el blog de reseñas de Andrés Accorsi

miércoles, 28 de octubre de 2015

28/10: KIRILENKO

Este libro reúne los ocho episodios de Kirilenko que Brian Janchez y Víctor Zelaya serializaron originalmente en la web. Como suele suceder, la versión digital era a todo color, y los colores de la portada te dan una idea bastante cabal de cómo estaba coloreada la historieta: predominio de tonos marrones y azules, más bien apagados pero ricos en matices. Lamentablemente, en el paso a blanco, negro y grises todo eso se perdió y a diferencia de otras veces, donde la faz gráfica no se ve muy afectada, esta vez sí, se sufre bastante la pérdida del color.
El resto de la faz gráfica está muy bien, con un Zelaya muy preciso, muy cuidadoso en el lenguaje corporal de los personajes y muy generoso en los fondos. La puesta en página está basada en el recurso de las viñetas muy chiquitas, a tal punto que en las que vemos diálogos extensos, Zelaya sólo pone el texto. El efecto se parece un poco al que proponía Chris Ware en ACME Novelty Library: un mosaico de muchos cuadritos muy chiquitos, muchos de ellos con mínima acción y con unos fondos muy elaborados.
La protagonista de las historias es Olga Kirilenko, una investigadora privada fumadora, puteadora, violenta y taciturna. Un personaje ideal para una serie grim ´n gritty, si no fuera porque Janchez nos recuerda constantemente que esto es una comedia, y que detrás de los golpes, las explosiones y las muertes, en realidad hay una intención festiva. Al clima sutilmente delirante contribuye bastante el hecho de que Kirilenko investiga casos vinculados a la presencia en nuestro planeta (en realidad, en nuestro país) de seres provenientes de latitudes lejanas, tipo Plutón, Júpiter y Marte.
Así es como Janchez arma un cóctel explosivo entre el típico hard boiled, la ciencia-ficción y la comedia ácida, con apenas unas pinceladas de ternura en un lienzo donde se imponen la sordidez y la mala leche. El resultado funciona muy bien: Olga es al mismo tiempo repulsiva y cautivante y las historias tienen siempre una estructura que parece básica, reconocible, y a la vez con agujeros, con áreas oscuras por las que en cualquier momento se pueden colar elementos bizarros y hacer girar a las tramas hacia donde uno menos se lo imagina.
Finalmente, después de seis episodios bastante autoconclusivos, que casi podrían leerse en cualquier orden, el séptimo episodio es clave. Ahí es donde Janchez se va al carajo, donde la serie deja de centrarse en los casos que resuelve Kirilenko y pasa a centrarse en ella, en su relación enfermiza con un emperador de otro planeta. Una relación que se va a resolver de modo… impactante (por usar un eufemismo), a tal punto que casi todo el octavo episodio va a ser una exploración de las consecuencias de lo que sucede en el episodio anterior. En este tramo final, la comedia le deja su lugar al drama e incluso al blockbuster hollywoodense de catástrofes, destrucción, persecuciones y tiros. Y para la última secuencia, donde ya prima de nuevo un ritmo más tranqui, Janchez se guarda una última sorpresa, también muy fuerte e incómoda como tampón de virulana.
Lo dicho: el pase del color a blanco, negro y grises desluce un poco el dibujo, y las páginas con tantas viñetas editadas en tamaño chiquito a veces se hacen difíciles de leer. Por eso, si querés disfrutar a pleno de Kirilenko, recomiendo la versión digital, la que los autores subieron a la web. Y como segunda opción, el librito. De un modo u otro, no dejes de descubrir a Kirilenko, que es una historieta realmente jugada, distinta, divertida, extraña y perturbadora a la vez.