el blog de reseñas de Andrés Accorsi

domingo, 14 de julio de 2013

14/ 07: ALGO IMPOSIBLE

Sin saberlo con certeza, estoy bastante seguro de que algún día alguien lo agarró a Peter Bagge y le dijo “flaco, si te ponés un poquito más las pilas y te rompés un poquito más el culo, vas a poder vivir de dibujar historietas”. Ernán Cirianni es el Peter Bagge de una realidad paralela en la que nunca existió esa conversación. Ernán y Bagge no son de la misma generación, ni nacieron del mismo lado del mundo, pero comparten la mirada aguda sobre la sociedad en la que viven, la facilidad para plasmar diálogos MUY reales en sus viñetas, y sobre todo la furia, la mecha encendida para que –cuando el lector menos se lo espera- detonen esas expresiones de cuerpos y rostros totalmente sacados, totalmente volcados a la emoción más exacerbada.
Pero claro, a Ernán le chupa un huevo dibujar bien. Se apoya todo el tiempo en su trazo nervioso, urgente, una especie de cable pelado debajo del cual se nota la ausencia de boceto, de planificación. Y le queda bien. Hay que no entender un carajo para cerrarle las puertas a Cirianni porque dibuja así nomás, con un grafismo que es más caligrafía que dibujo. Lo más interesante es que el dibujo es grotesco y despojado, mientras que los temas que tocan los personajes (dos varones de casi 40, anónimos ambos) son profundos, complejos y van todo lo a fondo que se puede ir en una historieta cuyo principal objetivo es divertir. Los textos son amenos, gancheros, repletos de ideas ricas para pensar, debatir o simplemente cagarse de risa.
Pero claro, ahí aparece un problema que me parece un poquito más insalvable: Ernán rotula con el mismo descuido con el que dibuja. Así es como los diálogos no sólo sufren esa caligrafía temblorosa y desprolija, sino que además tienen tachaduras, faltas de ortografía y signos de puntuación que brillan por su ausencia. Por supuesto, un rotulado digital prolijito y careta no le quedaría nada bien a una historieta como Algo Imposible. Pero tiene que haber un punto medio, algo que refleje la sensibilidad de Ernán como autor y a la vez invite al lector a quedarse, no a tirar el librito a la mierda al grito de “Me empomaron, pagué $ 35 un fanzine de mierda”. No sé si el autor es consciente de la cantidad de gente que “le hace patito” a sus obras por el tema del rotulado.
El resto está buenísimo, es un comic en el que durante 47 páginas sólo hay tipos hablando Y es algo difícil de hacer, no sólo porque se te tiene que ocurrir, sino porque además tenés que remar mucho para mantener la atención del lector durante todas esas páginas de tipos sentados frente a una taza de café. De alguna manera, Algo Imposible no sólo se hace llevadero, sino adictivo. No querés que se termine, querés que siga la charla, en el bar o por teléfono, no importa. Enorme mérito de un loco de mierda, un kamikaze, un tipo al que nada le gusta más que armar su ranchito por afuera del cánon y hacer la suya, para divertirse él y que se diviertan sus amigos. Ernán Cirianni no se quiere romper el culo para vivir de dibujar historietas. Prefiere limar en su mundo, pasarla bien, hacer lo que se le cante la chota. Si no te gusta su onda, su estética o los temas que toca, todo bien, seguro habrá miles de autores que se esfuerzan día a día para que a vos y a miles más les guste lo que hacen. El esfuerzo de Ernán está puesto en otro lado y -en libros como este- da frutos riquísimos.

11 comentarios:

Ariel López V. dijo...

un capo! Ernan debería editar uno de estos libriyos por mes.. Copate Ernan!

Historietologo Navarrete dijo...

Metiendo la cuchara: Ernán dibuja algo influido en su locura por Jis y Trino, dos Tapatios muy simpáticos. Igual, su talento lo ha llevado por otros rumbos, pero para los interesados en conocer algo de la raíz mexicana del Cirianni, echenle ojito...

Un saludo desde el Defectuoso, dónde ruge el Popocateptl,

-Juan

Anónimo dijo...

Y gordo, uno es dueño de sus actos ye esclavo de sus palabras. Lo que van a explicar los libros de historia dentro de 50 años es que la tragedia, las muertes y las mutilaciones de Once y Castelar fueron producidas por la corrupcion de un secretario de (transporte) - Jaime - apoyado por el preidente de turno - Kirchner -.

matias dijo...

El anonimo tiene razon, hasta el año 2003 el sistema de ferrocarriles en Argentina era ejemplo en el mundo. Todo la flota era maquinaria nueva, que conectaba hasta el último rincón del país. Y más aun los tramos metropolitanos con frecuencia cada 5 minutos y a los pasajeros le servían un café o un jugo a elección.

Anónimo dijo...

Pfff. Ese es el problema de mechar comentarios políticos en reseñas de cómics: aparecen lectores pedorros, provocadores, violentos, vengativos, etc. Quizá el problema no sean los comentarios políticos, sino que están destinados a defender el poder central: "Clarín miente", "Macri es puto", "Cristina es Dios", etc., mientras se habla de Warren Ellis, por decir algo. Que yo sepa, The Comics Journal nunca defendió a Reagan, por ejemplo. Si lo hubiera hecho, seguramente le habrían llovido cartas de lectores puteándolos. Quizá mejor escritas que lo que puede hacer el anónimo de arriba, es cierto, pero igualmente saliéndose del cauce que la revista tenía/tiene: artículos y columnas de opinión sobre el noveno arte, nada más ni nada menos. Accorsi: no necesitamos más. Todo lo otro sobra. Ya hay gente para eso, bien pagada además: los muchachos de Página 12, los semi-alfabetizados de 678, la señora José Pablo Feinmann... ¿Para qué más? ¿Para que aparezcan los anónimos como el de arriba, con ganas de jorobar y de ensuciar los comentarios? Gratis, encima. Pero en fin, uno tiene los lectores que merece, que se gana o que se busca.

Leandro M.

Anónimo dijo...

Che, a mí me divierten los comentarios políticos oblicuos. Son parte de la retórica de Accorsi me parece, como mechar cada tanto un "la hiperconcha de Dios" y no veo que eso genere polémicas con los creyentes machistas que piensan que Dios no tiene concha.
Borges, ponele, cuando escribía reseñas de libros extranjeros en El hogar, una revista más bien para señoras, hacía todo el tiempo eso: digo, estaba hablando de una novela china y en el medio tiraba un palo para el nazismo o los católicos nacionalistas argentinos. Después algunos críticos ven ahí una estrategia para hablar de política desde un lugar distinto al que intentaban sus contemporáneos, más oblicuo, menos ligado a los paradigmas imperantes. Uno puede pensar que el tipo sólo se estaba divirtiendo. En cualquier caso me parece válido y no termino de entender en qué molesta a los que piensan distinto. No es que A.A. esté juzgando las historietas de acuerdo a su filiación política, insisto, me parece que parte de una retórica, que uno puede compartir, ignorar o criticar, pero no veo que reste. Por cierto, nunca leí que Andrés dijera que Cristina fuera Dios, aunque eso explicaría mejor lo de la hiper-concha.
saludos
Lucas

Anónimo dijo...

No lo digo de mala onda, pero a AA siempre le gusto el conventillo y el kilombo, ahora salta con su filiación al kretinismo, pero siempre hizo eso, en la Comiqueando clásica y en los podcasts de ahora también, no es muy díficil bucear un poco en internet y se puede uno encontrar peleas entre AA y otras personas llenos de comentarios personales al pedo, chicanas, buchoneadas...respeto el conocimiento y el lugar que ha tenido Accorsi, pero me parece el buscar kilombo al pedo no suma para nada...

Andres Accorsi dijo...

Suma para que salte la gilada, maestro.

Anónimo dijo...

JAJAJA Anónimo anda a terminar el jardín, que estas fallando en comprensión, y no te das cuenta que esto es un blog de reseñas de comics y no un foro político.
Y sobre la historieta de Ernán la tengo que comprar. Pinta buena. Espero que me guste como Grosso mal ó las tiras de "de como me hice sexy, rico, famoso y trotskista (no me acuedo el orden pero supongo que la suma de las partes no altera el resultado).
Tornado

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con el que dice que AA siempre ha buscado quilombo. Yo mismo he leído reseñas politicoides desastrosas (aún más desastrozas que sus reseñas de comics póst 11S o sus traducciones autóctonas para perfil) siempre que pudo. Su laburo depende de esas chicanas y movidas. Si hay algo peor que un crítico de cine que no sabe ni filmó un cuadro, eso es un crítico de cómics que no guionó ni un videominuto y sin embargo se despacha como un dramaturgo... de cuarta. Sin provocar no hay lío... ni ruido. El tema es que acá, el único ruido lo hace Ernán, lo demás es opinología. La Comiqueando, sin ir más lejos, era un panfleto berreta antipolítico (sisi, descerebrado cual macrista) que seguía, incluso cuando los yanquis lo denostaban, con esa mirada cipaya sobre el "american way of life" del imperio y nuestro lugar de "subordinados". Posicionar el comentario ahora en cierto modelo o forma de pensar no es distinto, debería potenciar la nota, pero habiendo aclarado lo anterior, para mi es oportunista.
Otra cosa impórtante para los imbéciles sin cerebro que creen que los cómics están excentos de política. Pregúntense porque la tapa del n°1 del Capitán América es cómo es, nabos, o porque Superman fue aceptado (después de varios rechazos) por la DC como metáfora del éxodo judío que hacen sus los autores justo para el advenimiento de un regimen de ultraderecha en Alemania como el de Hitler a mediados de los 30s. Creer que los cómics están excentos de política es de descerebrados que solo quieren dibujitos y no saben pensar sin ver la tele o leer un diario (una doctrina o lineamiento ni que los mates). Hay ideología en todo, hasta en la elección de colores de los artistas... así que antes de ponerse declamadores como "anónimos" lean más. Digo, para no quedar como pelotudos sin seso ni ideas en un buen debate, no?

Anónimo dijo...

Y si, me refería sobre todo a vos, Leandro M. y tu retahila de pelotudeces dignas de un Bonelli adolesacente. Si para vos jorobar es despacharse con comentarios "que sobran" y que hacen emerger tu mierda anti-k, sos un pelotudo a cuadros. Si no querés política en este foro o reseña, no la traigas vos, salame y tratá de usar la gulivera para pensar en ideas, no en cómo debe ser el gusto de la pija de Lanata o AA.

Soretor