el blog de reseñas de Andrés Accorsi

lunes, 8 de noviembre de 2010

08/11: ANA


Anoche tuve el honor de cenar con el maestro Francisco Solano López y hoy me toca reseñar un libro suyo… Cosas que pasan cuando te morfa la vorágine de la Temporada de Eventos…
Ana es una especie de obra maldita en la ilustre trayectoria del maestro. No sólo fue realizada en el exilio, junto a su hijo Gabriel (que tenía prohibido regresar a Argentina mientras gobernaran los milicos), sino que a la hora de publicarla, tuvieron más problemas que Medio Oriente. Ni siquiera a principios de los ´80, cuando un montón de editoriales europeas sacaban todo el tiempo antologías para adultos y competían a ver quién se zarpaba más, resultaba fácil que alguien se bancara publicar enteritas las 90 páginas de Ana. En Argentina, apenas salieron un par de episodios en la revista Trix, y después hubo que esperar hasta 2005 para que Deux la editara completa y en libro. Paradójicamente, la editorial más especializada en editar para el orto, quemar y estropear buenas historietas, rescató del olvido a esta obra maestra y logró romper la maldición.
¿Por qué era tan difícil publicar Ana? Está dibujada como los mega-dioses por un maestro indiscutido del comic, que atravesaba su mejor momento, lo que llamamos el “Período Mágico” de Solano, ese que va desde El Eternauta 2 hasta Freaks, más o menos. El dibujo es demasiado bueno para ser real. El uso del rotring le da al dibujo de Solano una elegancia y una sofisticación que, combinadas con su increíble expresividad y un montón de trucos narrativos que le salen perfecto, hacen que cada página de Ana sea una fiesta para los ojos. Pero no todo es fiesta…
Lo jodido, lo que convirtió a Ana en una obra maldita, fue el guión de Gabriel. No porque no se entienda, no porque no tenga una estructura redondísima de principio, desarrollo y desenlace, no porque no tenga diálogos magníficos, no porque a los personajes les falte vuelo o carnadura, no porque derrape o se precipite cerca del final, no porque se traicione a sí mismo ni pegue volantazos descabellados… Ninguna de esas cosas que suelen hundir a un guión se padece en Ana. Pero el pecado mortal de Gabriel (consentido por su padre) fue contar una historia demasiado terrible, demasiado desgarradora, donde no queda ni una rendijita por donde filtrar ni cinco centavos de esperanza. Cualquiera de las obras de los ´90 que se las dan de dark, o que se jactan de bajar línea existencialista, al lado de Ana tiene la liviandad de un chiste de los chicles Bazooka. Esto es heavy y perturbador de verdad.
Y no sólo por las cosas que le pasan a Ana, o por las cosas que Ana (que de santa o de pobrecita tiene poco) les hace a los demás y a sí misma. Uno de los recursos a los que más jugo le saca Gabriel es (algo difícil de hacer bien) mostrarnos en carne viva (o en tinta viva) los conflictos internos de la protagonista, esos mambos violentos y contradictorios que la llevan a generar todo el tiempo situaciones límite, de gran tensión dramática y de inevitable desenlace trágico. Ana va en un tren bala hacia la tragedia, y uno hincha por verla zafar, tirarse en algún punto del tren y agarrar para otro lado. Pero ese otro lado siempre es igual o peor que el anterior y la paz y el sosiego no llegan nunca. Sí llegan los desamores, las pasiones, las perversiones, la violación, los asesinatos, la corrupción, la cárcel, la guerra… un garrón atrás de otro que hacen que te dé más bronca que lástima, porque Gabriel te muestra cómo Ana en un punto elige el camino de mierda por el que transita.
Si te gusta la historieta fuerte, testimonial (aunque es una distopía que transcurre en un mundo un cachito distinto del nuestro), perturbadora y con un tratamiento atípico de los temas clásicos de la historieta adulta (el poder, el sexo, la violencia, la política, etc.), Ana te va a partir la cabeza de un hachazo, y te va a doler, pero te va a gustar. Y si esos temas no te ceban, igual la podés sumar a tu biblioteca para flashear con los demoledores dibujos de un Solano prendido fuego, que se jugó la vida para producir uno de los mejores trabajos de su carrera.

3 comentarios:

Rodrigo Terranova dijo...

Altísima historieta. Está bueno lo del "período mágico" de Solano: el otro día repasaba "Evaristo" (acaso mi historieta favorita en la vida) y a cada página me decía: "esto es demasiado, no se puede creer".

Nunca he tenido la fantasía de trabajar sobre personajes de otros... ¡pero con qué ganas haría un Evaristo!

Martín D. dijo...

Andres debo agradecerte con esta, porque le había encarado dos veces a Ana (la tenia en pendientes) y no me enganche te pregunte por acá hace unos meses como estaba y me cebaste.-

La leí.-
Y la verdad fue un viaje.-

El final es demasiado sacado para ser real.-

No puedo agregar nada mas a lo que dijiste del maestro.

Saludos!

Anónimo dijo...

Concuerdo plenamente con vos, Andrés. Unas de las mejores historietas de todas. Abrazo! Colo