el blog de reseñas de Andrés Accorsi

sábado, 18 de septiembre de 2010

18/ 09: SWALLOWING THE EARTH


Vuelvo a visitar al Dios del Manga, el glorioso Osamu Tezuka, siempre en la búsqueda de sus obras rupturistas, de las que patearon el tablero del manga infantil o apto para todo público y despegaron hacia horizontes más cercanos al gekiga. Y acá encontré EL momento del crack. Swallowing the Earth, de 1968, es la primera obra de Tezuka que definitivamente no está pensada para ser leída por los chicos.
A lo largo de poco más de 500 páginas, Tezuka desarrolla una compleja trama de venganza, orquestada por una mujer que quiere destruir la civilización tal como la conocemos, y se propone derrumbar sus tres pilares: la ley, el dinero y el patriarcado, o sea, la supremacía del hombre por sobre la mujer (cosa que hoy no es tan obvia, pero en 1968 seguro que sí). Parece un plan demasiado ambicioso, pero Zephyrus (que así se llama esta bellísima mujer) cuenta con tres armas clave: la devoción incondicional de sus siete hijas (que también están buenísimas), una cantidad virtualmente ilimitada de oro (se babea Scrooge McDuck) y la genial invención de una científica, la Señorita Chritos, que creó nada menos que la piel sintética, llamada Dermoid Z. Chritos puede crear falsas caras en base a gente que ya existe, desarrollar una falsa piel, “vestirse” con ella y así adoptar la identidad de quien se le dé la gana. Imaginate lo que sucede cuando Chritos y las hijas de Zephyrus logran que esta falsa piel se produzca en masa y se comercialice a escala mundial.
El plan de las villanas avanza a ritmo sostenido y Tezuka se toma su tiempo para mostrarnos las consecuencias de sus éxitos, en breves historias unitarias que prácticamente no intersectan con la trama central. Con otros personajes, en otras locaciones (casi siempre EEUU), el Manga no Kamisama explora situaciones extremas, fuertes, conmovedoras, que se suscitan a raíz de la masificación de la Dermoid Z y de la brutal proliferación de oro, que causa un tremendo sacudón bursátil y financiero en las entrañas mismas del mundo capitalista y empresarial. Todas estas historias son excelentes, con lo cual no importa que nos obliguen a suspender durante varias páginas el desarrollo de la saga central.
Ya les conté que ganan las malas. Pero hay un bueno, también, un pibe fachero, tosco, medio pajuerano, cuyo único interés en la vida es tomar bebidas alcohólicas y ponerse en pedo. Gohomatsu Seki es una especie de Li´l Abner japonés, al que no se le mueve un pelo cuando las seductores hijas de Zephyrus le tiran onda. Con sus limitaciones, y su voraz sed de chupi, el pibe irá a los tumbos por el mundo, se enfrentará a peligros imposibles y zafará de pedo (y EN pedo) para denunciar el maligno plan de Zephyrus. Este personaje es el que no cierra: es demasiado grotesco, demasiado estereotipado y da demasiado para la joda en una historia sórdida, llena de muertes escabrosas, torturas, drogas, lujuria, codicia y crimen fuera de control. Por suerte Tezuka no repetirá ese error en sus obras adultas de los ´70, donde ya no habrá personajes jodones que se tropiezan y ven las estrellitas.
Con estos elementos (y algunos más que no llegamos a analizar) Tezuka se lanza a contar una historia compleja y arriesgada, y se apoya –cómo no- en un dibujo sencillamente genial. La cantidad de trucos narrativos que pone en juego el ídolo en esta obra es incalculable. El despliegue de viñetas, el armado de páginas y secuencias, los estallidos de acción, las escenas de sexo lisérgico (las hijas de Zephyrus drogan con LSD a los tipos a los que seducen), el vértigo de las persecuciones, todo está perfectamente orquestado por un Tezuka prendido fuego, dispuesto a todo. Tiene momentos de enorme expresionismo, donde personajes, fondos y texturas se deforman para acentuar las sensaciones, y un laburo en el diseño de personajes y locaciones absolutamente demoledor. Los personajes de su “elenco estable” casi no aparecen (apenas Lamp y Duke Red, en secuencias menores), lo cual subraya la intención de Tezuka de contar otro tipo de manga, distinto a lo que venía haciendo hasta entonces.
Swallowing the Earth no es LA obra definitiva del maestro, pero no te quepa dudas de que te va a recontra-enganchar.

2 comentarios:

Pablo dijo...

Estimado:

Hace poco descubri su blog, y me hice adicto. También soy lector de Tezuka y me encantaria saber como consiguio Swallowing the Eart, o que me de las señas de la edición para saber si la puedo adquirir.

saludos cordiales
Pablo

Minaverry dijo...

Por fin lo pude conseguir y lo terminé, y me gustó mucho. Tezuka te va llevando como quiere por ese ramillete de historias increíbles que inventa (como la de la familia de impostores), es un genio sin duda.
Aunque me cae muy simpático el protagonista, hasta casi el final hinché por las villanas.