el blog de reseñas de Andrés Accorsi

viernes, 29 de mayo de 2026

VIERNES EN BLANCO Y NEGRO

Otra vez tardé bastante en leer y reseñar dos libritos, pero bueno, estoy con un montón de otros compromisos. El año pasado se publicó en Argentina un libro llamado Breccia Negro: Edición Definitiva. Algún día entenderé por qué se usa siempre la misma ilustración para la portada, cuando todo lo demás se modifica, pero bueno... Esto está bárbaro para disfrutar con buena calidad de impresión y buenos textos informativos (a cargo de Fernando "el Bicho" García) de algunas historietas dibujadas por el glorioso Alberto Breccia en distintas etapas de su carrera. Acá hay obra dispersa del legendario Viejo, originalmente realizada entre 1941 y 1993, el año de su fallecimiento. Son muchas décadas de diferencia entre unos trabajos y otros, y el libro nos permite ser testigos de la impresionante evolución de un artista que toda la vida se negó a quedarse en el molde y repetir hasta el hartazgo las fórmulas con las que (a veces) le iba bien. A los que somos muy fanáticos de Breccia, nos gusta todo. Desde esas historietas medio frías, medio sin alma, de clásicos aventureros onda Vito Nervio, hasta esos experimentos al filo del mamarracho de los ´80 y ´90 en los que capaz que ni Alberto sabe muy bien qué quiso hacer. Dentro de esa diversidad estética tan pronunciada, creo que elijo la etapa "del medio": creo que la historieta más linda, más equilibrada, es "Miedo", y es de los años ´70, que es cuando Breccia ya tenía desarrollado algo que -desde la ignorancia- me atrevo a denominar "hiper-claroscuro". ¿Qué corno es el "hiper-claroscuro? Vendría a ser cuando el claroscuro deja de usarse como una técnica para incorporar de modo realista las luces y las sombras, o para darle al dibujo relieve y tridimensionalidad, y se convierte en una abstracción, un elemento básicamente de diseño en el que la línea y la masa negra ya no se distinguen, sino que conforman un todo puesto al servicio de un equilibrio entre blanco y negro que busca ser principalmente un elemento expresivo, en los mejores casos (como en la obra de Alberto) puesto al servicio del relato. La antología incluye material que ya tengo en otros libros, cosas que no conocía y alguna que otra que no me interesa en lo más mínimo. Y está buenísima. Lástima el nombre y la tapa, que generan confusión. Me parece que si le ponían Alberto Breccia: Obra Dispersa, o algo así, y una portada distinta, quedaba todo más prolijo. Ahora tengo que agarrar los otros dos libros que tengo en casa y se llaman "Breccia Negro" a ver qué material se repite, para ver si tiene sentido conservarlos todos.
Y termino en Estados Unidos, año 1991, cuando Guy Davis todavía no dio el salto a Vertigo con Sandman Mystery Theater, sino que publica en la humilde editorial Caliber una serie que escribe y dibuja, sobre ideas y personajes co-creados con Gary Reed, que va a ser su "supervisor creativo". La serie se llama Baker Street, arranca en 1989 y tiene dos arcos argumentales importantes, de los cuales yo solo leí el segundo, Children of the Night. Davis nos lleva a una versión alternativa de Londres, en una Inglaterra en la que la Segunda Guerra Mundial nunca sucedió. La serie transcurre en un barrio copado por las pandillas de punks y góticos, en el que se empiezan a producir asesinatos muy violentos al estilo Jack el Destripador. La protagonista es Sharon Ford, una chica que alguna vez fue inspectora de policía, pero en algún punto (supongo que en el primer tramo de la serie) le hizo "fuck you" al sistema y se pasó a la tribu de los punks. Y el personaje con el que los lectores nos deberíamos identificar es Sue, una chica tranqui, tímida, que viene de Estados Unidos y que de a poco explora este bizarro submundo de escabio, rockanrol y violencia pasada de rosca. Davis tira un impacto tremendo, que el lector nunca ve venir, cuando van 30 páginas del relato. Pero el ritmo y el misterio no decaen y 60 páginas después, te tira otra bomba, mucho más heavy que la anterior, y ahí sí, ya decís "¿y ahora cómo bancás esta tensión hasta el final del libro?". Bueno, no hay forma. Al sacudón con el que termina ese tercer episodio le sigue un cuarto muy bajonero, en el que pasa muy poco, y los personajes que siguen vivos reflexionan acerca de lo sucedido. Esto se podría haber abreviado o haber hecho más ágil, porque quiere ser profundo, pero resulta aburrido. Y después hay un episodio más, 33 páginas que son casi una historia autoconclusiva, pero que están inteligentemente vinculadas a lo que leímos justo antes. Esto está MUY bueno, en parte porque aparece un Guy Davis más maduro, que narra mejor, que organiza mejor los elementos en la viñeta y en la página, incluso más versátil a la hora de conjurar climas distintos, que reflejan la diversidad social de los personajes que dan vida a este epílogo. Pero obviamente lo que hace que Baker Street tenga sentido es el dibujo de este monstruo, que ya en esta etapa inicial de su carrera hacía gala de un talento bestial. Después va a dibujar mejor, claro, pero acá ya es MUY notable lo que hace con las tramas mecánicas, como controla el tempo de la narración a través de la puesta en página, el nivel de detalle en fondos y vestuario... Algo de esto lo descartará en una tercera etapa (después de The Marquis, que para mí es su mejor obra) y emprenderá la busca de la síntesis. Pero acá vemos a ese Davis sobrecargado, que no se guarda nada, y que además se entinta a sí mismo. Lo que menos me gustó es el rotulado, a cargo de Vince Locke, que más tarde va a ser uno de los entintadores de Davis en Sandman Mystery Theater. Fuera de eso, toda la faz gráfica de Baker Street me pareció realmente magnífica, sobre todo si pensamos que el autor inició esta serie con menos de 25 años. Nada más, por hoy. A disfrutar del finde y desconectar un toque el cerebro. Supongo que el próximo posteo será ya en Junio. Ah, y el miércoles, en YouTube, estrenamos nuevo episodio de Opiniones Meméticas, junto a Mariano Cholakian. Nos vemos por ahí.

1 comentario:

ElPiju dijo...

Otra vez patinando mal Accorsi, diciendo "al borde del mamarracho", es un arte que no llegó hasta vos, no podes ser tan cerrado. Por dios!!! Es tremenda tanto tu trayectoria como tu ignorancia. Anotate en la facu y hace solo por amor al arte las materias que te hagan entender la variedad del arte pictórico. Vas a disfrutar mucho más todas las lecturas que haces apurado.