el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 14 de julio de 2010

14/ 07: DIEU EN PERSONNE


En Francia, los críticos de historieta otorgan todos los años un Grand Prix (Gran Premio) a la mejor obra del año anterior. El Grand Prix de 2010 se lo llevó Dieu en Personne, la joya del Noveno Arte que terminó de poner a Marc-Antoine Mathieu (un tipo con 51 años de edad y 20 de crear una tras otra las novelas gráficas más vanguardistas del mercado francés) en el Olimpo de los grossos.
Y sí, es cierto que en Dieu en Personne el autor no experimenta tanto como en otras obras suyas (especialmente en su serie Julius Corentin Acquefacques), pero el tema… el tema es sencillamente definitivo. Dieu en Personne nos cuenta qué pasa el día que Dios, el verdadero Dios, vuelve a la Tierra de keruza y empieza a interactuar con los mortales tranqui, sin armar kilombo, hasta que alguien se da cuenta y –tras demostrar sobradamente que se trata del mismísimo Dios- el mundo cambia por completo, de la noche a la mañana.
A lo largo de las 110 páginas que tiene la obra, Dios responde absolutamente todo lo que uno le preguntaría si lo tuviera enfrente. Son diálogos extensos, sofisticados, donde se manejan conceptos ontológicos, filosóficos y hasta de física cuántica. Con Dios en la Tierra, pierde sentido la religión, la propia fe, ya que nadie duda de su existencia, ni de su omnisciencia, ni de su buena voluntad para con los mortales. Y empiezan otros debates, centrados más que nada en la responsabilidad de Dios, en el por qué de su milenaria inacción, en la causalidad, el azar, la emoción, las verdaderas leyes que rigen nuestras vidas y en el por qué necesitamos conocer el origen de la vida y de las cosas en general. O sea que Dios se nos presenta como un intelectual, un sabio absoluto, que da vuelta como un guante a teólogos, psicólogos, filósofos y jueces en unos contrapuntos verbales de un nivel impresionante, en los que Mathieu hace gala de una inteligencia pasmosa, realmente descomunal.
Paralelamente, el autor explora el fenómeno comercial de la llegada de Dios: el merchandising, las giras, los libros, el comic, los videogames, todo aquello que Dios hace o dice se comercializa y el capo de la creación amasa una cuantiosa fortuna que dedica a obras de caridad y a pagar las costas del mega-juicio que le hacen unos cuantos pícaros, perjudicados por fenómenos naturales y demás creaciones de Dios. Mathieu resuelve todo esto con ironía y con un gran talento para contraponer los procedimientos, mecanismos y reacciones ordinarias del “mundo real” con la forma totalmente inusual e impredecible en que Dios responde en cada una de estas situaciones. Metafísica y marketing, justicia civil y justicia divina, interrogatorio policial y preguntas trascendentales sobre el sentido de la vida se dan cita en esta historia absolutamente única.
Con tantos diálogos (y en términos tan elevados) corremos el riesgo de caer en una historieta lenta y embolante. Dieu en Personne es lenta, sí, pero no te aburrís ni un segundo. No querés que termine nunca. Esto se debe en gran medida a la narrativa de Mathieu, clara, dinámica, con los cortes y las pausas puestos en los momentos justos, con un criterio brillante para elegir dónde y cuándo meter los momentos intimistas y los grandilocuentes. Y como si esto fuera poco, estamos frente a un dibujante impecable. Un tipo que maneja las masas de blanco, negro y grises plenos con una cancha devastadora, notable en las expresiones faciales, asombrosamente grosso en las arquitecturas y los fondos, infalible a la hora de iluminar las escenas, y encima con un grafismo personal, con la cuota justa de expresionismo para subrayar con maestría el grotesco, para retratar la mendacidad y la berretada que se generan (o en realidad, se potencian) ante la aparición de algo tan sublime como una visita de Dios a nuestro mundo. Visita que –no hace falta ser el Guacho Vidente para sospecharlo- no se va a prolongar por demasiado tiempo, pero a la que Mathieu le saca infinito provecho.
Creas o no en Dios, esperes o no verlo algún día en persona, esta historieta te va a sacudir. No sólo por su belleza gráfica, sino por las preguntas que hace, las respuestas que da y la cantidad de ideas que te deja rebotando en el bocho, como pelotitas de pinball rellenas de crack, frula y LSD. Historieta Perfecta, de verdad, escrita y dibujada con la mano de Dios.

5 comentarios:

Emiliano Maitía dijo...

Ok, esto tiene una pinta DEMASIADO buena, ¿lo venderán en alguna comiquería de buenos aires?

Andres Accorsi dijo...

Yo lo compré en el stand de Francia de la Feria del Libro, o sea que es muy probable que esté en la librería Las Mil y Una Hojas, que es la que regentea ese stand de la Feria.
No estaba barato, pero valió cada centavo...

TONY GANEM dijo...

Creo que nunca sentí tanta intriga por leer una historieta. Vos la tenés en francés, Andrés? Encontré que se va a publicar en castellano recién en septiembre, y no puedo esperar. Existe alguna versión en inglés? Si es en español y ya existe una edición, mucho mejor. Saludos!

Andres Accorsi dijo...

Ni idea, Tony. Yo me la compré en francés, en la Feria del Libro.
Qué buena noticia que salga pronto en castellano, así la puede leer más gente!

Anónimo dijo...

Hola Andrés, estoy buscando este libro y otros publicados por Sins Entido, pero las comiquerias no tienen nada.
Sabes donde puedo conseguir algo de esa editorial??
Saludos
Juan Pablo