el blog de reseñas de Andrés Accorsi

jueves, 21 de abril de 2011

21/ 04: KICKBACK


Y un día el maestro David Lloyd se largó a escribir sus propios guiones. El resultado es este policial intenso, bien pensado y muy bien resuelto.
Kickback es la clásica historia de guerra entre carteles de narcos, con una policía casi tan turbia como los delincuentes metida en el medio. ¿Qué hace que no sea apenas una versión en historieta de esas típicas películas yankis de crimen urbano con Ray Liotta o Tom Berenger, que jamás se estrenan en los cines? La verdad, no mucho. Lo más interesante, lo que más complejidad le aporta a una trama en principio medio obvia, es el mambo psicológico de Joe Canelli, el cana protagónico, que arrastra un tema traumático desde su niñez. Esos momentos heavies de su infancia lo perturban, lo atormentan en unos sueños que al principio parecen crípticos, pero a los que después el guión se encarga de darles sentido y hasta peso propio en la trama. Como todo macho recio, no es mucho más lo que muestra Canelli en materia de personalidad, pero lo bueno es que no se va de la última página como empezó en la primera. Los mejores diálogos no se los lleva Canelli, sino su abuelo, un viejito hecho mierda con muchísima onda, que se roba la historia cada vez que aparece.
No se puede contar mucho del guión sin hacer evidente lo que Lloyd quiere que descubramos a lo largo de la novela. No sé si eso habla bien o mal del guión, pero es así. Podemos decir, sí, que no está estirado, que tiene algunos jueguitos muy ingeniosos de interacción entre texto e imagen (esperables en un tipo que dibujó guiones de Alan Moore, por supuesto) y que, como todo buen dibujante, Lloyd sabe cuándo “callarse la boca” y dejar que el dibujo se haga cargo de llevar adelante la narración. O sea que, como obra de un tipo que no suele escribir sino sólo dibujar, está muy bien.
A nivel dibujo, Lloyd no se guarda absolutamente nada y demuestra, una vez más, ser el mejor alumno de Solano López. Acá, además de escribir él mismo, se colorea él mismo y pela –photoshop mediante- una amplísima gama de recursos que no le habíamos visto nunca. Texturas, engamados, líneas que de pronto desaparecen porque les pega una luz, algunas fotos, tipografías, efectos expresionistas en los fondos… todo esto se combina sorprendentemente bien con el trazo siempre clásico y sobrio del dibujante de V for Vendetta. No faltan, quedate tranquilo, esas caras llenas de expresividad, ni esos claroscuros densos, inquietantes, que vimos por en ejemplo en The Horrorist (donde el maestro también se coloreó a sí mismo). Y por supuesto, con un guión escrito a su medida, su habitual virtuosismo como narrador gráfico queda tan, pero tan en evidencia, que por momentos es lo que más llama la atención.
No mucho más, realmente. Si te gusta el policial urbano, violento, realista, y no pretendés ninguna genialidad que le pegue un giro de 180 grados al género, acá te está esperando Kickback, dispuesto a ofrecerte un soborno irresistible: 96 páginas dibujadas por este inglés incombustible que no se cansa nunca de romperla.

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