el blog de reseñas de Andrés Accorsi

martes, 31 de agosto de 2010

31/ 08: LIBRO DE ORO DE ISIDORO


Uh, qué difícil sintetizar en una reseña todo lo que se me viene a la mente después de esta sobredosis de Isidoro! Está como para escribir una nota, y ya hubo una nota en la Comiqueando hace no tanto tiempo… Lo primero debería ser blanquear que las Locuras de Isidoro están hace décadas entre mis placeres culpables. Será porque uno todavía sale a piratear y se esfuerza por mantenerse soltero y mínimamente en onda, o por su carisma, o por su viveza, o por su irreverencia frente a la rígida moral que le trató de imponer sin éxito su tío… no sé por qué, pero Isidoro me cae bien, me divierte, me lo creo.
Los argumentos en general son blandos, llega un punto en que se deja de explorar las consecuencias de lo que Isidoro hace y todo se apresura, se simplifica, se exagera para poder resolverlo en el espacio previsto para cada historieta. Pero las ideas, los disparadores que usaban Mariano Juliá y Faruk para las historias, están buenísimos. Si esto fuera apenas una comedia de situación basada en el contrapunto entre el tío milico moralista y el sobrino fiestero y descarriado, ya estaría muy bien. Pero es mucho más: no sólo porque hay miles de chistes (algunos muy buenos), sino porque además en las historietas de Isidoro se ven muy clarito un montón de fenómenos de la Argentina de esa época (1968-76) y porque además de la comedia picaresca, las historias incorporan elementos de otros géneros, como el romance, el espionaje y –ese género tan de moda en Francia- el thriller financiero.
Con todo eso, los guionistas arman un cóctel muy atractivo, apoyado sobre todo en la personalidad arrolladora del Rey de los Playboys, un personaje absolutamente extremo, que no para un segundo de maquinar nuevas formas de darse la gran vida a costillas ajenas. Isidoro no mide, es puro descontrol. Hasta que la cosa se complica, y tanto chupi, baile, timba y minitas lo hunden económicamente y ahí sí, aparece el Isidoro calculador, el grosso que casi siempre tiene un Plan B para zafar, aunque a veces lo hunde él mismo con su ambición desmedida. Lo mejor de todo es que los guionistas no se ponen de acuerdo: no hay un consenso acerca de si lo que hace Isidoro merece ser castigado, premiado, o simplemente tolerado, y eso hace que nunca sepas de antemano cómo va a terminar cada historia. El volantazo del final puede llevar al ídolo a la cima, a la ruina, o a un empate decoroso. Igual, rara vez las historias se hacen cargo de lo sucedido en episodios previos, sino que suelen partir todas de un mismo status quo inicial, en el que Isidoro está a la pesca de una oportunidad más para esquilmar a su tío o a algún otro gil que le subsidie su fascinante vidurria noctámbula.
El tema del piola que vive de noche, en un mundo de farra, boliches y carreras de caballos, no lo inventó Isidoro, para nada. Existía en los comis yankis y británicos de principios del Siglo XX, y además ya lo había transitado con éxito el propio Dante Quinterno en varias historietas de su etapa pre-Patoruzú. Pero en estas historias, la temática se ve potenciada por un montón de elementos 100% típicos de la segunda mitad de ese siglo, que elevan muchísimo el techo: la tele, el cine, los viajes en avión de un continente a otro, el rock, los deportes, el consumo masivo, la liberación femenina… son todas cosas que no existían en 1920 y que juegan roles destacados en las desopilantes tramoyas de Isidoro.
El dibujo se despega bastante de la línea de Andanzas y Correrías. Se supone que el maestro Tulio Lovato estaba al frente del equipo de dibujantes, aunque claro, los nombres de los autores jamás aparecieron en ninguna publicación. Al principio, los recursos gráficos son bastante acotados: tres planos que se repiten (general, medio y primer), nunca un contrapicado, ni un bird-eye, ni un worm-eye, nunca una secuencia muda, todo muy tradicional. A partir de 1973, vemos algún experimentito más raro, y mejoras en el dibujo, sobre todo cuando se permiten romper el rígido esquema de tiras, heredado de cuando Patoruzú era furor en los diarios. Pero básicamente se mantienen los lineamientos de un estilo caricaturesco, con buen ojo para pescar detalles de la realidad y cero énfasis en la iluminación, los climas y la puesta en página.
Durante aquellos años turbulentos, hubo una historieta argentina que fue una fiesta, en la que se bailaba hasta el amanecer, se viajaba en jets y cruceros de lujo, se apostaban fortunas y fajos inmensos de billetes (moneda nacional, o Ley 1188) cambiaban de mano varias veces por episodio. En las constantes reediciones (que tienen varias modificaciones respecto de las historietas originales que rescata este libro) la farra continúa. En el imaginario colectivo también: la mayoría de la gente no sabe que desde 1977 no se producen nuevas aventuras de Isidoro. Y está bien, no les caguemos la ilusión.
Ultima y no jodo más: excelentes e imprescindibles los textos y fotos que componen las primeras 45 páginas de este mega-broli. Compensan de sobra las falencias de la impresión, que no es óptima ni mucho menos. Aguante la joda nocturna!

11 comentarios:

Patricio dijo...

Siempre me gustó bastante Isidoro por ser una comedia un poco adulta, podría encajar dentro de las sitcom. Isidoro era re piola , a veces un pillo que vencía a todos sus oponentes en loo que fuera carreras, caballos , levantando minas, es un clásico, no importa que ya no se edite porque da con un aruqetipo. Es como los albumes de Astérix atemporal. Salud Andreés, Isidoro y Cachorra.

Anónimo dijo...

Andres, el año pasado, ocmo regalo por mi cumple, me regale este libro, y simplemente es fantastibuloso. Es uno de los personajes con los que aprendi a leer, y verdaderamente me encanta.
Lastima que "El Che Isidoro" me trajo hojas repetidas, pero por lo que vi fue un error en varios libros. Te olvidaste de mencionar el Prologo a crgo del Maestro Sasturain, que le da un toque "Cultural" al libro, analizando sus inicios y como se manifesto en todas las epocas.
Que buen personaje que me resulta Isidoro, la puta madre, que lindo seria tener un tio como Cañones que te banque,o una mina como Cachorra. Supongo que a ams de uno la historieta le pego por ese lado, Isidoro representa muchas cosas que queremos hacer y no nos animamos. De ahi que se vea mal lo qeu hacemos, es otro direte....

El Chavez ...

Andres Accorsi dijo...

Chávez, en este libro no está El Che Isidoro. Esa historieta se incluyó en el tomito de la Biblioiteca de Historieta Clarín, allá por 2004 o 2005.
Y sí, el prólogo de Sasturain es una cátedra.

Anónimo dijo...

Siempre me pareció que en cuanto a los guiones y dibujos Isidoro habia ligado posiblemente los mejores dentro de lo que eran las historietas de Quinterno y ahora me entero por qué teniendo al maestro Faruk a cargo tenía que ser así. Me encataría tener este libro porque siempre me encantaron las historietas de Isidoro, pero me acuerdo que estaba bastante salado la vez que lo vi en una comiquería.

Anónimo dijo...

Es una pena que no haya edición nacional de esto ¿no? Pena o vergüenza?
Muy bueno el blog.

Juan

Anónimo dijo...

Don Andres, sabe que usted tiene razon. El che Isidoro esta en los tomitos de la biblioteca Clarin, y ahi es donde repiten paginas, exactamente de la 195 a la 207, y no ponen las hojas donde estas ocupan su lugar. Perdon por la equivocacion. El libro de Norma es excelente, y solo tengo esos dos, de ahi la confusion.

El Chavez

Rodrigo Terranova dijo...

¡Isidoro es la gloria! Y Patoruzito e Isidorito, por favor, cómo he disfrutado con eso. Siempre me frustró que no aparecieran los nombres de los autores en las revistitas. Porque no salían, ¿no?

brunowayne dijo...

Andrés, dos preguntas. ¿Cómo es que Norma se interesa por sacar esto en un tomito, es decir, sigue habiendo interés en un personaje como Isidoro fuera de este país que justifique el tomo que reseñaste? Y segundo, ¿se mantiene el lunfardo y demás? Digo, para los gallegos debe ser medio raro de leer.

Andres Accorsi dijo...

Es que lo editó la Norma argentina, no la española. Acá también hay una Norma. Es una editorial muy grande, dueña de -entre otras cosas- la editorial Kapelusz.

brunowayne dijo...

Aahhhh! ¡Qué boludo, es cierto! Es que yo asocio Norma con la gallega, no me avivé. Mea culpa...

Anónimo dijo...

No sabía que lo había sacado la Norma Argentina... ahora me parece más extraño cómo sacan semejante libraco de Isidoro y no sacan más comics, o sí y tampoco me enteré?

Un saludo.

Juan