el blog de reseñas de Andrés Accorsi

sábado, 23 de abril de 2011

23/ 04: BATMAN: BLACK & WHITE Vol.3


A veces, una buena idea deja de serlo cuando deja de ser una novedad y pasa a ser parte de la rutina. Cuando en 1996 alguien de DC decidió invitar a los autores más grossos del mundo a aportar historias cortas de Batman en blanco y negro, fue un golazo alucinante. No quiero aburrir con la lista de los autores de aquella primera vez: era un All-Star Squadron que te quitaba el aliento, una bola de demolición. Digo, en los papeles. Después, no todas las historietas estaban igual de buenas (como en cualquier antología) y nos tragamos más de un sapo sólo por su firma ilustre.
Algunos años después, otro cráneo de la editorial decidió que Batman: Black & White era un concepto tan pulenta que había que hacerlo todos los meses, ocho paginitas con distintos autores en todos los números de la revista Gotham Knights. Y al principio anduvo bien, tal como atestigua el Vol.2 de esta colección de recopilatorios (el cual suelo manosear cuando lo veo en las bibliotecas de mis amigos, pero nunca conseguí). Estuvieron Breccia, Risso, Bernet, Fegredo, García López… ya ni me acuerdo la cantidad de bestias del Noveno Arte que colaboraron en los primeros números de Gotham Knights. Pero claro, el vértigo de la publicación mensual hizo que, con el correr de los números se fueran acabando los autores de primera línea y que las historias cayeran en manos de guionistas y dibujantes cada vez más chotos.
Ojo, no vayas a creer que este tomo raspa el fondo del tarro y no ofrece más que sobras. No es tan así. Hay un montón de verduleros impresentables, cuyos nombres y trabajos son una afrenta para un título bajo el cual publicaron genios como Muñoz, Otomo o Gaiman, es cierto, pero también hay autores dignos, que se esforzaron por estar a la altura, o por lo menos para sacar un empate. La cagada es que, de las casi 300 páginas que tiene este libro, la mitad no se puede leer. En total son 33 historietas y si hay 10 grossas, es mucho. A ver qué se puede rescatar…
La de Mark Schultz y Claudio Castellini tiene un muy buen planteo, y el italiano afana a cuatro manos, pero a dibujantes que me gustan mucho. La podemos poner entre las presentables.
Obviamente la de Paul Grist y Darwyn Cooke está, cómoda, entre las tres o cuatro mejores del libro y es de las pocas que no olería raro si por accidente se republicara en el Vol.1.
La de Mike W. Barr y Alan Davis tiene un guión digno, con buenos momentos, y unos dibujos de la hiper-concha de Dios. Hacía mucho que no veía a Davis dibujar tanto y tan bien. Realmente impactante.
La de Chris Bachalo y el ignoto guionista Cyrus Voris es apenas entretenida, pero la idea en sí es ingeniosa y el dibujo del canadiense es espectacular. Otro que se mató como pocas veces.
La de Scott Peterson y Danijel Zezelj es una de las más terribles y perturbadoras. Por supuesto, el arte sombrío del croata realza ese clima de sordidez y truculencia. Muy buena.
La que escribe Darwyn Cooke para que dibuje Bill Wray se pasa un poco de limada (era casi para el Bizarro Comics), pero bueno, un poco de grotesco tampoco viene mal.
La de Ann Nocenti y John Bolton también agarra para el lado de la joda, pero no te la ves venir, está todo contado con mucho artificio e ingenio para que sea una sorpresa.
Otra de las imprescindibles es la de Alex Garland (otro guionista ignoto) y un gran Sean Phillips, que da cátedra de climas y de uso de las tramas mecánicas.
La de John Ostrander y Phillip Bond es una historia sencillita, tranqui, sin grandes aspiraciones, pero que funciona bárbaro, al filo de la comedia y con muchas pilas en el dibujo.
Y la de Kimo Temperance (¿quién?!) y Nathan Fox fue la sorpresa, la revelación. Una historia atrapante, con mucha fuerza, casi sin diálogos y con un dibujo devastador.
Después, tenemos guionistas buenos con dibujantes malos (no te imaginás el fiambre que se fumó el pobre Geoff Johns), dibujantes buenos con guiones chotos (el que le tocó a Scott Morse, por ejemplo), autores que habitualmente la rompen (Brian Azzarello, Ed Brubaker, Mike Mignola…) y esta vez no, y otros que remaron, pero no llegaron a un resultado convincente (Joe Kelly, Mike Wieringo, Jill Thompson, Dean Motter, un montón). Y bueno, así, como pudo, medio a los tumbos pero con algunos lindos chispazos, se terminó el invento de Batman: Black & White, una gran idea para atraer a autores grossos a los pagos del murciélago, que obviamente dejó de ser sustentable cuando los autores “grossos” pasaron a ser Paul Kuppeberg, John Watkiss, Tommy Castillo o Whilce Portacio. Es una lucha…

4 comentarios:

Carlos dijo...

Andrés, como siempre muy buena la reseña. Tuve la oportunidad de leer varias de esas historias en la edición de Vid. Dato al márgen, el Alex Garland al que te referís es un escritor y guionista británico. Escribió la novela "The Beach", en la que se basó la película homónima con Leo DiCaprio, guionizó "28 Days Later"... o sea que suele laburar seguido con Danny Boyle, director de ambas.

Anónimo dijo...

acabo de descubrir este blog....he leido tu reseña y no puedo estar más de acuerdo....
de hecho....lo acabo de añadir a marcadores
te seguiré leyendo

Francisco Sampedro dijo...

Grossa la reseña, creo que la primera de un comic que de hecho leí completo.

¿Para cuando Superman Red son?

Andres Accorsi dijo...

Leí Red Son hace mucho, Francisco.
Pero si en algún momento tengo tiempo, me encantaría releerlo, porque me pareció demasiado bueno para ser real...