el blog de reseñas de Andrés Accorsi

lunes, 14 de diciembre de 2015

14/12: THE SANDMAN Vol.8

Me acuerdo lo que puteamos a Worlds´ End mientras salía. Más que a Cavallo, creo que la puteamos. Esta era la traición, la puñalada trapera de un Neil Gaiman que nos tenía agarrados de la… garganta con los sucesos del final de Brief Lives y que, en vez de ponerse a explorar las consecuencias de esos sucesos, pateaba la pelota a la tribuna y “hacía tiempo” con otra seguidilla de unitarios prácticamente sin conexión con la saga central. Leídos todos de un saque en un libro (y con la tranquilidad de que en un rato arranco a leer The Kindly Ones) odié un poco menos a estas historias, pero no lo suficiente como para olvidar aquellos meses y meses de putearlas. Repasemos…
La consigna de Worlds´ End es que en cada episodio un personaje distinto cuenta una historia. Antes y después, los parroquianos de la posada charlan entre ellos, escabian y meten comentarios diversos. El primer episodio narra la llegada a Worlds´ End de Brant Tucker, un tipo común que vendría a ser algo así como el protagonista del arco argumental. La historia que narra Mister Gaheris es la más breve, y está dibujada por Alec Stevens, un autor muy raro que por momentos pela técnicas de las que usaba el Viejo Breccia en su etapa más experimental. La historia es atractiva, bastante borgeana, pero es muy difícil de seguir porque Stevens se hace el vanguardista con la narrativa y la puesta en página y entorpece totalmente la lectura.
La segunda historia está narrada por Cluracan, a quien ya conocíamos de Season of Mists. Es una aventura menor, con un rol bastante copado para Morpheus, y por momentos muy atiborrada de viñetas y de texto para que entre todo en 22 páginas. El dibujo de John Watkiss, bastante del montón.
La tercera es la única historia en la que no aparece ninguno de los Endless. El co-protagonista es el glorioso Hob Gadling y la historia gira en torno a la enésima chica que se hace pasar por varón para poder trabajar de grumete en un barco. Es algo que ya leímos 1000 veces, pero muy bien contado, con hermosos diálogos y buenos dibujos de Michael Zulli.
La cuarta es una genialidad. Morpheus aparece poco y al pedo, pero lo que hace Gaiman con Prez, aquel oscuro personaje creado por Joe Simon en los ´70, es una maravilla. Política y sueños, la esencia del American Dream, mezclados en una aventura perfectamente ambientada en los ´70 y ´80 y con unos dibujos alucinantes de Mike Allred, que recién empezaba pero ya era grossísimo.
La quinta presenta a Petrefax, un personaje que llegará a tener su propia miniserie, y que nunca me interesó en lo más mínimo. La historia adolesce de un marcado exceso de texto, y el dibujo de Shea Anton Pensa no está demasiado inspirado. La aparición de Destruction la levanta un poco sobre el final, pero no es gran cosa.
Y el último episodio indaga un poco más en cómo funciona la posada, cómo llegaron hasta ahí Brant Tucker y Charlene Mooney, cómo y por qué se narran las historias que se narran… hasta que en un momento aparece en el cielo una especie de cortejo fúnebre de Dream, narrado de modo muy ambiguo, como para dejarte manija para el siguiente arco argumental.
Casi todo el sexto episodio, y las secuencias de apertura y cierre de los primeros cinco, están dibujadas por Bryan Talbot, al que de nuevo se le nota bastante el cortocircuito con las tintas de Mark Buckingham. No es un mal trabajo y si te ponés a buscar detenidamente los personajes que aparecen en los fondos, te cagás de risa. Pero me queda claro que tanto Talbot como Buckingham pueden dar más.
En fin, a pesar de algunos logros e incluso algunas glorias, no puedo dejar de pensar en Worlds´ End como un arco argumental de relleno. Si no querés o no podés comprarte los 10 libros de Sandman, este es el que podés dejar afuera tranquilamente sin perderte nada importante.

9 comentarios:

NN dijo...

Ni a palos recomendaría prescindir de esta saga. Prefiero perderme "A Game of You" aunque su último episodio sea impresionante, a quedarme sin estas historias cortas. O inclusive privarme de "Estación de Nieblas", no por relevante, sino por lo que comentó don Deivis Cortés tan acertadamente (encontré su nombre, que se me había perdido en el comentario anterior que dejé). Es verdad que la historia del protagonista que da nombre a la colección no avanza acá, pero el lector si se estaría perdiendo de algo importante: buenas historias (dentro de buenas historias). Tampoco coincido en tu análisis sobre "Vidas Breves" y la razón por la que Sandman decide asumir las consecuencias de buscar a Destrucción; puede que sea el disparaddor, pero me parece que la clave no está en su desencanto amoroso, sino en la cuestión del cambio, que a lo largo de la serie le vienen planteando diferentes personajes y se hace aún más evidente en este arco. La pregunta sería Cuánto se puede cambiar sin dejar de ser lo que se es y en que medida es conveniente asumir la destrucción de un aspecto para dar paso a uno nuevo.

Y sumo un punto más de no acuerdo: a mi Dringenberg -junto a Marc Hempel- es uno de los dibujantes de la serie que más me gustó.

¡Saludos!

Federico Martín Bonazzi dijo...

El número de PREZ es increíble! Gaiman aprovecha este tomo para indagar sobre distintos géneros que no "entraban" en la historia ppal.
El de PREZ funciona tanto como reflexión política como, para mí, un metacómic muy fuerte, donde, a día de hoy, no me decido si es una exaltación o una crítica a Alan Moore (¿Smile=Watchmen=Moore?).

blogueador dijo...

El filósofo Arthur Schopenhauer nos enseña que no hay organización humana que pueda resistir el embate del tiempo. Es cierto, pero me sorprende que la unión de los radicales con Macri esté a punto de caer a menos de una semana de la asunción del nuevo presidente. Eso ni Schophenhauer podría haberlo previsto. Si, me causa gracia, pero espero que las cosas no se pongan de malas a peores porque a esta empresa la hacemos entre todos. Digo, a este pais. Y con Sandman no tiene nada que ver, eso es cierto.

blogueador dijo...

Bueno... todo tiene que ver con todo, de un modo u otro.

Luq dijo...

Hace ya un tiempo que leí esto, y espero poder releerlo pronto y después volver a tus reseñas.
Pero sí puedo señalar que de ningún modo lo puteé como vos, ni sentí que fuera un modo de hacer tiempo, quizás porque lo leí directamente en tpb y no tuve que esperar mes a mes.
Y me gustó mucho, aunque puede ser porque se ajusta a un formato que me gusta de por sí: el de los narradores que se van turnando, con cambios de voces. Tiene además ese plus de literatura fantástica, con un Brant Tucker que considera inverosímil haber llegado a ese lugar con la nieve, pero acepta como si nada a los personajes que están dentro de la posada. Y recuerdo ciertos vínculos que se van estableciendo dentro de la posada y el desarrollo de los personajes como algo muy rico (al igual que esas escenas en segundo plano).
El dibujo de Sandman es algo que nunca me gustó. Y este no es la excepción (a ver qué opina el resto, pero recuerdo como el punto más alto Ramadan, el resto lo encuentro muuuy por abajo).

blogueador dijo...

A mi nunca me gustó mucho ningún dibujante de Sandman en general, excepto Charless Vess y alguna otra excepción. Ah, y la historia de Prez es una de las que más me gustaron de todo Sandman, el dibujo tampoco está mal.

Arion dijo...

Leí World's End por primera vez el año pasado. Siempre he sido fan de Neil Gaiman pero recién en los últimos años he empezado a adquirir todos los tomos de Sandman. World's End en particular me agradó mucho, no sólo por historias increíbles, como la de Prez, sino también por el magnífico grupo de artistas como Zulli, Allred y Talbot.

NN dijo...

Coincido Luq, en que "Ramadán" está exceletemente dibujada, más aún que la adaptación posterior que hizo P. Craig Rusell de "Cazadores de Sueños", en donde para mí el código que maneja no funciona del mismo modo. Otro unitario con el que me saco el sombrero es con el que hizo Jon Jay Muth, que creo que es el número 74, en donde el estilo acompaña el tono de la historia, emparentado con la caligrafía oriental, brillando por sobre el resto.
Y bueno, Dringenberg, que logra los momentos más oscuros en la etapa de Sandman más vinculada al horror (faltó mencionar en la convención de asesinos, el guiño al Swamp Thing de Moore), y tal vez el trabajo de Zulli en el "Velorio", que en algún momento me fascinaba y hoy me parece correcto, pero con algunas viñetas muy logradas. Y Hempel que es un groso.
Los dibujantes de la serie siempre han sido vapuleados, pero me animo a decir que en líneas generales no hay nada que sea horrendo; es decir, hay dibujantes mejores que otros, algunos más a tono que otros (nunca me cerró Kelley Jones para esta serie, pero no porque lo que haga esté mal y jamás me gustará Shawn McManus, con esos personajes de ojos saltones que jamás se entiende si están de perfil o de frente, en un desafio total a las estructuras del dibujo que te enseñana en primer año) pero creo que es una sentencia que se acepta de manera injusta.

Saludos.

Damián dijo...

Me gusta mucho este tomo, y me gusta eso de que se lo puede agarrar por separado y pasar un buen rato leyendo alguna de las historias. Gracias a este arco conocí el laburo de Bryan Talbot, que me parece un groso como pocos.