el blog de reseñas de Andrés Accorsi

domingo, 19 de enero de 2014

19/ 01: OPISSO Y DORA

Allá por fines de los ´80, Barcelona era una ciudad en estado de ebullición. Se venían los Juegos Olímpicos de 1992, el mundo entero miraba a la ciudad y –de pronto- containers enteros de guita se destinaban a modernizar y a poner más linda a la maravillosa urbe catalana. Por supuesto, entrar de golpe a la modernidad tiene su costo y de eso se encarga Montesol en estas breves historietas de clara intención satírica: de mostrarnos ese momento en el que la fiebre por el glamour, el diseño y el progreso pasan a cobrar las facturas correspondientes.
En las historias protagonizadas por Opisso y Dora, Montesol se divierte masacrando a la clase media cheta que “compra” cualquier boludez que se pone de moda: el arte abstracto, la vida sana, el sexo de todos contra todos... Para ellos todo es excesivo, todo es a todo o nada: desde la pasión por la joda nocturna (en la que el escabio está muy presente y la merca está, pero más sugerida) hasta el drama más trágico que se desata cuando se les descompone el teléfono (estamos en la era pre-celulares, claro). Por supuesto Montesol construye estos pequeños cantos a la exageración como un puente hacia el humor, que de paso intenta lograr una reacción por parte del lector. Este material se publicaba en la revista Cairo, muy leída por una generación de fans afectos a cualquier fruta que pareciera sofisticada, moderna y diseñosa, y en la revista Vivir en Barcelona, en la que supongo que no aparecían otras historietas. O sea que hay un mensaje por debajo de la joda, que es “abramos los ojos, muchachos, así no nos venden pescado podrido”.
Las últimas dos historietas tienen como protagonistas a Neo y Post que, lejos de ser gente común, son dos especialistas en arte moderno, fanáticos del diseño, las expresiones más extravagantes del arte contemporáneo y los vernisages en los que corre abundante morfi, chupi y frula. La segunda y última aventura de Neo y Post directamente nos sumerge en la runfla disparatada en la que se le asignan multimillonarias partidas presupuestarias a artistas, diesñadores, intelectuales y payasos varios para que generen obras relacionadas con Barcelona 92. No sé si Montesol realmente estuvo ahí, pero es todo tan venal y tan patético que resulta sumamente creíble.
En el medio, entre los caprichos ridículos de Opisso y Dora y las guarradas de Neo y Post, hay una historieta de cinco páginas titulada simplemente “Barcelona”, sin textos y sin guión. Son simplemente viñetas inconexas puestas una al lado de la otra, cada una centrada en un aspecto de los que hacen única a la ciudad condal. Se trata de un sencillo y sincero homenaje de Montesol a la ciudad que ama. Esta es la historieta más zarpada a nivel gráfico, realizada en carbonilla, frente-march, sin nada ni remotamente parecido a un boceto previo. Montesol combina con maestría ese trazo crudo, primal, al filo del mamarracho, con con gran laburo de tramas mecánicas y todo se ve maravillosamente bien.
En las historietas de Opisso y Dora también se lucen las tramas mecánicas y también hay momentos en los que uno sospecha que debajo de la tinta no hay bocetos ni lápices. La diferencia es que está todo entintado con un pincel muy versátil, con grosores de línea muy diversos, y que conserva la frescura, la fuerza en el trazo. Lo único realmente feo es el rotulado, que en varias historias está hecho a mano alzada y con una caligrafía que por momentos cuesta descifrar.
Y sobre el final, las aventuras de Neo y Post son las que nos muestran al Montesol más “careta” a nivel visual. Acá seguro hay bocetos debajo de la tinta, esta está lograda con pinceles y rotrings, los diálogos están rotulados por un especialista en la materia, hay bloques de texto perfectamente integrados a la imagen y las viñetas están ordenadas en grillas clásicas. Si a estas historietas les ponemos tramas, ya se vería un exceso de recursos que chocaría bastante con la sobrecarga de información, personajes y textos que Montesol mete en cada viñeta.
Si querés revivir ese bizarro estallido de posmodernidad, sofisticación y diseño, o verlo desde una óptica crítica, descarnada, manchada de un humor profundamente malalechístico, este libro te da esa posibilidad. Toda excusa es buena para volver a recorrer la cautivante Barcelona, y si es de la mano del arte de Montesol, mucho mejor. Incluso si hay que aguantarse a borrachines, merqueros, pusilánimes y demás figurettis de cuarta a los que tan bien satirizan estas historias.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Y decime, Andrés, esto está re contra descatalogado, no?

Andres Accorsi dijo...

Me imagino que sí, porque es de una editorial que desapareció hace más de 20 años...

Lucas Gottschalk dijo...

Andrés, leíste de Montesol "Destino Gris"? que te pareció? a mi me dejó alucinado

Andres Accorsi dijo...

No, creo que nunca lo leí...

Anónimo dijo...

Andres te suena el comic francés: La búsqueda del pájaro del tiempo de Serge Le Tendre y de Régis Loisel.

Van a editar el integral en españa y la verdad que los dibujos y la historia parecen interesantes.


Cristopher Laertes

Andres Accorsi dijo...

Sí, es una excelente saga de los ´80, de aventura fantástica, con muy buen guión, excelentes dibujos... muy recomendable.