el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 17 de febrero de 2010

17/ 02: TRANSMETROPOLITAN Vol.2


Como esta araña pervertida y kamikaze, yo también soy un bicho de ciudad. Y acá estoy, una vez más atrapado en La Ciudad, esa en la que Warren Ellis y Darick Robertson nos tienden una trampa atrás de otra y nosotros caemos felices.
El segundo tomo empieza como terminó el anterior: con tres episodios unitarios. El primero es un incómodo debate acerca de los pro y los contra de tener cuerpo. El tercero es un alegato en favor de la preservación de las culturas pasadas y la investigación tecnológica de avanzada. Y el segundo es una Obra Maestra hecha y derecha, 22 páginas tan grossas, con conceptos tan jugosos y atractivos que podrían convertirse en trampolín para una segunda serie regular, ambientada en el mismo universo de Transmet, pero centrada en estos personajes (los Revividos).
Y para completar la simetría, el tomo 2 termina como empezó el 1: con un arco de tres espisodios. Acá vemos cómo dos mujeres que no se conocen entre sí, una desde la tumba y otra desde el “diario” para el que trabaja Spider, despliegan un plan maestro para cagarle la vida a nuestro “héroe”. Sin asistentes, ni crédito, ni teléfono, ni acceso a la web, Spider va a tener que sobrevivir en la hostil megalópolis, acosado por varios enemigos que lo quieren pasar a valores.
Uno de ellos es un perro policía al que Spider le volatilizó los genitales en el primer arco, y que busca venganza. Ellis hace con este perro el mismo chiste que Garth Ennis hizo con Herr Starr en la revista de Preacher: el villano jodido va detrás del “héroe” y sufre una derrota humillante tras otra, todas acompañadas de horrendas mutilaciones. Pero no le importa, porque su fuerza de voluntad, propulsada por el odio, es más potente que el dolor. La diferencia es que uno hizo el chiste en breves secuencias salpicadas a lo largo de tres episodios y el otro lo estiró 66 números y un especial. Adivinen cuál es más gracioso…
Hablando de gracioso, la vez pasada casi no mencioné un elemento fundamental de Transmetropolitan: las guarangadas. Las cataratas de insultos que larga Spider cada vez que se saca son memorables. Y en cualquier otro momento, cuando menos te lo esperás, Ellis te bombardea con chistes de curas, de drogas, de enfermedades venéreas, de caca, de pedo, necro y zoofilia, chistes de franceses (como en su notable y reciente Crécy), de abogados, de discapacitados… No hay límites para el humor, dice Ellis (y yo coincido), y menos cuando es gracioso.
Nos queda por subrayar la evolución en el dibujo. Ahora con un entintador estable (el prolijo Rodney Ramos), Robertson mejora sensiblemente su performance. Ahora que los guiones son muy distintos entre sí, y requieren distintos estados de ánimo, distintos climas y –en el capítulo de las Reservaciones- distintas ambientaciones, Robertson se banca el desafío y lo supera de modo más que decoroso. Dos de los unitarios de este libro (el de los Revividos y el de las Reservaciones) están seguro entre los mejores a nivel dibujo de –por lo menos- el primer tramo de la serie. Un truquito que a Robertson le sale cada vez mejor: poblar la Ciudad de carteles y graffitis, stickers y remeras, cada vez más ingeniosos y graciosos, una “disciplina” en la que el Number One va a ser siempre Kevin O´Neill (en Marshall Law, obvio), pero en la que Robertson se luce cada vez más.
Y bueno, Transmetropolitan va creciendo. En este tomo nos queda claro que no está tan bueno ser Spider Jerusalem… aunque si uno lograra ganarse enemigos tan patéticos o tan hijos de puta como los que tiene él, SI estaría bueno ser Spider Jerusalem… En fin, tema para debatir conmigo mismo en otro momento… Lo cierto es que a medida que se suman conflictos, a medida que Ellis narra más y describe menos, la serie gana en complejidad y en atractivo. Y no me acuerdo mucho, porque lo leí hace mil años, pero estoy seguro de que lo mejor todavía no llegó. Ya volveremos por más…

5 comentarios:

Fede dijo...

Excelente. Toda una hazaña escribir una nota por día. Soy un seguidor reciente y la verdad que es un placer leer estos textos.

Una sugerencia: estaría bueno que las notas relacionadas estén vínculadas entre sí. Para facilitar la lectura y poder empezar desde el principio; como en este caso, para leer antes la crítica del vol. 1.

Andres Accorsi dijo...

Fede! La idea es buena, pero no sé cómo implementarla... Yo soy casi un discapacitado de la tecnología...

Rodrigo Terranova dijo...

Andrés, cada vez que creás una entrada, en la parte de abajo dice "Etiquetas de esta entrada:", ahí ingresás una o varias etiquetas (para esta entrada podría ser "Transmetropolitan", "Warren Ellis", en fin, lo que vos quieras). Hacés lo correspondiente en cada entrada; cuando un lector quiera ver todas las reseñas que contengan la etiqueta "Warren Ellis" hará click ahí y sólo verá esas entradas. Funciona como un filtro que organiza la información, muy útil si vas a tener una entrada diaria.

Si este comment te fue de utilidad, después borralo.

Fede dijo...

Otra alternativa es que escribas el nombre de la nota relacionada o algo que guíe al lector. Por ejemplo:

Crítica Transmetropolitan vol. 1

Después (todo esto al crear la entrada, claro) pintas ese mismo texto con el mouse (el típico clic y arrastre).
Le das click al ícono de una cadenita con un mundo para agregar un enlace (está justo entre color de texto y alinear a la izquierda).
Se va a abrir una ventana para que pegues una URL. Abris el post que querés linkear y copias y pegas la dirección en esa ventana.
Aceptás y listo.

Con eso generás un link en la entrada.

Espero que se entienda.
Y sino fue, igual voy a seguir entrando :P

Saludos!

el_bru dijo...

Lo de los cartelitos de la ciudad es muy cierto: hay mucha creatividad y mucho humor puesto en juego. Robertson te obliga a mirar los fondos sí o sí, aunque más no sea para buscar en dónde puso el graffiti "Free Steve Chung" en cada número.
Aguante Transmet!