deje pasar por nada del mundo esta historia retorcida, jodida, en la que la intriga y la obsesión le ganan la pulseada a la aventura.
Salto mortal a Argentina, 2018, para comentar el Vol.5 de El Infante Dante Elefante, nuevo librito dedicado a las historietas mudas de J.J. Rovella. Se supone que es un material pensado para el público infantil, pero como suele suceder con Dante Elefante, acá sobran ideas, recursos y talento para seducir también al lector adulto de paladar negro. Ya hablamos en varias entregas anteriores de cómo estructura J.J. Rovella estos chistes, ya enumeramos su amplísimo repertorio de recursos humorísticos y sus “rupturas formales” que le permiten jugar con el “vocabulario” y hasta con la gramática misma de la historieta.
Lo que tenemos para agregar en este tomito son las historias más extensas, la variante que explora Rovella al dejar de lado (un ratito) el formato de la tira, e incluso del chiste desarrollado en una página, para aventurarse en relatos un poco más extensos, siempre sin palabras. De los que trae este libro, el que menos me sedujo fue el primero, una historieta de dos páginas que funciona como homenaje a Los Tres Chiflados. Pero después vienen esas cuatro páginas en las que Dante es un preso que se fuga de la cárcel, en una historia sencillamente perfecta. Las cuatro páginas de la casa embrujada reeditan muchos chistes que uno ya vio en miles de dibujos animados clásicos, pero el dibujo, el color y la narrativa son excelentes, así que también se destaca.
Y el tomo termina con una aventura de ¡20 páginas! en las que Rovella desarrolla ese homenaje a He-Man and the Masters of the Universe que se puede intuir en la portada. Nunca hubo una historia tan extensa de Dante Elefante y esta realmente es una sorpresa muy, pero muy grata, que engrosa el repertorio humorístico de la serie y que además nos muestra al autor volcado a una puesta en página y un ritmo narrativo más cercano al del comic de superhéroes, donde también obtiene magníficos resultados. Si nunca habias entrado en el fascinante mundo de Dante Elefante, este es el tomo indicado para darle una oportunidad y disfrutar de un J.J. Rovella afiladísimo.
Nada más por hoy. Ni bien tenga más libritos leídos, vuelvo a postear acá en el blog. ¡Gracias y hasta pronto!

5 comentarios:

Unknown dijo...

Andrés, un gusto saludarle, soy fan del blog desde hace mucho tiempo y me ha surgido una duda sobre material argentino que quizás usted pueda responderme. Leyendo entrevistas a Oscar Chichoni leo que él comenta haber hecho algunos cómics de jovencito trabajando para Record. Yo creía que sólo había realizado ilustraciones, pero me apetecería mucho ver un comic suyo. Incluso si lo hubiese hecho con 17 y un estilo menos trabajado. ¿Sabe usted en que números publicó esos comics?

Un saludo

Andrés Accorsi dijo...

No, Unknown. es la primera vez que alguien me menciona un trabajo de Chichoni para Record... Y mirá que yo entré a trabajar a esa editorial en 1987, cuando -supongo- esa anécdota no estaría tan lejana en el tiempo... Quizás trabajó como asistente de algún otro dibujante que publicaba en Record, eso no lo descarto en absoluto... Pero obras firmadas por Chichoni para revistas de Record, la verdad que me parece poco probable que existan...

imaginauta dijo...

Soy el Unknown de antes. Entre sin identificar accidentalmente. Leí eso que le comento en una entrevista a Chichoni del 2013:

"Por otra parte, empecé como dibujante de cómics a los 17 años y en editorial Record. Comencé en el nivel más alto, con los Breccia, los Salinas, Arturo del Castillo, gente absolutamente extraordinaria; pero fue demasiado, como soy un obsesivo y compulsivo de la perfección, tomaba cada viñeta como una ilustración".

Yo de ahí deduzco que si habla de viñeta y diferencia de su etapa posterior es que hizo algún comic.


http://linternamagicaradio.blogspot.com/2013/08/oscar-chichoni-entrevista.html?m=1

Pero si usted no lo sabe que estuvo allá me temo que me voy a quedar con las ganas de descubrirlo.

Aún así muy agradecido por su amable respuesta.

Saludos

Andrés Accorsi dijo...

Ahora me generaste la re-intriga... Voy a consultarle a un hiper-especialista, a ver si tiene más data...

Sisu dijo...

Avisen que onda que hay otro intrigado!!