el blog de reseñas de Andrés Accorsi

domingo, 26 de agosto de 2012

26/ 08: GRANDES HUMORISTAS PARAGUAYOS Vol.5

Hoy la recorrida por la historieta latinoamericana me lleva de nuevo a Paraguay, donde siempre termino por hablar del mismo autor: Roberto Goiriz, el hombre orquesta, el tipo capaz de realizar una novela gráfica de temática histórica junto a Robin Wood, o chistes al estilo de Rudy y Daniel Paz, todo a la vez y sin despeinarse.
La primera mitad de este libro está compuesta por chistes de una sóla viñeta, sin narrativa. Algunos están basados en situaciones coyunturales muy puntuales, obviamente de la realidad paraguaya pero, en general, se pueden entender y disfrutar en cualquier país que haya padecido la nefasta combinación entre gente pobre y dirigentes millonarios. La corrupción y las injusticias que denuncia Goiriz en sus chistes no son propiedad exclusiva del país hermano, lamentablemente, aunque a la hora de leer humor, eso sume. Por supuesto también hay chistes que no tienen que ver con la vida socio-política de Paraguay y ahí también Goiriz se las ingenia para sacarnos una sonrisa.
La segunda mitad del tomo es mucho más interesante, porque está compuesta básicamente por historietas, centradas en dos personajes. El primero es Jopo, un personaje muy universal, muy libre, casi surrealista, que arranca como protagonista de historietas de varias páginas (3 a 6), que parecen apuntadas al público infantil. Después las historias se estandarizan en una sóla página y el personaje empieza a bajar línea acerca de los medios de comunicación, la publicidad y el sistema capitalista. ¿Qué pasa ahí? Finalmente, Jopo se convierte en protagonista de una tira y en cada una Goiriz nos ofrece un chiste autoconclusivo. Y acá ya se va al otro extremo: TODOS esos chistes (supongo que realizados para un diario) se refieren a noticias, sucesos o situaciones de la realidad política, económica o social de Paraguay, y más precisamente de la ciudad de Asunción. Rarísimo periplo el de este personaje cuyo universo (atractivo y poblado de secundarios con mucho carisma) terminó subsumido al de las noticias del día.
Las cuatro páginas finales están dedicadas a otra tira, que claramente duró mucho menos: Juan Tinto, un personaje unidimensional (al estilo de Fallutelli, Cicuta, Ramona y un largo etcétera), pero muy gracioso y efectivo. Como su apellido lo sugiere, Juan Tinto le entra sin asco al vino y en las tiras lo vemos hacer las típicas boludeces que hacen todos los borrachos, aunque con mucho más ingenio y simpatía. A pesar de ser poquitas tiras, creo que esto es lo que más disfruté de todo el libro (y eso que no me gusta el vino), en parte porque el dibujo de Goiriz está muy afilado, muy sólido, con un gran equilibrio entre los espacios blancos (su especialidad es hacer humor con muuuucho espacio blanco) y las masas negras. Hay muchos aciertos en el dibujo, tanto en los chistes como en las distintas etapas por las que pasa Jopo, siempre dentro de un enfoque clásico. No le pidas a Goiriz que innove, ni que se zarpe. Como en sus historietas de aventuras, el paraguayo transita una línea de sobriedad y corrección, con imaginación, con ideas, pero sin asumir demasiados riesgos ni coquetear con los extremos.
No puedo ir mucho más allá, porque no me quiero poner a contar los chistes. La liquido con el reconocimiento a un autor al que por primera vez me encuentro dibujando sin narrar (yo sólo había leído sus historietas de aventuras) y al que le descubrí con mucho gusto esa otra faceta, la de los chistes, páginas y tiras cómicas, todas muy bien dibujadas y con un gran manejo del timing para el humor. Me quedo pensando si Goiriz se sentirá más a gusto rodeado de héroes y villanos en eternos combates entre el Bien y el Mal, o en estos universos minimalistas, ensimismados, poblados por criaturas que sólo existen en su imaginación y que no aspiran al menor grado de realismo, aunque muchas veces basen sus chistes en problemas reales...

2 comentarios:

Diego Jourdan Pereira dijo...

Un procer Goiriz!

Shows Comicos para Fiestas dijo...

Larga vida a Goiriz, orgullo latinoamericano! Procer de la viñeta!