el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 30 de noviembre de 2011

30/ 11: CAGE


Finalmente y tras buscarla muchos años, pude conseguir esta gema semi-oculta de la Tercera Era de Oro de Marvel, la de Bill Jemas y Joe Quesada, la que apostaba fuerte al comic de autor y proponía –desde el sello MAX- versiones más jugadas y más adultas de los íconos heroicos de la editorial. Así aparece esta saga de Cage en 2002, y Luke Cage ya nunca será el mismo. Ese Cage que vimos en Alias y hoy vemos en algún título de Avengers no se parece en nada al de los ´70 y ´80, sino más bien a este, al que Brian Azzarello y Richard Corben redefinieron a principios de este milenio.
El argumento no es nada del otro mundo: Luke Cage cae en medio de una guerra entre tres bandas de delincuentes que se disputan el control sobre un sector muy pobre de un barrio que parece ser el Bronx. Se mete medio a presión, rosquea con unos, rosquea con otros y al final deja que se maten entre ellos. Nada demasiado original ni demasiado heroico. La gracia está en cómo Azzarello desarrolla esta trama a través de las 110 páginas que tiene para trabajar. Hay varios puntos sobresalientes en el guión (que levanta un vuelo con el que el argumento no puede ni soñar), pero yo destaco dos:
El primero tiene que ver con el propio Luke Cage, con su evolución como personaje, con la forma en que Azzarello define su personalidad y Corben redefine su apariencia. Acá despunta un Cage heavy de verdad, un tipo con el que no querés tener ningún problema, porque –menos sacar un chumbo y bajarte de un corchazo- es capaz de hacerte cualquier cosa. Hábil para rosquear con los malvivientes, implacable para sacar información, ganador con las minas, maduro como para no dejarse ganar por la bronca que le genera el mundo injusto en el que se mueve, este Cage es un jugador realmente temible, un recio, un duro que opera al margen de la ley y no tiene miedo de enchastrarse hasta el alma para que gane la justicia. O por lo menos SU justicia.
Lo otro muy notable es cómo Azzarello arma el contexto, cómo nos mete en este submundo hostil y cuasi-salvaje, cómo maneja los códigos y hasta la forma de hablar de este lumpenaje al límite del cual él (graduado de Bellas Artes de la ciudad de Chicago) no forma parte ni remotamente. Sin embargo, como en 100 Bullets, sus gangstas se sienten reales, genuinos, no son estrellas del hip-hop con mansiones carísimas haciéndose los pibes chorros en un videoclip. Los “ballers” de la barrita de Clifto son pibes chorros de verdad y lo mejor de todo es que Azzarello no los caricaturiza ni los estigmatiza. De hecho, se toma el laburo de dejarte pensando en lo chota que es la vida de esos pobres pibes, eternamente condenados a un status quo de violencia, criminalidad, ignorancia y ninguneo por parte de las autoridades, simplemente por ser negros y pobres. Es gente, claro, pero molesta, porque huele mal y se porta peor. Y el resto, en vez de preguntarse por qué huelen mal y se portan peor, opta por la fácil: hacerlos mierda y barrerlos abajo de la alfombra, para que no jodan más.
Lo que sí es un poco caricaturesco es el dibujo del maestro Richard Corben. Pero es siempre así, no sólo en Cage. Acá el ídolo va de una punta a la otra, de una estética realista y careta tipo Steve Dillon, a viñetas más mugrientas y retorcidas tipo Robert Crumb. Y todo eso sin perder coherencia, sin que parezca que hay más de un dibujante, sin que el ojo se distraiga de la historia que nos quieren contar. Los hallazgos de Corben en materia de dibujo y narrativa son unos cuantos (el tiroteo del cuarto episodio y la trifulca del quinto son impresionantes), pero el esfuerzo principal del maestro está puesto en los climas. Y ahí entra en juego un ancho de espadas, que es el color de José Villarrubia, el poeta del photoshop. No sé si fue Corben o el propio Villarrubia, pero alguien tuvo la brillante idea de darle al color más protagonismo que en el comic promedio. Además de poner los colores (magníficos, de punta a punta), Villarrubia agrega unas texturas perfectas, que ensucian el dibujo de Corben y a la vez lo levantan. Entre dibujo, color y texturas, Corben y Villarrubia logran climas sencillamente asfixiantes, que se te impregnan y te acompañan incluso cuando terminás el libro. Un deleite.
Y bueno, cuando te den un poquito de desconfianza Barack Obama, Beyonce, Lenny Kravitz y todos esos negros ricos y glamorosos, acá te va a estar esperando Cage para mostrarte otra visión, más jodida pero más honesta, de la realidad de los afroamericanos en las grandes urbes yankis. Power, man.

7 comentarios:

The Fallen one dijo...

Hola andrés, estuve viendo que dra horse sacó un libro llamado la iguana, por la descripción parece ser continuación de cosecha verde, ¿es así? ¿Que tal es?

Andres Accorsi dijo...

Es excelente, pero no es una continuación sino una precuela del clásico de Trillo y Mandrafina.

Anónimo dijo...

Andrés, consulta. ¿Me recomendás el génesis publicado por de la flor? ¿Qué onda con ese trabajo del genio de Crumb? Le tengo ganas, pero habiendo leído muchos tomos de las obras completas, sé que no va por el lado de la joda....

Andres Accorsi dijo...

No, ese es el único problema. El dibujo es majestuoso, la forma en que narra Crumb te hipnotiza pero, a la hora de los bifes, nos está contando lo mismo que nos contaron los curas. No es una sátira, no es una parodia, no se centra en los pasajes más atroces del Antiguo Testamento y no pretende más que versionar en forma de comic el relato bíblico que todos conocemos.
Yo creo que da para tener la edición nacional, más que nada para hacerse pajas con el dibujo, que es monumental.

verde dijo...

se me hace presente que he de prestar atencion a la suba de precios los distintos cortes de carne vacuna, puesto que con lo que respecta a la verdura demasiado tengo con esta bosta gordo hijo d mil xuta y la recalcada xxa de tu puta madre sorete

Anónimo dijo...

Ok, grcias Andrés. Si el nivel de dibujo del maestro se mantiene pese al paso de los años, sumado a que es una edicion nacional, da para pensar que vale la pena. Entonces a nivel argumental, sería como leer la biblia de manera un poco más amena, nada más.

Igual me pregunto ¿Por qué no habran publicado otra cosa suya?

Saludos y gracias.

Andres Accorsi dijo...

En el caso de Ediciones de la Flor, la respuesta es simple: la editorial tiene una colección dedicada a las historietas basadas en textos literarios. Y la única obra de Crumb basada en un texto literario es El Libro del Génesis.
En cuanto a las otras editoriales, no tengo la menor idea de por qué no publican en nuestro país las obras de Crumb...