el blog de reseñas de Andrés Accorsi

lunes, 28 de junio de 2010

28/ 06: MW


A ver… si yo te digo que leí un comic donde lo más parecido a un héroe es un cura homosexual que cuando era joven perteneció a una pandilla de criminales y abusó de un nene de 11 años… nos fuimos a la mierda desde temprano, ¿no?
Pero pará, que todavía no te conté quién es el villano: el nene de 11 años abusado por el cura crece y se convierte en una especie de genio del mal: estafador, violador, secuestrador, asesino y con una meta: cometer un genocidio. Pero primero, tiene que hacerle pagar por su crimen a otros casi tan jodidos como él. Aquella noche en la que el luego sacerdote Garai lo poseyó en una cueva, un gas letal se expandió sobre la isla Okino Mafune y liquidó en pocas horas a sus 800 habitantes. Claro que esto jamás salió a la luz, gracias a una compleja trama de coimas, favores políticos e impunidad urdida por importantes políticos japoneses y las fuerzas militares yankis, de cuya base salió el gas conocido como MW. Protegidos por la cueva, Garai y el entonces niño Michio Yuki zafaron de morir fulminados, pero Yuki vio su sistema nervioso seriamente afectado. Desde entonces, no sólo sabe que se va a morir joven: también perdió todo reparo, ética o conciencia a la hora de ejecutar sus planes y a la vez ganó un amante que –prolijamente manipulado- se convertirá casi a su pesar en el cómplice de sus mefistofélicos planes.
Las maldades que hace Yuki en estas casi 600 páginas no tienen límites. Muchas veces disfrazado de mujer (su familia le dio a Japón varios notables actores de kabuki), este joven apuesto y de modales afeminados comete las tropelías más aberrantes, en una escalada que lo lleva no sólo a arruinarle la vida a los responsables de la masacre del gas MW, sino también a muchísimos inocentes y por supuesto, al padre Garai que de inocente tenía poco al empezar la historia y cuya búsqueda de la redención llega mal y tarde, como casi todo.
A todo esto, no te dije quién es el autor de esta historieta. Por ahí los nombres de los personajes te dieron una pista. No es Garth Ennis, ni Brian Azzarello, ni Warren Ellis, ni ningún otro prócer de la mala leche nacido en Occidente. Todas estas atrocidades nacieron de la mente privilegiada del Manga no Kamisama. Sí señor, el mismísimo Osamu Tezuka. El de Astroboy, la Princesa Caballero y Kimba. Ese señor bueno, que hacía manga para chicos en los ´50 y ´60, a principios de los ´70 pegó un giro brutal y entre 1976 y 1978 serializó en las páginas de Biggu Komikku esta obra maestra de la crueldad, que debe su nombre al mortífero gas que acabó con todos los isleños de Okino Mafune.
Acá el Manga no Kamisama le juega todas las fichas al guión. No esperes un dibujo tan sofisticado como el de Adolf, ni los majestuosos experimentos narrativos y expresivos de Oda a Kirihito. La faz gráfica cumple sobradamente, pero se propone apenas acompañar al guión. Hay escenas gloriosas, páginas de alto vuelo expresivo, paisajes fastuosos dignos de Jiro Taniguchi, pero el impacto no pasa tanto por ahí.
Lo grosso de MW es sin dudas el guión, esa trama compleja y cautivante que urde Tezuka en torno a Michio Yuki y su magistral plan para asesinar a millones de personas. El desfile de personajes es intenso, variado y rico en caracterización. Incluso algunos tercerones están muy, pero muy bien trabajados y definidos, como para que cada nueva víctima que se cobra Yuki cause un verdadero escozor en el lector. De los “actores” que suelen aparecer en diversos roles en las distintas obras de Tezuka, el único que tiene un rol (bastante secundario) en MW es Shunsaku Ban, el viejo y querido "Mostacho", que interpreta a un nativo de Okino Mafune que zafó de la masacre por estar de viaje y al que le pagaron por no recordar nada.
Atravesado de punta a punta por un dilema moral, incómodo como tampón de virulana, MW es un manga perfecto. Un erótico, trágico y perturbador canto a la depravación Una de las gemas insuperables que nos obsequió el Manga no Kamisama en su etapa de madurez, cuando se volcó a los temas más reales, jodidos y hasta peligrosos. Está publicado en castellano por Planeta-DeAgostini y en inglés por Vertical, como para que nadie se quede afuera.

4 comentarios:

Iván R. dijo...

aca tezuka tiene una onda gegika no?
de ese estilo, me compre hace poco de tatsumi venga saca las joyas y la gran revelacion.
desde que tenia 11 y miraba dragon ball que no compraba manga (TANTOS años no pasaron tampoco, 8 nada mas)
hasta hace poco casi que lo despreciaba al manga

Iván R. dijo...

y estoy esperando que me traigan goodbye, tambien de tatsumi

Andres Accorsi dijo...

Sí, estos son los coqueteos de Tezuka con el gekiga, aunque él no aceptaba estar haciendo gekiga, simplemente era "manga para adultos".

Anónimo dijo...

Ya habia leído tu reseña de esta obra en la komikku, pasa que no tengo de donde conseguirlo y on-line ni da para leerlo... veremos si alguna librería se apiada y lo consigo por deAgostini.
Muy buena reseña, como siempre!
Saludos!

Gerardo