el blog de reseñas de Andrés Accorsi

lunes, 2 de julio de 2012

02/ 07: LIMA PARA VIÑETOFILOS

Suponete que decidís viajar a Lima y no tenés la suerte de caer justo para las fechas de Lima Comics. ¿Cómo hacés para despuntar el vicio de las viñetas?
Para empezar, atenti a los kioscos. El diario Perú 21 (uno de los dos o tres más grossos) saca todas las semanas tres comic-books de compra opcional, a precios muy accesibles. Generalmente son dos de Marvel y uno de DC. Ahora, por ejemplo, estaban editando Iron Man, Spider-Man y Superman/ Batman. También sin salir de los kioscos, tenés ediciones locales de The Walking Dead, Hellboy y muy pronto Sin City. Y una edición trucha (“marca Chancho”, dicen los peruanos) del comic basado en la serie animada de los Avengers.
Ponele que con esto no te alcanza. En ese caso, la opción más power es el Centro Comercial Arenales, un territorio freak apodado “Arenaliens” y poblado de la bizarra fauna de comiqueros, gamers, otakus y cosplayers. De a poquito, la galería (ubicada en el barrio de Lince) se llenó de cybers, donde los pibes se masacran jugando juegos en red; tiendas repletas de remeras, pins, mochilas y boludeces para el cosplay; locales especializados en miniaturas y muñecos (con una cantidad y variedad de merca que en Argentina nunca en tu vida viste) y un par de comiquerías (la más copada es Skull Comics). Acá vas a ver además de lo que se publica en los kioscos, el material de ECC Sudamérica, algo de lo que editaba Planeta, algo (no mucho) de comic yanki en inglés y no menos de 50 títulos de manga distintos... todos en ediciones “marca Chancho”, escaneados, traducidos e impresos de modo muy precario, obviamente sin licencia. También se consiguen ediciones truchas de Walking Dead y de algunos comics de DC. Recorrer todo Arenaliens te va a llevar un rato largo, y si sos fan de los muñecos, corrés serios riesgos de frotar tu tarjeta de crédito hasta que te quede del grosor de la tapa de una Patoruzito.
Si lo tuyo es una onda más retro, tenés que ir al Centro Histórico. Ahí hay varias librerías especializadas en saldos, donde vas a ver bochas de material de Zinco, Sticker Design, ediciones mexicanas de cualquier poronga yanki de los ´90 y hasta números de El Víbora que acá no se distribuyeron nunca. Pero la pulenta está en las cuevas de la calle Quilca. Ahí hay varias “galerías” con varios puestos uno al lado del otro, una especie de Parque Rivadavia con techo. No todos venden comics, pero los que tienen, tienen merca devastadora: desde Hora Cero, El Tony y Patoruzú hasta parvas monumentales de revistas mexicanas... de los ´50 y ´60! Novaro, La Prensa, ese material ancestral que hoy en Argentina vale forrrtunas, allá se consigue fácil y por mucho menos. También hay material americano raro (comic-books de los ´60 hasta los 2000), los infaltables saldos de Zinco, material de superhéroes editado por Panini en Brasil y hasta parvas de manga en japonés. Son horas y horas de ensuciarse los dedos revolviendo montañas infinitas de comics viejos (y no tanto) que nunca viste o que nunca creíste que volverías a ver.
También en Quilca hay un distribuidor, el que llevó a Perú la merca de ECC Sudamérica, que tiene otra especialidad (además de los saldos de Zinco): las ediciones “marca Chancho” de las historietas de Robin Wood! Hay no menos de 25 títulos distintos, en un formato “de bolsillo”, impresos de modo tan precario como los mangas truchos de Arenaliens. Otro clásico argento que circula a full en edición “marca Chancho” es el Toda Mafalda. Y ni hablar de los muñecos sin licencia basados en los personajes de Quino. De esos también hay miles, hasta en la sopa (cuac!).
¿Y si querés leer material de autores peruanos? Ahí tenés que agarrar para el chetísimo barrio de Miraflores y visitar la librería Contracultura, que además es editorial. Contracultura publica libros muy grossos del ídolo nac & pop Sergio Langer y novelas gráficas de los autores locales más interesantes, como Pérez Ruibal, Rodrigo La Hoz, Juan Acevedo, César Carpio o Jesús Cossio. En ese local vas a ver algo de comic argento actual, algo de Skorpio o Columba y por ahí algún material europeo, pero a precios muy zarpados.
En las librerías de los shoppings hay poco: algo de Planeta (sólo DC, cero Vertigo, manga, europeo, etc.) a precios de lesa humanidad y casi todos los comics que edita en España el pulpo Random House-Mondadori, a precios parecidos a los que se ven acá. Las librerías MUY grossas tienen también algunos comics de Marvel y DC en inglés, pero son casi todos hardcovers a precios disparatadamente caros.
Y no mucho más. La cosa parece estar en expansión, pero muy orientada hacia el palo del mainstream yanki. Del resto, hay poco y nada, a menos que te quieras meter en el bizarro submundo de los mangas “fansubeados” y editados de keruza. Veremos con qué me encuentro la próxima vez que visite la maravillosa, caótica e hiper-consumista Lima, a esta altura, mi ciudad latinoamericana favorita, obviamente después de Buenos Aires.

6 comentarios:

Hernan Ríos dijo...

Andrés, te juro que varias veces soñe (no es metáfora, realmente lo soñe) que existía un lugar así y me confirmaste que existe.

Andres Accorsi dijo...

¿Qué lugar? ¿Las cuevas de la calle Quilca? A mí también me parecían sacadas de un sueño mío...

Anónimo dijo...

Sera comun entre los comiqueros soñar con comiquerias/librerias fantasticas?

Me he pegado unos cuantos chascos al despertarme y ver que no me habia comprado todos esos comics geniales que aparecian en mi sueño.

Andres Accorsi dijo...

Jajajaja! A mí también me pasó miles de veces!

Hernan Ríos dijo...

Si, las cuevas con pilas de material groso, raro e inconseguible tipo las hora cero, gracias muchachos parece que no soy el único loco que tiene esos sueños, jaja

Andres Accorsi dijo...

Por ahí si vamos de a muchos el psicólogo nos hace precio ;)