el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 16 de enero de 2013

16/ 01: LA MANSION DE LOS PAMPIN

Me reencuentro con el genio de Galicia, el insumergible Miguelanxo Prado, que en 2004 publicó esta breve novela gráfica con la que –predeciblemente- ganó unos cuantos premios.
La Mansión de los Pampín tiene apenas 45 páginas, casi todas de 6 viñetas, una que otra de 7 y una sóla de 8. Los textos son escuetos y no escasean las secuencias mudas, con lo cual se lee muy rápido. Una cagada, primero porque el libro es caro y uno quiere que –cuando desembolsa una fortuna por un libro- la lectura rinda un poco más. Y segundo porque uno rápidamente pega onda con los personajes (especialmente con el protagonista, Indalecio Pampín) y los quiere ver más “tiempo” en escena. De todos modos, me doy cuenta de que este mismo argumento, desarrollado en más páginas, se caía a pedazos. 45 páginas es la extensión máxima. Se podía contar lo mismo en menos páginas (y con menos gracia, menos desarrollo de personajes, etc.) pero en más, imposible.
La historia nos cuenta cómo cambia la vida de Indalecio Pampín y su familia cuando este hereda de su tía Isolina una casa en la campiña de Galicia. El primer tramo es gracioso, pero predecible: Prado se regodea con el brutal contraste entre lo que Indalecio cree que era la “mansión” de su tía y lo que realmente acaba de heredar. De ahí en adelante, el autor se dedica a meterle el dedo en la llaga al protagonista: todos sus intentos por levantarle el valor a la propiedad se verán obstaculizados por normativas absurdas y todo parecerá jugarle en contra, hasta su propia familia, que se desentiende cada vez más de la herencia y lo deja a Indalecio remando solo, en medio del océano de polenta. Este segundo tramo, en el que más que la risa se impone la indignación, es brillante.
Y en el final, un pase mágico de Prado hará que combinemos las dos cosas: risa e indignación, como en los mejores textos polémicos de Arturo Pérez-Reverte. No quiero contar cómo se resuelve la trama. Digamos que, visto muy de lejos, parece un empate.
Como en sus mejores historias cortas del ciclo Quotidianía Delirante (vimos un par de tomos a principios de 2011), acá Prado utiliza el humor para invitarnos a reflexionar acerca de un montón de cosas que están mal en nuestra sociedad: la burocracia, el egoismo, la búsqueda del status que nos lleva a creernos mejores por poseer o consumir más que el vecino, la distorsión de los valores, la falta de ética en los poderosos... En algún punto, uno se pone de la vereda de enfrente de la esposa y los hijos de Indalecio, y obviamente de las autoridades del pueblo y del empresario de la construcción que –también obviamente- los quiere cagar. Pero después pensás... “pará: ¿qué habría hecho yo en su lugar?”. Y la respuesta es bastante más heavy y menos placentera que la lectura de este comic.
El dibujo de Prado no tiene desperdicio. Se nota que sus años en la animación lo ayudaron a limpiar la línea, a sintetizar, a no derrochar trazos. Te imaginás estas páginas sin el color y ves apenas una línea negra finita, muy dúctil pero siempre del mismo grosor, muy expresiva y casi sin masas negras. Y claro, a color esto explota. Con la asistencia de Víctor Galdón, el prócer gallego mete su clásica catarata de colores pastel, sutiles juegos de iluminación, hermosas texturas para realzar los paisajes y todas esas cosas que muy difícilmente se puedan hacer en un dibujo animado. Pasan los años y Prado está cada vez más afilado a la hora de identificar y plasmar en el papel los detalles, los gestos, los tics de esta clase media de la que es agudo observador y despiadado verdugo.
La Mansión de los Pampín es un comic inteligentísimo, ameno y obscenamente bien dibujado. No me quiero cebar mal en la exégesis para no hacerles el juego a los delirantes que, con la excusa del tamaño grande, el papel finoli y las tapas duras, pretenden que paguemos más de $ 100 por míseras 45 páginas de historieta. Eso no tiene pies ni cabeza y hay que replantearlo. Ahora, si sos muy fan de Miguelanxo Prado, podés dejar los replanteos para más adelante y, si te da el cuero para pagarlo, tirarte encima de este excelente álbum del maestro.

3 comentarios:

Maku dijo...

El tema precios es tremendo.. como mierda puede ser que por un libro de 6o y poco de paginas se este pagando arriba de los 130 mangos? ta bien que devaluamos, pero ya nos estan metiendo el brazo en el orto.

Anónimo dijo...

No se si lo postearon antes, pero boludeando en Internet encontré esto:

http://www.youtube.com/watch?v=pGFCXjZLQqg

jorge dijo...

Lamento que sea tan caro... Aquí en España, también se está poniendo difícil el tema de los precios... de toodas formas siempre los cómics siempre han sido un vicio caro..

Por cierto la última obra de Miguelanxo, Ardalén, es otra joya... espero que la disfruten

Un saludo

Jorge
La imaginación dibujada