el blog de reseñas de Andrés Accorsi

martes, 25 de enero de 2011

25/ 01: QUOTIDIANIA DELIRANTE Vol.1


Extraño este recopilatorio de historias cortas del genial Miguelanxo Prado, no sólo por las bizarreadas que nos cuenta el prócer, sino porque no parece seguir ninguna lógica. El orden de las historias no respeta –me juego la vida- el orden en que aparecieron originalmente en la revista El Jueves, ni nada que se le parezca. Pareciera que Prado (o Norma, andá a saber) barajó las historietas y creó un orden que responde a un criterio lírico genital: las publico como se me cantan las bolas. Por referencias a hechos reales, por contexto socio-histórico, y hasta por la evolución en el dibujo del genio de Galicia, estoy seguro en un 90% de que estas historietas se crearon en una secuencia que no se parece a la que presenta este tomo.
Detalle absolutamente menor y que -por supuesto- no es óbice para salir fascinados de este viaje por el absurdo cotidiano que nos propone Prado en sus 17 historietas de tres o cuatro páginas. Como ya dije, este material se publicó originalmente en la revista El Jueves, pero atenti: no son todas historias cómicas, no son chistes largos que desembocan en un remate gracioso. Seguro te va a arrancar varias sonrisas y hasta alguna risa posta, pero Prado juega sobre todo a ironizar, a devastar desde el absurdo un montón de prácticas y convenciones sociales a las que aborrece y –vistas a través de su alucinante prisma- el lector no puede menos que cuestionar.
O sea que, más allá de la gracia o el impacto o la extrañeza que puedan causar las historias, el mensaje es de rebeldía. Es una invitación a parar un segundo la pelota y ver a dónde nos está llevando este viaje hacia “el progreso” que parece tan promisorio y tan seguro, que toda la sociedad lo consume de modo acrítico. ¿Toda? No, un dibujante gallego resiste valerosamente a la invasión. No de los romanos, pero sí del consumismo pelotudo, de las leyes, impuestos y trámites burocráticos ridículos, del adelanto tecnológico como solución a cualquier cosa, del canchero urbano que se cree que se las sabe todas y en realidad es un reverendo pelotudo, de la devaluación de las relaciones afectivas… Todos esos temas y su impacto en la sociedad actual (o en realidad, en la de principios de los ´90), le dan de comer a Miguelanxo, le proveen la materia prima que, procesada con su increíble poder de observación y su inmenso talento satírico (más una dosis no menor de mala leche), terminan por convertirse en excelentes historietas cortas.
Prado (ya lo subrayamos hace unas semanas) no sólo es un virtuoso del dibujo y del color, sino que además capta como pocos los tics, los defectos, las manías, esas cositas de la gente “normal”, que hacen al lenguaje corporal y hasta a detalles del habla cotidiana y que, puestos en un comic, le dan onda y tridimensionalidad a este cautivante desfile de perdedores. En las 17 historietas el dibujo no tiene siempre el mismo nivel: de hecho fluctúa bastante. Pero siempre cumple con creces y a veces roza la perfección. Casi siempre nos encontramos con un Miguelanxo cancherísimo en el manejo de una técnica de color tan personal como fascinante, que agrega sutileza a la ironía, belleza a los paisajes (y las chicas!) y texturas al expresionismo (nunca grotesco) que vemos aplicado a los personajes. En muchas de las historias vemos incluso el tratamiento de color que Prado llevó al extremo en su obra maestra, Trazo de Tiza, realizada en simultáneo con varias de estas historietas cortas. Y ahí sobran las palabras. Cuando Prado pinta como en Trazo de Tiza, no hay más nada para decir.
Hace poquito salió en España una nueva reedición de estas historias, que incluye los dos tomos de Quotidianía Delirante que editó Norma (el segundo lo tengo ahí, para leer pronto) y un tercer tomo, que en su momento lo editó El Jueves y que (sospecho) tiene las primeras historietas de este memorable ciclo de Prado. Debe valer una fortuna, pero si no tenés los álbumes individuales, se recontra-justifica.

5 comentarios:

Bruno Gauto dijo...

Estaria bueno que al final de cada entrada que contenga una reseña, pongas una calificacion o una oración final declarando el nivel de recomendación que le das a la historieta. Estaria bueno, y si no, el blog lo voy a seguir leyendo (Y) ;)

Andres Accorsi dijo...

Me parece que a lo largo de los 4.000 caracteres que tiene cada reseña queda bastante claro cuál es el grado de recomendación para cada cosa. No sé si hace falta hacerlo todavía más explícito...

Rodrigo Lopez dijo...

si, absolutamente deauerdo. Una cosa es que Andres haga una reseña y de su opinion, y otra es decir "a esta le pongo un 10" y que alguien parta a comprarlo altiro o "a esta le pongo un 1" y otro diga, "este mejor ni lo leo".....eso es ya un tema personal de cada uno.

Bruno Gauto dijo...

aja, pero a veces terminas resaltando mas algunos costados negativos de la historieta, para rectificarte en los comentarios diciendo que en realidad la historieta en si es muy buena, igual queda claro (Y) ;)

Dante Ginevra dijo...

Eso, Andres! Cuantas Papas le pones a QD???

GRANDE PRADO!!!