el blog de reseñas de Andrés Accorsi

martes, 8 de enero de 2013

08/ 01: CUESTION DE EDADES

Hace cosa de un mes y medio, y a raíz de un post acerca de un álbum de Tintín, surgió en los comen-
tarios una polémica que –me parece- da para ser pensada a fondo.
Por un lado, los que dicen “Si no empezás a leer historietas de chico, es imposible que las leas de grande”. Uno de los defensores de este argumento llevaba agua para su molino con una cita a Hugo Pratt, quien se alineó expresamente con esta teoría, y yo aporto el dato de que en una entrevista publicada en la Comiqueando Clásica dijo exactamente lo mismo el maestro Rep. Por el otro, los que sostienen que el virus de la historieta se le puede inocular a gente de cualquier edad, aunque con criterio y cintura para elegir qué historietas darle a el/la neófito/a.
La verdad que es complicado. Yo tengo un “problema”: a la hora de cebar a alguien para que lea una historieta que creo que le va a gustar, no le pregunto si leyó historietas de chico o si es 100% virgen del Noveno Arte. ¿Por qué? Porque doy por sobreentendido que todo el mundo leyó Mafalda, o cualquier otra tira de los diarios. Por ahí sin que les cayera la ficha de “uy, estoy leyendo una historieta”. Mucha gente cree que esas viñetas de la última página del diario son “los chistes” y en realidad son historietas. O sea que hay más lectores de historietas que los que se hacen cargo de serlo.
Más de una vez me pasó esta situación: -Leete esto, que te va a copar por tal y tal motivo. -¿Qué es? ¿Es una historieta? Nunca leí historietas... –Nah, me estás jodiendo. ¿Nunca leíste Mafalda? –Ehhh, sí, pero... –Y bueno, eso es una historieta. –Ah, para mí eran chistes. –Como los de Condorito... –Jajaja, sí, de pibe leía a veces la Condorito. –Bueno, esas también son historietas. Y las que leías en la Anteojito (Pelopincho y Cachirula, La Pícara Sandrita), también. Con esto quiero decir que mucha gente que no se asume como lectora de historietas (ni mucho menos como fan del comic) conoce aunque sea lo básico, tiene el lenguaje incorporado y maneja las herramientas para leer cualquier comic que no se pase demasiado de vanguardista.
Ahora bien... ¿qué posibilidades hay de que alguien mayor –ponele- de 25 años se convierta a raíz de la lectura de un comic X en consumidor asiduo, en fanático, en erudito, en un delirante que da la vida por la historieta como muchos de los que estamos acá? Yo diría que muy pocas. La lectura del adulto es necesariamente desapasionada y por más que un amigo, hermano o sex toy te incite a leer un comic que te parte el cráneo, difícilmente salgas corriendo a comprar más comics, así, por la tuya, sin otros incentivos externos. A mí me pasó con mi hermana. Ya de adolescente, leyó Mafalda y le gustó. Me dijo “¿No hay más?”. –No, pero leete esto que te va a gustar... Y le di un libro grandote de Calvin & Hobbes, en inglés. “Muy bueno”, me dijo cuando me lo devolvió. Pero no me dijo “!Quiero maaaáss! Dame TODO lo que dibujó Watterson en su fuckin´vidaaaa!”, emitiendo babas, con los ojos inyectados en sangre, como un adicto a la heroína con una semana de abstinencia. Ya de grande estudió la carrera de Guionista de Radio y TV y más de una vez se acercó a mi biblioteca en busca de comics de donde chorear ideas para algún guión que tenía que presentar. Me acuerdo que estudió a fondo unitarios de El Víbora, de Skorpio, que me devolvió maravillada The Fall (la gema de Ed Brubaker y Jason Lutes), pero jamás amagó con quedarse nada ni me preguntó “¿Dónde se vende esto, que quiero uno para mí?”. Hace poco la cebé con el Big Book of the Unexplained. Me lo devolvió sin haberlo terminado.
Redondeo mi postura frente al debate: Leer un comic, sí. Dos, tres, cinco, seguro. Entenderlos, disfrutarlos, decodificar ese jueguito entre los textos y las imágenes, también. Ahora, cebarse, zambullirse en la pileta del comic, emprender con ímpetu el viaje de ida que supone hacerse comiquero, salir a gastar fortunas en historietas... y, no. No es algo que hagan la mayoría de los lectores que descubren el comic (incluso el buen comic) después de una cierta edad. Habrá excepciones, por supuesto, y hay que celebrarlas. Pero la mayoría no pasa de ahí, de leer ESE comic que alguien cercano te recomienda, o ESE comic en el que se basa una película que viste y te re-cebó, o ESE comic sobre la vida de alguien a quien admirás, o algo así, siempre esporádico, siempre puntual.
Un poco por todo esto resulta tan importante, tan imperativo generar buena historieta infantojuvenil y difundirla como corresponde. Para inocularle el virus a los lectores cuando todavía tienen intacta la pasión y la fascinación. Y que se vuelvan locos y logren encontrar, en las distintas etapas de su vida, distintas propuestas que mantengan viva la llama. Empezar de cero con los adultos, tratar de cebar con el comic a cuarentones y cincuentones, es como organizar un asado en la Atlántida. Aunque la carne sea de primera, el fuego no va a prender...

26 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante punto, a mí personalmente me paso de empezar a los 25 años a leer comics cuando de chico no era de leer mucho y menos superhéroes, de hecho por muchísimo tiempo tuve grandes prejuicios frente a leer material yanqui por esos prejuicios al comic de capas.

De chico esporádicamente leía tiras en los diarios o viejos recopilatorios de Mafalda propiedad de mi vieja, y algún verano me habré cebado con Asterix, pero nunca fui un asiduo lector hasta que cumplí mis 25 años y comencé a encontrarme con autores que quise investigar a fondo.

Vale aclarar quizás que siempre fui muy cebado de otros medios (cine y literatura), y cuando le agarre el gustito al noveno arte no fue complicado aplicar la misma lógica de 'me gusta -> lo busco' a este medio que para mí era (y tal vez sigue siendo) un poco nuevo.

Anónimo dijo...

yo siempre quise leer historietas cuando niño. Tenía muchas ganas de aprender a leer para entender lo que decían los chistes del diario. Como no había dinero para comprar leí muy poca historieta. Cuando entré a la universidad un compañero me prestó montones de comics Vid y Zinco y ahi me decidí a empezar a comprar y leer comics regularmente gastando el dinero de la beca. Pero en realidad siempre quise leer comics, y si hubiese tenido la oportunidad lo hubiera hecho antes.
Yo creo que es algo genético ( mi papá coleccionaba comics cuando era niño). Según mi experiencia es necesario que te guste leer(mejor aún si te gustan las artes plásticas), pero si a alguien le gusta leer libros no necesariamente le gustan los comics. Hay que tener un cierto "talento". No es solo que te guste conocer buenas historias, es un asunto de entender el lenguaje del comic, que tiene elementos no presentes en otras artes.
Yo también le presté montones de comics a mucha gente y NINGUNO se puso a comprar comics, aun que me decian que les gustaban. De hecho después de salir de la universidad no he conocido a nadie que lea comics excepto dentro de eventos específicos relativos a la historieta. Aficionados al cine:muchos, a la música:muchos, a los libros varios, a los comics... ni uno.

Sucubo dijo...

Como sujeto que esta entrando en la cuarta década puedo decir que, en general, es difícil cebarse con algo a cierta edad. Muchas veces no tenes el tiempo: entre el trabajo, la familia y los varios, si te queda un par de horas para vos es mucho. Te pasa no solo con la historieta sino también con el cine o la música (Suelo juntarme con mis amigos casados y si antes hablábamos de la última de Miike o Lynch ahora los limitamos a Ralph el demoledor)
Por otro lado, la forma habitual del comic yanqui (series basadas en personajes que pueden durar años cuando no décadas) dificulta entrarle al tema al neofito. Un poco como el chiste ese de Big Bang Theory donde Sheldon plantea la necesidad de conocer 25 sagas diferentes para entender el libro que Penny tiene en la mano. En tal sentido cuando me piden algo suelo recomendar cosas de longitud mas limitada como Persepolis o From Hell que se acercan mas a la idea tradicional de la novela tanto en estructura como en temática.

P.C. dijo...

Coincido en casi todo con el artículo. Es verdad que cuando surgió esa discusión yo fui uno de los que se puso medio extremista al decir que si no la mamaste de chico, difícil que te guste. En realidad lo que quería decir es eso que expresó Andrés, que si no te entusiasmaste de chico difícil que lo hagas de grande. Yo también he prestado cosas que me devolvieron diciendo "estaba buena", pero nunca pasó de ahí (y casi siempre con el comentario de que les resultaba raro leer historietas).

Es cierto también el problema de la historieta de superhéroes, incluso para mí que no soy seguidor asiduo de ningún título y a veces me resulta difícil entrarle. Esto tiene que ver con que en el mercado americano no se busca una renovación constante del público sino simplemente mantener lo que ya se tiene. Por ejemplo, cuando sale la película de algún superhéroe, que es el momento perfecto para tratar de enganchar a un público nuevo, las historietas siguen igual de herméticas que siempre, con sagas interminables, crossovers innecesarios, etc. Yo por eso, casi siempre que intenté enganchar a alguien con las historietas arranqué con algo de acá o europeo, que suele ser más amable con el público no historietístico (siempre hablando de adultos, los pibes no tienen el menor drama para engancharse con los superhéroes aunque no entiendan un carajo).

Maku dijo...

En mi caso empecé a los 10 años y lo primero que me compre fue Wolverine “Honor”, arranque muy arriba, porque dps de eso lei Mucho de lo de X-men de Chris CLaremont (la saga de Fenix y todo libro grueso que publicara Vidt en esa época) y algunas cosas que publicaba Zinco de Suicide Squad y Doom Patrol. En la adolescencia fui dejando un poco hasta llegar al punto que no compre mas nada por unos años. A eso de los 19 o 20, ya cursando la facultad, no se bien como ni porque volvi a leer.. y de a poco empece a comprarme cosas de nuevo (cosas de Mckean, Sienkiewicz,etc). Creo que más que nada porque siempre me gusto el tema de la plástica, como bien dijeron más arriba. Pero nunca me engancho con nada que tenga más de 12 numeros, estoy más bien alineado con el formato novela por decirlo de alguna forma. Y es realmente muy jodido hacer que le pique el bicho del comic a alguien ya grande. Cada vez que hable con mi novia o con algún amigo (que no lee historieta) de comis me sentí el mas nerd del mundo. A riesgo de sonar chupa medias, quiero decir q este blog me ayudo a descubrir cosas nuevas y a investigar mucho más, asique por eso, muchas gracias Andrés!

Saludos y que siga el debate.

Anónimo dijo...

Comence a leer historieta a los 14 o 15 años, y lo primero que lei fueron mangas de ivrea, con el tiempo me aburrieron y si no fuera por las novaro creo que hubiera dejado los comic... ahora es impocible :-p existen mas mangas que los que publica ivrea o larp y mas comic que lo que sale en ee.uu... :-)

Cesar Da Col dijo...

Muy buena reflección, Andrés. Me gustó mucho el final: "Un poco por todo esto resulta tan importante, tan imperativo generar buena historieta infantojuvenil y difundirla como corresponde. Para inocularle el virus a los lectores cuando todavía tienen intacta la pasión y la fascinación. Y que se vuelvan locos y logren encontrar, en las distintas etapas de su vida, distintas propuestas que mantengan viva la llama."

Abrazo, Cesar.-

P.C. dijo...

Ah, y eso también. Creo que el mercado de las historietas está dejando muy de lado a los pibes (aunque paradójicamente tiene la imagen de ser un género para niños). Las historietas de superhéroes mainstream están llenas de gore y garche, como si eso fuese contenido complejo y maduro. O mucho monólogo interno extremadamente retorcido, vacío e innecesario.
Creo que Hay otras maneras de hincluir conceptos más maduros sin arruinarle la diversión a los pibes, como hicieron Timm, Dini y compañía con los dibujos animados, por ejemplo. Y hablo de los superhéroes porque suele ser lo que más engancha a los pibes de 10-12 años, que creo que es la edad crucial para cebarse con algo y que dure hasta la adultez. Asterix siempre funciona, y Tintín muchas veces también, pero acá entra el factor precio en juego, al menos a nivel local (y acá en Neuquén, Asterix ni siquiera se consigue actualmente).

jcarlosv dijo...

Hola! Estoy de acuerdo en que si no hay entusiasmo de chico, es muy difícil que lo haya de grande. Y aún así podríamos considerar que esa es una condición necesaria pero no suficiente, todos hemos tenido compañeros de escuela que eran entusiastas de la historieta pero que después la abandonaron.
Y hay otra cosa que deberíamos considerar: ¿qué historieta?... ¿cualquiera? Cuando yo entro en una librería el 99,9 % del material no me interesa, y lo mismo me pasa en una comiquería. Excepto algunos casos que leen TODO (Andrés, creo vos sos un ejemplo de esto) el resto tenemos algunas preferencias... pero creo que esto es material para otra discusión.

Cesar Da Col dijo...

Hola P.C., y...será cuestión de que cada uno ponga su granito de arena y acercarle a los chicos que nos rodean algo de lectura nacional, como Toing (Comiks Debris), Factor Fantasía (Pictus), los libros de Chanti, Tiburcio y muchos más etc...
Como ayuda, aquí los Seleccionados de los Premios Banda Dibujada del año 2011:
http://premiosbandadibujada.blogspot.com.ar/2012/08/los-seleccionados-banda-dibujada-la.html

Abrazo grande, César.-

P.C. dijo...

César: el problema es que acá a Neuquén llega muy poco de lo que se publica acá. Por suerte yo tengo guardadas muchas historietas de cuando era chico (desde Asterix, Tintín y Lucky Luke al Pato Donald, El Llanero Solitario y El Gato Félix). De historieta Argentina tengo más que nada cosas para adultos, porque acá llega lo que traigan en las librerías, que es un pequeño porcentaje de lo que se edita. Y las opciones que he visto para comprar por internet no me convienen, porque el costo de envío me sube demasiado el precio.

Lo que sí se encuentra fácil y que recomiendo a cualquiera que quiera enganchar a un niño en las historietas son las de Pequeño Vampiro de Joann Sfar. Son muy buenas y disfrutables, tanto para los pibes como para los adultos.

Iñaki Rojas dijo...

Yo empecé de chico, con Columba, que mi viejo compraba con frecuencia semanal. "Mi novia y yo", "Pepe Sánchez" (cuando pendejo), "Dago", "Nippur" y "Savarese" (ya un poco más grande) eran mis favoritos. Recuerdo también con profundo placer Asterix y Lucky Luke.

De adolescente, disfruté que mi hermano mayor fuera fan de la Fierro ochentera y flasheé con Rizzo, De Santis, El Tomy, Altuna, Trillo, etc. etc. Pero nunca más volví a acercarme a la historieta ni de pedo.

Cuando empecé a laburar y a disponer de mis propios mangos, me volví melómano. Discos y cd's a patadas. También libros. Pero el mercado comiquero lo tenía lejos, muy lejos. Nada me importaba menos.

A los 35 (en el 2005), nos propusimos con un amigo el desafío de hacer una película en fotos y lo que más "se le parecía" era el comic. Entonces me sentí en la obligación de leer alguno, de ver "por dónde andaba el género", después de tantos años. Entré a internet, busqué "comic" y no sé por qué me apareció "Preacher", de Garth Ennis y Steve Dillon. Leí la reseña, me pareció interesante, pasé por una comiquería céntrica de mi ciudad (Mendoza), me llevé un número cualquiera (de pedo lo tenían) y me recontra cebé. Me la conseguí completa a lo largo de 4 años, entre Mercado Libre, De Remate y alguna comiquería porteña. Y me volví adicto. En todo ese tiempo, por supuesto, me leí de todo. Conocí autores que me volaron la cabeza e historias que me han marcado.

Hoy paso por la puerta de Musimundo, veo el precio de la discografía completa remasterizada de los Beatles, y aunque me encantaría, pienso "Con esa guita me voy a Baires a dedo y me traigo toda la colección de Vertigo".

Abrazos y buen año.

(por cierto, la película la estrenamos en 2009. Era parte de un show, en realidad. Tiene música original de una banda local y la puesta en escena era con banda en vivo y pantalla gigante. Si les interesa verla, su calidad no es la mejor, pero aquí el link de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=XWKZt3n9jPk

I.R.

Iñaki Rojas dijo...

Perdón, le pifié al link (mandé un trailer). Aquí la película:

http://www.youtube.com/watch?v=rdJc5BAs4rw

Gustavo Ippolito dijo...

Buen tema.

Yo empecé... que se yo, 8/9 años con los superhperoes, con las Novaro, allá por los tiempos de las últimas tandas de revistas grandes (las quesalían en quioscos, porque en canjes seguí comprando).

Y justamente ese es un tema: en aquellos días (que como tenemos mas o menos la misma edad es casi tu experiencia) era no solo mas accesible conseguir historietas: solo en Capital debía haber 10 veces mas canjes de revistas que hoy en día comiquerías, y a precios irrisorios, que permitían tirarse al lance con algunas cosas. Hoy a veces tenés que sacar un crédito, lo que hace que mucha gente interesada termine consultando a "los expertos", lo que, a mi criterio, no permite formar una opinión propia.

Y, para mejor, no había tanto canal de televisión, video juegos, etc. Y las historias no tenían tanto trasfondo: eran aventuras por lo general unitarias, simples y para pasar el rato. Hoy en día muchas historietas en su afán de verse adultas apuntan tan alto que ahuyentan mas que acercar.

Pero igualmente, con respecto al tema, conozco mucha gente que de chico leía historietas a rabiar, y hoy en día no te toca una ni en pedo. Y conozco varios que despuntaron el vicio ya de grandes, tipo adolescencia o incluso pasados los 20.

Cristian Carmona dijo...

El otro día estaba hojeando el "The New York Times International Weekly" de Clarín (22/12/12) y leí: "La gente ha encontrado un modelo y rara vez se desvía (del mismo)". Declaración cuestionable, pero me voy a valer de ella para dar mi opinión (humilde y sujeta a correcciones) desde esa trinchera.

Me parece que uno entra al mundo de la historieta cuando está DISPUESTO: a leer, disfrutar del dibujo cuando es lindo, obviarlo cuando es malo, a dejarse llevar por la dinámica narrativa y completar con la imaginación lo que el artista no deja plasmado. Es un medio que exige al lector su cuota de voluntad, no tanto como los libros, pero menos que las películas (con excepciones).

Después viene la segunda etapa que es poder satisfacer la necesidad con el ESTIMULO provisto por el material (la famosa merca que menciona Andrés). Quizás sea sencillez y simpatía para el niño; minas en bolas y tipos musculosos con garras para un adolescente; o complejidad y mensaje para el adulto. Pero debe haber un común denominador que pueda agrupar estas tres etapas de la vida del lector para poder cumplir con la idea de Rep y Pratt y creo que es la capacidad de generar EMPATIA. Quizás sea eso lo que hace más difícil que el lector adulto se inicie en comics.

Con historias como las de Disney, los pibes pueden ir a lugares exóticos de cualquier época con personajes entrañables. Ese es un modelo que sirve, hasta que no sirve más. Quizás por agotamiento del modelo (otra vez Tío Rico perdía su moneda de la suerte) o porque las personas crecen y cambian. Lo que suceda primero.

Después, como me paso a mí, pase a cebarme con los tres grandes (Tintín, Asterix y Lucky Luke). Hasta ese momento no sabía de críticos o pares. No pensaba en la calidad ni periodicidad. Pero sabía que había algo llamado colección. Pase a la tercer etapa: del coleccionista.

Esto me lleva a pensar en la TRANSICION. Si divido mi vida como coleccionista encuentro que pase por: aventura infantil (Disney), Aventura juvenil (Asterix), humor (Mafalda, Inodoro Pereyra), humor subido de tono (Cazador), Acción (DC), erótico (Manara), Adulto (Vertigo).
Yo lo veo como una cadena. Una etapa llevo a la otra. Cada eslabón PREDISPONIA para el siguiente. No lo definía, sino que era algo más sutil: me indicaba que había una forma de comunicar una idea que era agradable. Ahí si me atrevo a hacer una conexión entre el perro Pluto de mi niñez y Signal to Noise de la actualidad. No tiene mucho sentido decirle a un neófito: si leíste Mafalda de joven, eso te habilita para leer DMZ porque ambos son historietas. No lo va a entender porque carece de perspectiva.

Ahora pienso en la oración del inicio la cual parece tener sentido si lo analizo desde la perspectiva de “cambia el contenido pero no el continente”. Pasamos de personajes pero no de formato. El modelo está a salvo.

Ahora me pongo la 10 de Boca que dice Riquelme y planteo: quizás, sea más sano entender a gaturro como, un mal necesario. No es de buena calidad si lo miramos con ojos críticos de adulto, pero a lo mejor sea mínimamente/suficientemente bueno para cautivar al purrete, aunque sea por un verano hasta que llegue otra cosa. Mantener al público cautivo.

Después esta el tema de las recomendaciones que uno piensa que son la Crème de la crème. Yo leí el Eternauta de grande y me pareció aburrido. O sea, la historia de una invasión ya la había leído varias veces. Y después me ponían un escarabajo gigante y un tipo con muchos dedos y dije, esto es chotisimo. También Morrison. Nunca me gusto nada de lo que hizo. Y es la recomendación estándar al comic de autor y complejo en estos casos. Lo único que me llamo la atención fue Doom Patrol pero por lo distinto y bizarro del planteo. Calles travestis y cuadros vivos, no podes.

Gustavo Ippolito dijo...

Excelente tu reflexión Cristian.

FedericoR dijo...

Pero, Andrés: ¿Qué problema hay si no es posible generar ese consumo de adicto? Me parece que los consumos culturales de la mayoría de la gente no son así. Son más esporádicos, salteados y aleatorios. Mucha gente lee una novela de Saer, ponele. Si se cruza con otra, lee otra. Pero no sale a buscarse las obras completas.
Capaz que más saludable que conseguir adictos, es conseguir que la historieta sea uno más de los múltiples consumos culturales de una persona normal...

Andres Accorsi dijo...

No, para mí no es un problema que la gente que toma contacto tardío con el comic lo haga en forma desapasionada.
Yo soy así, un cebado de mierda: un día leí una novela de Sergio Bizzio y no paré hasta leerlas todas.
No quiere decir que todo el mundo tenga que reaccionar de esa forma cuando encuentra algo que le gusta.
POr eso me parece prudente racionalizar el esfuerzo: no romperse demasiado el culo para venderle una historieta al cuarentón, porque a ese le vas a vender UNA historieta. Y sí romperse MUCHO el culo para venderle una historieta a los pibes, porque ahí están los fanáticos incondicionales del futuro. Y esto, sin fanáticos, no prospera, mal que nos pese...

Mariano dijo...

Le presté a un amigo-asiduo lector de Aghata Cristie y Arthur Conan Doyle(hasta donde sé lo único que lee)-Sherlock Time de Oesterheld.Dijo que estaba bueno.Nada más.No remarcó que le haya gustado algo en particular,algún planteo...ni quise preguntarle para no comprometerlo,porque para mí ni lo leyó.O lo empezó y no le gustó al toque,no sé.No le habrá resultado una lectura inteligente como son las historias de esos autores.
Le dije que le iba a prestar El Hipnotizador de Pablo de Santis y me olvidé.Esa definitivamente se puede decir que es una historieta más "elevada",como de su agrado,no?

COSTALITO dijo...

Hola
Personalmente creo que el que descubre la historieta en la infancia tiene una relación muy distinta del que lo hace después de la adolescencia, lo mismo que la literatura en general, ampliando el concepto de lectura. No es lo mismo leer, por ejemplo, Tintín a los 7 años que a los 25, 30 o 40. El disfrute puede ser (es) similar, pero la intensidad es diferente. Como es diferente disfrutar un helado a los 7 años y a los 30, o jugar a un videojuego a los 7 y a los 30.
Además tendríamos que sumarle que para un chico, algo como Tintín es una lectura bastante compleja y para un adolescente o un adulto no. El placer de acceder a una lectura "que exige" es diferente.
Tan diferente como es distinto leer a Lovecraft a los 12 años que a los 40.
Padres, denle historietas a sus hijos y van a tener algo más para disfrutar que tele y videos y literatura. Se lo van a agradecer de grandes.
Saludos.

José Eloy Santillán Glen dijo...

Me enganche realmente con la historieta realmente después de los 20, tenía mi plata para comprar, y además cuando eso no sucedía, apareció internet, pero de chico me partió la cabeza "La feria de los inmortales" de Bilal y "The long Tomorrow" de Moebius, y otros pedazos de Fierro y demas que nunca supe bien como llegaron a mi casa, además de que siempre fuí adepto a la lectura en general (además de Mafalda, claro).
Si no hubiese tenido esa iniciación de chico, también dudo mucho que después hubiese seguido leyendo comics, creo que si no sentís cierta familiaridad al moverte entre viñetas, es muy jodido que te sientas cómodo con el medio, le he hecho hacer leer historietas puntuales a lectores voraces de literatura, me lo han devuelto con el "muy bueno" que todos nombran, pero no he logrado hacerles leer mucho mas que eso, la familiaridad y la naturalidad en cosas en que no hemos tenido una breve entrada en la niñez es algo no imposible, pero si muy difícil.
Aquel que no escuchaba mucha música de chico es muy difícil que vaya a un concierto en vivo, por mas que le guste el artista.

Max dijo...

No sé. Yo soy de los que creen que la historieta como medio debería andar por los mismos carriles que cualquier otro medio. O sea, la gente consume historias (o lo que la gente de marketing nos dice son buenas historias) tanto en cine, en tv o en literatura. Y muere ahí, la mayoría ve una película, la disfruta y pasa a otra cosa, el cine como mercado no desaparece porque hordas de cinéfilos cebados con, ponele, Jason Bourne, no salen a comprar desenfrenados cualquier película con agentes secretos o la filmografía de Matt Damon. Lo mismo con la TV o la literatura. Quizás ahora haya más cebados con Game of Thrones, pero la mayoría te lee un libro cada tanto y no por eso busca más, incluso muchos de los que leen los libros de Martin.
El fanático de lo que sea, para mí, a la larga te termina jodiendo más de lo que te beneficia. Primero porque el fan se banca mucho más que le vendan basura, justamente por ese compromiso que requiere "ser fan de", y justamente por eso te termina condicionando ya que en algún punto empezas a escribir/producir para ellos, haciéndose cada vez más chico el círculo. Y así casi que explicas los últimos 25 años de la industria del cómic de superheroes.
Me parece mucho más sano, y acá voy a recurrir a ese mito del manga en Japón (mito en el sentido de que hasta que no lo veo, no lo creo), en el que la gente de todas las edades y NSE consume historietas como algo descartable. Compra los semanarios impresos en el papel mas berreta que existe, las lee y una vez que termina las tira a la basura y sigue con su vida. Y ya está, es un comic, no hace falta que le levantes un altar. Quizás si leíste algo que te gustó, te termines comprando una edición más duradera para guardar y releer, pero la mayoría de la veces no leemos "la obra trascendental", la mayor parte de las veces, es simple entretenimiento.
Y tal vez si la historieta acá se mostrara un poco más como eso, entretenimiento barato, y un poco menos como algo solo para fans, impreso en un papel de puta madre al punto de que tenes que poner no menos de $25 para algo que no te dura más de 5 minutos, quizás podría ser un poco más sustentable sin que siempre haya que salir a fanatizar gente para sostener un mercado.
Igual, es solo la impresión que me queda viéndolo desde afuera, la realidad dentro del mercado puede que sea otra cosa totalmente distinta. Pero es la idea que me queda después de años de ver editoriales ir y venir.

Andres Accorsi dijo...

Interesante tu comentario, Max. Pero no sé si conecta mucho con el debate de la edades. Por ahí sirve para abrir otro debate, acerca de los pro y los contra de que la industria labure para los fans. Vamos a elaborarlo un poco y lo planteamos en un futuro post, ¿te parece?

Anónimo dijo...

Iba a decir algo asi como: "No creo que sea necesario leer historietas de chico. Yo, por ejemplo, empecé a leer de adolescente y..." pero me di cuenta que era mentira: ahora pensé dos segundos y me di cuenta que de pibe leía bastante historieta (Patoruzú, Patoruzito e Isidoro, algo de comic yanqui). O sea, digamos que en un nivel inconsciente ya está instaurado el "idioma de la historieta".
Ahora, yo no sé si ahí está la clave: creo que la clave está más bien en hacer que la historieta deje de ser un nicho para gente rarita o, dicho en palabras más finas, un gusto cultural específico sin pretensiones de abrirse a otros públicos. A lo que voy es que a mí me gusta leer manga pero no me interesan ni los Cosplay, ni la música japonesa ni comer Ramen y, sin embargo, si vos decís "leo manga" te van a identificar con un Otaku. Lo mismo lo aplico al comic yanqui: no me interesan ni Star Trek ni Star Wars, ni saberme de memoria todas las continuidades de los mundos de DC y Marvel pero si digo que leo cómic, se malinterpreta que me interesa todo eso y que soy un freak. O sea, todo bien pero entro a una comiquería y me siento en otro mundo, no me siento cómodo como puedo estar en una librería Yenny (por poner un ejemplo, dudo que a una comiquería entre la variedad de público que puede entrar a una librería y cuando veo todo ese merchandising de Naruto me da cosita).
Entonces, en este punto digo: "pará, no quiero ser un bicho raro, o que piensen que lo soy". Asi que contestando a lo que dijo Max: creo que habría que intentar hacer de la historieta algo comercial. (Perdón, ya sé que me fui a la mierda y no era el tema del post).

Jora dijo...

¡Muy buen artículo!

Yo he leído una muy pocas historietas cuando chico, más bien en mi adolescencia. La razón por la que no me volví fanatico fue por que no acepté la inversión monetaria que singificaba seguir unas tantas historietas que leía en segundos...
Pero te digo, si algún día se continúa Anita, la hija del verdugo, y con la misma calidad argumental y gráfica, lo más seguro es que empieza a consumir...

Por lo pronto, hay unos cuantos unitarios que me interesan y que no compro por pereza de ir a una comiquería...

Anónimo dijo...

Yo empece a los 6 años con Spiderman, y en general permaneci muchos años con los superheroes, bastante extraño si partimos de que el comic siempre fue mi pasion desde chico, pero en literatura ya leia a Quiroga, London y Kafka tiempo antes de que me abriera a otra clase de comics, se puede admitir que ni siquiera era fan de los superheroes, sino que leia Spiderman, pero un dia los Xmen aparecian como invitados, y entonces "bueno, ahora leo Xmen tambien" y etc, algo que de hecho es comun en mi casa, mi papá, que fue el que me llevo a leer comics, siempre fue selectivo incluso dentro de Marvel y DC, pero con personajes, no con autores, XD (lo que me causaria problemas en años posteriores, ya que salvo por Spiderman, en general mis favoritos no tienden a ser los suyos, y el es el que compraba las cosas).

Recien empece a comprar comics cuando salio Comics Conosur con 12 años, hasta ese momento todos los comics "mios" eran cosas que mi papá compro y no le habian gustado, o cosas que me habian regalado (incluyendo un tomito de Groo, que bueno que era eso), pero no fue hasta que lei la biblioteca clarin de la historieta, que realmente me expandi. En cierta forma fue como que me gusta la historieta, pero no voy a ella muchas veces, sino que estoy leyendo (leo mucho), y entonces algo sale, me interesa, lo leo, los bajos precios de las librerias de Corrientes han causado que compre kilos y kilos de cosas, entre los que encuentro cosas buenas y otras que no tanto, u horribles, pero bueno, en cierta forma a veces me quejo de mi "conformismo", ya que es muy dificil que algun comic me desanime para leerlo, y aunque apeste, sigo hasta el final, y sigo, y sigo, salvo que me quede dormido, y me pasa con todo.

Un contra ejemplo a lo de la edad parte de una ex mia, pasados los 20, que me dijo que siempre habia querido leer comics pero no podia porque priorizaba la guita en otras cosas y demas, aunque lo primero que leyo se lo preste yo, al toque ya comenzo a comprar cosas que le interesaban.

Mi novia actual ya lee manga, pero igual es esceptica a meterse en otros medios, cosas de la vida.

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