el blog de reseñas de Andrés Accorsi

martes, 22 de enero de 2013

22/ 01: TITEUF Vol.1

Veníamos de mezclas raras: guionista francés y dibujante filpino, guionista portugués y dibujante argentino, guionista inglés y dibujante brasilero... Esta vez es todo más sencillo: un sólo autor, el helveta Zep, que viene de la Suiza francófona y –coherentemente- trabaja para el mercado francés. En realidad, reina sobre el mercado francés. Su último libro, el Vol.13 de Titeuf, fue el álbum de mayor tirada y mayor venta de 2012, en un año en el que las librerías francesas recibieron más de 5.500 novedades. También en 2012, una editorial argentina apostó a editar en nuestro país los álbumes de Titeuf y arrancó con “Los adultos, las chicas y otros misterios”, una traducción bastante frutihortícola de “Dieu, le Sexe et les Bretelles” (Dios, el Sexo y los Tiradores), que es como se llamó este recopilatorio en Francia, cuando se editó hace 20 años, en Diciembre de 1992. Esa primera edición (con un humilde tiraje de 8000 ejemplares contra el millón que tiró el Vol.13) se imprimió en blanco y negro. La edición argentina, en cambio, está tomada de la reedición de 2010, para la cual el primer álbum de Titeuf fue íntegramente coloreado.
Acertadamente, la editorial V&R apunta este libro (y el Vol.2, que prometo reseñar pronto) a los fans de Mafalda y Bart Simpson. Como la nena de Quino, Titeuf cuestiona a full todas las cosas que no termina de entender del mundo de los adultos. Muchas tienen que ver con el sexo (tema que en Mafalda prácticamente no se toca), pero también se habla de Chernobyl, de los turistas japoneses, las drogas y las guerras, todo en un tono en el que se mezclan la ingenuidad con la mala leche. Y la referencia a Bart es ineludible, porque acá también tenemos a un borreguito kilombero, eternamente sublevado a padres y maestros, aunque cuando se pasa de listo, a Titeuf suele irle bastante peor que a Bart.
Por otro lado, tanto Bart como Mafalda comparten algo fundamental, que define a esta obra maestra de Zep: son chicos, pero sus historias no son para chicos. Así como no le podés dar un libro de Mafalda a un nene de seis años porque no va a entender el 70% de los chistes, lo mismo pasa con Titeuf. A los más chicos seguro les llamará la atención el dibujo, el color y obviamente el hecho de que los protagonistas son chicos. Pero no es una historieta pensada para ellos. Esto no se podría publicar nunca en Genios ni en Billiken, digamos. Y no sólo por los chistes de pitos y pedos. En Titeuf hay, sin duda, una visión de la vida jodida, cínica, ácida... adulta, bah. Y si bien se basa mucho en el contrapunto entre cómo entienden la vida los chicos y los grandes, puesto a quedarse con un grupo etáreo, me parece que Zep se queda con los grandes, o por lo menos con los mayores de 12 o 13 años, que ya entendieron unas cuantas cosas.
Me falta decir que cada página es un chiste autoconclusivo, que desde el primer momento Zep rodea a Titeuf de un muy lindo elenco de personajes secundarios, que muchos de estos chistes me resultaron muy, muy graciosos, con remates impredecibles y muy efectivos, y que todo está dibujado maravillosamente por un virtuoso, un dibujante de enorme talento al que –si las ventas ayudan y salen más tomos- vamos a ver mejorar hasta niveles siderales. Por lo menos al principio, Zep no hace nada a nivel gráfico que no hayamos visto en los buenos dibujantes franco-belgas de estilo humorístico. Aún así, hay páginas y viñetas bellísimas, con composiciones exquisitas y –lo más importante- hilvanadas por una narrativa perfecta, en la que sobresale un timing para la comedia absolutamente devastador.
En estas páginas, Zep nos invita a mirar con otros ojos a los chicos de 8 ó 9 años. ¿Son demonios despiadados que gozan haciéndoles la vida imposible a los adultos, o pobres criaturitas que no tienen ni la más puta idea de lo complejo, perverso e injusto que es el mundo en el que les toca vivir? Eso lo vas a decidir vos cuando tengas bastante Titeuf leído. Mientras tanto, a disfrutar de esta verdadera joya del humor y de este clásico moderno que –a diferencia de nuestro famoso felino- tiene merecidísimo su escalofriante éxito.

4 comentarios:

rodrigo dijo...

Me gustó que la gente de VyR adoptara el formato francés y no como liniers que optó por el 24x17 para editar Monseuir Jean. Espero ansioso mas tomos de Titeuf.

Sucubo dijo...

Tu rechazo absoluto de gaturro demuestra una homofobia palpable. Accorsi no discrimine: la pronga tambien tiene derecho a imprimirse en papel.

Román Vignolo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Román Vignolo dijo...

Mi hijo de diez años compro este tomo en una librería que tiene saldos en Rosario donde vivimos, mi mujer no se dio cuenta. Mi cara se transformó cuando vi la portada. Le recrimine a mi mujer que le haya comprado una historieta con un pito en la tapa.
Más allá del enojo prematuro acepté con coraje la catarata de preguntas que podrían venir luego de una hojeada de la revista. Lo dejé pasar pero las preguntas no vinieron. Seguro porque habrá tenido quejas, el librero pegó con boligoma la ultima hoja a la contratapa y la picardía de mi hijo pudo más y la despegó. Ahí se ve a Titeuf en *spoiler* un sex shop con muchas garchas de plástico y otras cosas.
Luego escuché en los podcast que este es un personaje consagrado y que vende a rolete así que hoy lo leí.
Mi sorpresa fue que mi hijo, cual censor de la comic code autority había TACHADO todas las malas palabras y dibujo de tetas y cachuchas.
Y ese despertar de la inocencia y la curiosidad por saber sobre el sexo, y la represión por no saber también, se vio reflejada en el personaje y en la actitud de mi pequeño. ( Que ya no es tan pequeño, parece que diez años es muy chico pero tiene cada contestación! )
Saludos.