el blog de reseñas de Andrés Accorsi

jueves, 25 de julio de 2013

25/ 07: A1 Vol.5

Sí, me tuve que saltear el Vol.4. Me encantaría tenerlo, pero no, es de los tres que no conseguí. Tampoco tengo el Vol.6, así que esta es mi última reseña de A1 por un largo tiempo. Por lo menos me tocó un tomo gordito, con casi 100 páginas de historieta. Acá no hay ninguna que te haga decir “Ah, bueno. Esto es la joya superativa y me parece increíble que nunca se haya reeditado, porque merece ser descubierta y reivindicada por las nuevas generaciones de lectores”. Y sin embargo, hay buen material. Veamos.
Arrancamos con grandes ambiciones: ocho páginas en las que se reencuentran Neil Gaiman y Kelley Jones, que acababan de romperla en Season of Mists, una gloriosa saga de Sandman. Acá el guión plantea una compleja ucronía, un mundo bastante distorsionado respecto del real (con Betty Page presidenta de los EEUU!), pero le falta espacio para desarrollar al personaje y a los conflictos. Es el gen de una posible gran historieta a la que no vimos cristalizarse nunca. Y el dibujo es espectacular, con un Jones prendido fuego, que nos recuerda en cada viñeta que en blanco y negro es un tanque demoledor, como su admirado Berni Wrightson.
Glenn Fabry nos trae otro episodio de su Bricktop, con otro argumento medio frutero y un dibujo exquisito, cada vez más puntilloso, más cerca de Arthur Adams que de la cosa anatómico-cabeza de Simon Bisley (que me encanta, aclaro). Peter Milligan forma equipo con Brett Ewins (como en Skreemer) para destripar un relato de Franz Kafka en algo que más que una adaptación parece un ensayo dibujado sobre el cuento en cuestión. Son ocho paginitas, repletas de hallazgos gráficos y de textos brillantes.
Dos personajes creados en los ´50 dicen presente: El maestro Joe Kubert mete una historia de 5 páginas de Tor, sin textos, pero con unos dibujos bellísimos y una narrativa impecable. Y el piloto británico que surcó el espacio exterior, Jeff Hawke, tiene una aventura de 7 paginitas, bien escrita por su creador (Sydney Jordan) y correctamente dibujada por unos autores ignotos, a los que nunca había oído nombrar. El genio neozelandés Roger Langridge mete una de tres paginitas de Knuckles, la Monja Malévola, que combina humor con patetismo y bajada de línea, por supuesto muy bien dibujada.
Dos autores icónicos del comic independiente británico aportan sendas historietas que clavan muy arriba, entre lo mejor del tomo: Illya y Nick Abadzis, dos nombres a los que vale la pena seguir, hagan lo que hagan. El ya fallecido/a Jeff Jones (antes de convertirse en Catherine) aporta tres paginitas muy aburridas, en las que ni siquiera se luce su dibujo. La que escribe Bruce Jones tiene un guión remanido, medio traído de los pelos, y zafa más que decorosamente gracias al excelente dibujo de un tal Jim Sullivan, entintado con jerarquía por William Stout, el autor de la impactante portada.
La historieta más larga del tomo es una adaptación de un cuento. El maestro David Lloyd (a quien manosearemos la semana que viene en Rosario) convirtió en historieta de 12 páginas a un relato de Ramsey Campbell, con un guión que no me terminó de cerrar y unos dibujos que me emocionaron hasta las fibras más íntimas del alma. Magnífico trabajo en el que Lloyd, as del lápiz y la tinta, hace magia con las aguadas. ¿Lo tenías a Steve Leialoha dibujando bien? Acá la rompe en una historia corta y en joda escrita por Bill Mumy y el actor Miguel Ferrer, en la que mete muy buenos enfoques y excelentes tramas mecánicas. Y cerramos con una de cinco paginitas escrita y dibujada por Steve Dillon, que deja la vida en cada viñeta y nos regala un laburo que visualmente le pasa el trapo a TODO lo que hizo para las editoriales yankis en los últimos 25 años. El guión es un slice of life melancólico, con ritmo pachorro, una de “jóvenes a la deriva”, pero con protagonista de 30 ó 35. En cinco páginas está perfecto. Eso mismo, en 8 páginas, era para pegarse un corchazo.
A1 sirve para descubrir historias cortas raras y copadas y además para armarse un mapa mental de quiénes eran los nombres más destacados de la historieta británica allá por 1989-1991. Por supuesto, hay varias colaboraciones de autores yankis y hasta de Moebius, pero el énfasis de los coordinadores (Dave Elliott y Garry Leach) estaba puesto en el gran momento por el que atravesaba en esos años el comic del Reino Unido, en todas sus vertientes: desde los autores más comerciales hasta los más under. Y la mezcolanza les salió tan bien, que los comiqueros del 2013 seguimos tras la pista de esos seis míticos tomos de A1.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Andres, usted que lo sabe todo... Esta bueno el Superman hijo rojo?

Andres Accorsi dijo...

Bueno no... excelente.

Rodrigo Lopez Rubio dijo...

Andres, pregunta descolgada del tema;

cuales te parecen a ti los mejores guionistas de Hellblazer?, o cual etapa (en cuanto a guionistas) te parece la mejor?...


Saludos.

Andres Accorsi dijo...

Ya me lo preguntaron varias veces, Rodrigo, y siempre respondo lo mismo: Para contestar eso con seriedad, tendría que releer TODO Hellblazer.
Lo que te puedo responder fácilmente es qué etapa me parece la peor: ahí gana cómoda la de Denise Mina,y sale segunda (sin ser un desastre) la de Warren Ellis.

Rodrigo Lopez Rubio dijo...

OK. Era porque he leido muy esparcido, queria leer alguna saga mas en orden y ver por donde le entro. me queda claro que no por la de Ellis jaja.

saludos.

Andres Accorsi dijo...

Ellis tiene buenos unitarios, pero su saga larga es infumable. Por eso se desluce mucho su etapa, que es de las más breves, además, porque al toque se pelea por lo de Shoot! y se va a la mierda.