el blog de reseñas de Andrés Accorsi

domingo, 29 de noviembre de 2015

29/11: EL DELIRIO DE ANI

Esta es la primera obra con perfil de 100% autoral de Andrea Jen, una excelente dibujante con fuertes influencias del manga, que hace varios años trabaja como ilustradora, o como historietista pero para otros mercados, en los que hasta ahora no pudo generar sus propios guiones. Durante un lapso de tiempo muy largo, Jen logró robarle horas al ocio para terminar este extenso trabajo, de casi 180 páginas y finalmente este año vio la luz.
Para no extenderme innecesariamente, el gran atractivo que tiene este libro es el dibujo y el color de Jen. Un dibujo, como decía antes, muy alineado con el manga comercial, tanto en el diseño de los personajes (que tienen alguna cosita de Hiroaki Samura) como en el manejo de la acción, de las líneas cinéticas, de las onomatopeyas y –por momentos- de la puesta en página. La narrativa, en cambio, se separa de la del típico manga, principalmente porque se lee en sentido occidental. Y también el hecho de que toda la novela sea a color. Este es otro rubro en el que Jen la rompe, con distintas paletas para construir los distintos climas y acompañar los distintos niveles de realidad por los que transita el guión. Visualmente, estamos ante un trabajo realmente fascinante.
Y el guión… ufff, qué duro fue leerlo hasta el final… Hay que tenerle MUCHA paciencia, porque en el último episodio levanta bastante. Pero hasta que llegás ahí, te tenés que comer un relato pueril, obvio, repleto de lugares comunes. ¿Cuántas veces vimos o leímos la historia de un nene o una nena que pasan a un mundo paralelo con criaturas fantásticas en el que viven trepidantes aventuras? Demasiadas. Y El Delirio de Ani no tiene el vuelo de La Historia Sin Fin, ni el desarrollo de personajes de El Mago de Oz, ni el disparate sofisticado de Alice in Wonderland. Más bien todo lo contrario.
Pero muy de a poquito, Jen va tirando pistas de que, por detrás de estas peripecias anodinas, puede haber una trama más interesante y por eso uno no tiró el libro a la mierda en la página 50. Sobre el final, eso se resuelve (no sin antes perepetrar un robo a mano armada a la película Labyrinth, dibujado como los dioses pero con niveles de originalidad dignos de Nik) y el tono de la historia cambia, se hace más oscuro, la realidad logra imponerse al delirio y varios personajes la pasan bastante mal. De todos modos, para cuando llega ese momento, Jen ya había hecho una de más al introducir demasiados personajes en la trama y cuando tiene que meter ese cambio y darle a la historia un cierre que satisfaga (y en lo posible sorprenda) al lector, la gran amplitud del elenco es algo que le juega en contra.
Me imagino que esto mismo, leído por una nena de 10-11 años como Ani, produciría otra reacción, otro impacto. Y es el que vale, porque claramente esto no está apuntado a intelectualoides cuarentones con décadas de historieta encima. Pero bueno, es lo que hay. Y lo que hay es una clásica historia de viaje iniciático (la transición de la infancia a la adolescencia) decorada con un tsunami de elementos fantásticos que no me cautivaron, chistes que no me causaron gracia y decenas de peleas que podrían tranquilamente no estar. Todo dibujado con una categoría notable, coloreado con una técnica y un talento enormes y editado a todo culo por Ivrea, que siempre que edita historieta argentina lo hace bien. Para su próxima novela gráfica, Andrea Jen cuenta conmigo para comprarla sólo si trabaja con un/a guionista. Para babearme con los dibujos, estas 180 páginas me alcanzan y me sobran.